Con objeto de restaurar y revitalizar el sentido sagrado y sacramental de la muerte, la parroquia
ha decidido, siguiendo sanas orientaciones de la Iglesia Universal, lo siguiente:
 
1: Toda persona fallecida tendrá su Misa de Funeral en la Parroquia, y NO en el Tanatorio. 
    Es en la parroquia donde todo fiel recibe el bautismo, y es en la parroquia donde su cadáver
    ha de ser rociado con agua bendita semejante a la del bautismo.
 
2: Si alguna familia no quiere Misa para su difunto, entonces si se haría la liturgia de la Palabra
    en el Tanatorio. NUNCA la familia pactará con las funerarias lo que se va a realizar, y
    SIEMPRE se hará con el sacerdote.
 
3: Por tanto la Capilla del Tanatorio deja de tener Reserva Sacramental en el Sagrario, ya que
    ésta no es necesaria para una liturgia de la Palabra.
 
4: Para facilitar esta decisión, a partir de ya, se incorporan dos nuevas Misas a la semana en
   la parroquia: MIÉRCOLES y JUEVES, ambos días a las 7pm. O sea entra en vigor el próximo
   miércoles 21 de noviembre.
 
          Hemos de recuperar el sentido sagrado/cristiano de la muerte, y éste difícilmente se da
en el Tanatorio. La presión laicista del ambiente ha conseguido que cada vez se viva el fallecimiento
de un ser querido como un acto meramente cívico, borrando su sentido religioso que es URGENTE
recuperar.
 
 

 

 

 

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