HASTA EL HONDÓN DEL ALMA  Carta del Párroco  (14 de julio de 2013)

    En su carta semanal (14 de julio de 2013), nuestro Arzobispo Don Juan José, dice que le duelen hasta el hondón del alma las caricaturas injustas y grotescas que se le hacen a la Iglesia, siempre sentida como Madre. Lleva razón nuestro Prelado. ¿A ti te gustaría que se burlaran de tu madre?

¿QUÉ HARÁS TÚ CON TU MADRE?

 

 

 ¿ESTO?

                                 

¿O ESTO?

    Con harta frecuencia oímos comentarios o presenciamos críticas contra la Iglesia, que es nuestra Madre. En este Año de la Fe, cuando tenemos reciente la primera encíclica del Papa Francisco, la Lumen fidei, que cada uno de nosotros proclame: Creo en la Iglesia. Entre los que caricaturizan a la Iglesia a veces parece que no quisieran otra cosa que la más absurda de toda: que la Iglesia misma sea aconfesional. ¿No saben que por muy aconfesional que sea el Estado no lo es nuestra Sociedad, mayoritariamente católica? Y aunque no lo fuera. ¿Acaso tiene justificación la falta de respeto o el querer confinar?  Los católicos tenemos la responsabilidad de ofrecer, sobre todo con nuestro buen ejemplo, la buena y verdadera imagen de la Iglesia a todos. Pero que no nos la desfigu-ren. De todos modos, gracias a cuantos nos recuerdan nuestra necesidad de autocrítica, sin echar culpas a diestro y siniestro o quejarnos. ¿Hay cosas en la Iglesia que no te gusta? Seguro que sí, pero no olvides que es tu Madre, la que ten engendró en la fe y la que te mantiene en ella. Seguro que también en tu familia hay algo que no te gusta. ¡Pero que nadie se meta con los tuyos!  Un hijo nunca habla mal de su madre y mucho menos aireando cosas de ella en pú-blico. Un hijo sí puede hablar con su madre, relacionarse mucho con ella y amarla, in-cluso aconsejarla si las circunstancias lo requieren. Pero censurar, a no ser como correc-ción fraterna, no está evangélicamente permitido.   Los que formamos la Iglesia a veces nos equivocamos y no obramos bien, como le pasa a todo el mundo, pero son muchos más nuestros aciertos y cosas buenas que nues-tros errores o nuestras maldades, ¿no crees?  Ni el clero es tan malo ni los laicos están tan despistados. ¿No has probado a ver que de cerca somos estupendos? De todos modos, mejor contar con críticos que con indiferentes, pero se equivoca quien vive como si Dios no existiera o proclamando que no existe. Por todo ello, apliquémonos en El Viso a la misión de Iglesia, a la tarea de la nueva evangelización, la que nuestro tiempo necesita, la que nosotros necesitamos. La nueva evangelización requiere que relativicemos el relativismo. Si uno nos dice que la verdad total no existe o que la queremos imponer, en pura lógica hemos de res-ponderle diciendo que tampoco es verdad lo que dice y que no está siguiendo sino las pautas que lo políticamente en boga le dicta. La Iglesia no es antidemocrática ni conde-natoria sino acogedora, amigable, familiar.   Los católicos no juzgamos como malo nada moderno o postmoderno. Sólo sabemos que nuestro tiempo nos presenta retos, pero no nos asustan las dificultades, ni por lai-cistas que se nos presenten ni por insultantes que nos resulten.  Aquí estamos. La Iglesia es para vosotros. La fe es vuestra si la pedís de verdad. La gente encuentra a Dios en la Iglesia y en sus propias circunstancias. La gente, la siempre respetable gente, no merece ser ridiculizada. Nadie está obligado a soportar la indigna-ción o la frustración de otros por el hecho de practicar su fe ni por motivo alguno. Aquí estamos, abiertos y esperanzados, siempre dispuestos a la acogida y al perdón. ¿No es esto lo que caracteriza a una madre? ¿Y no tiene una madre derecho a expresarse? Su amor la hace verdadera, porque la verdad es el amor. ¿No será que tenemos mucho des-conocimiento de Dios o que nos vamos de su alance porque nos alcanzaron ya muchos ídolos, muchas mentiras?

Francisco Suárez Salguero. Te desea  mucha bendición.

 

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