Con el deseo de vivir cada vez mejor la vida cristiana a través de la liturgia de nuestra Iglesia Católica,
y siguiendo las indicaciones expresadas por el Magisterio Eclesial, se informa de la siguiente disposición
dada por el clero parroquial (Don Francisco, párroco, y Don Santiago, vicario). Aunque la misma ya está
en vigor de forma parcial y en gradualidad ascendente, se le dará un definitivo impulso a partir de hoy:
  Queda prohibido cualquier añadido a la liturgia por la sencilla razón de que así lo establece la autoridad eclesial.
Eso no significa que desde la flexibilidad habida (y deseable) que enlaza con la debida participación del laicado
prevista por el Concilio Vaticano II, sea vedada cualquier aportación si ésta tiene una base religiosa y está
contemplada en la Ordenación del Misal Romano, a saber:
 1: La monición de entrada a la Santa Misa, o a otro sacramento.
2: Otras moniciones a las lecturas y/o a las ofrendas
3: Las peticiones que encajan en la oración de los fieles de la misma Misa
4: La imposición de medallas a nuevos hermanos en cultos cofrades y la bendición de las mismas
 En todo lo NO contemplado en estos cuatro puntos, la norma general es la prohibición. Y en casos excepcionales
siempre ha de plantearse al párroco o vicario parroquial para valorarlo desde una perspectiva litúrgica.
En lo contemplado en esos cuatro casos, el clero parroquial ha de revisar los textos y formas antes de que
se de el OK. Y por supuesto no se aceptará, bajo ningún concepto, cualquier acto espontáneo o de última hora
incluso aunque el mismo pudiera encajarse de forma extraordinaria.
 Es preciso, y urgente, salvar sobre todo la SANTA MISA, y más aún si es día de precepto. Y al tratarse, por ejemplo,
de una bendición a imagen o algún reconocimiento personal, habrá de hacerse antes o después de la Misa, y
no dentro de ella, y siempre y cuando el clero parroquial de el visto bueno.
 Se entiende que el visto bueno a todo lo descrito ha de venir SIEMPRE del clero parroquial y no de sacerdotes de
otras parroquias que están invitados a predicar pero que no tienen potestad en nuestra feligresía.
 A modo de formación, ha de recordarse que la Liturgia es el EJERCICIO DEL SACERDOCIO DE CRISTO, y el
mismo adquiere carácter celebrativo a través de la REPETICIÓN SOLEMNE y no de la ORIGINALIDAD AMENA.
Esta idea, expresada en reiteradas ocasiones por Su Santidad el Papa Benedicto XVI, anula la tentación de
una progresiva secularización de la liturgia a través de añadidos que son del todo improcedentes, como por ejemplo:
 A: Moniciones de entrada sin un mínimo carácter religioso, más propias de una asamblea política o fiesta de amigos
B: Peticiones que son “pequeños discursos” y no pedidos desde la fe
C: Homenajes con exceso barroquismo que reducen el Misterio de la Fe celebrada
D: Acciones de gracia cargadas de emotividad humana más propias de un programa superficial de TV
E: Discursos de lucimiento personal o corporativo que encubren vanidades
 Por desgracia nuestras liturgias sacramentales se han visto afectadas de estas improcedencias durante muchos años,
y el resultado ha sido la conversión de la celebración de la fe en pasatiempo con apariencia devota. Es por ello por lo
que desde nuestra parroquia deseamos seguir el camino emprendido en los últimos años de recuperar, para bien del
pueblo de Dios, la verdadera liturgia que causa conversión y fervor.
 
3 Febrero 2013
Parroquia de Santa María del Alcor (El Viso del Alcor)
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