NORMAS QUE DEBEN OBSERVARSE EN TODOS LOS CULTOS DE LAS HERMANDADES EN NUESTRA PARROQUIA

                                      

–         Cuidar el silencio antes del inicio de cada culto, de forma que en ese previo los que vengan a la iglesia puedan rezar o confesar.

–         Si no se cumple la norma anterior, la parroquia nombrará a una persona encargada para rezar el Santo Rosario.

–         No utilizar la puerta que comunica la capilla del sagrario con la sacristía. La sacristía será visitada únicamente por el hermano mayor y/o diputado de cultos, acólitos y lectores, y por nadie más.

–         El sacerdote procurará estar en la sacristía unos 10 minutos antes del inicio del culto, para atender avisos del hermano mayor y/o diputado de cultos, así como para dar indicaciones a lectores y acólitos.

–         Si hubiera coro, el director del mismo ha de comunicar al sacerdote los cantos con antelación suficiente.

–         Los lectores observarán unidad de gestos al saludar al altar.

–         Los acólitos no acudirán con calzado deportivo.

–         Se observará silencio y devoción durante la duración de los cultos, incidiendo de modo especial en la consagración (donde hay que estar de rodillas siempre que la salud o la edad no lo impidan) y en la comunión (dando gracias en silencio)

–         En este sentido, el hermano mayor y/o el diputado de cultos se hacen responsables de mantener el debido ambiente de silencio y recogimiento

–         Se cuidará el respeto a la libertad personal a la hora de recibir la comunión de las tres formas que permite la liturgia: de pié en la boca, de pié en la mano, y de rodillas en el reclinatorio. Los que comulgaren en la mano han de hacerlo siempre delante del ministro que les de la comunión. Es conveniente ir orientando la comunión en el reclinatorio, que es la forma más reverente de todas.

–         Las personas que por vivir en situaciones irregulares de pecado grave (divorciados vueltos a casar por lo civil, o parejas de novios que viven juntos) ya advertidas en privado por el sacerdote de la imposibilidad de recibir la comunión, han de acatar la advertencia por el bien de sus almas.

–         Al finalizar el culto, debe procurarse desalojar la iglesia con  recogimiento y silencio; sobre todo evitar tertulias por los pasillos de la misma y bajo ninguna circunstancia delante del Sagrario.

–         Al finalizar el culto, se observará la misma norma respecto a la sacristía que debe conservar su dimensión de lugar de oración y de consultas breves y concretas.

 

Parroquia de Santa María del Alcor (El Viso del Alcor)

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