La Virgen María es para el pueblo católico la persona que compendia la fe, una fe viva que el pueblo asume y aprende muy bien, intuyendo su misterio con total rapidez.
   No olvidemos María fue siempre para la Iglesia un catecismo de la fe del pueblo, el mejor de los catecismos, porque nuestro pueblo quiere y necesita siempre verlo todo de manera gráfica y vida, no de manera abstracta. Eso tuvo que ver con la fe de nuestros abuelos, fue muy importante para ellos. Y lo mismo fue en el cristianismo primitivo, en la Antigüedad y en la Edad Media. La gente, aunque necesite también su catecismo oficial adaptado (que no lo rechaza), tiene en María su catecismo popular, un catecismo vivo, un catecismo que no sólo entra en la cabeza sino también primordialmente en el corazón.
   San Nicolás de Flue (1417-1487), que es el Patrono de Suiza, era un místico analfa-beto que supo enseñar muy bien a los analfabetos; fue un testimonio vivo en cuanto a leer los misterios de Dios a través de la Creación y de las cosas populares. En el número 226 del Catecismo hay una oración que San Nicolás de Flue rezaba:
 Mi Señor y mi Dios, toma de mí todo lo que me distancia de ti.
Mi Señor y mi Dios, dame todo lo que me lleva más cerca de ti.
Mi Señor y mi Dios, sepárame de mí para darte todo a ti
.
   Y Santo Tomás de Aquino, desde su excelente teología, supo que la Virgen María es “el libro de oro del Señor, que disipa toda la oscuridad y las tinieblas del mundo”. El pueblo sabe la ciencia tomista y alimenta su fe con piezas tan líricas y sencillas como ésta: “Siempre debo leer en el corazón de María, pues no hay otro libro como éste que me conduzca al cielo”.
   Para el pueblo no son importantes los libros sino la Virgen María. Por eso tenemos que saber acercar al alma del pueblo las grandes verdades y los principios abstractos de manera simbólica y significativa. Dios irradió en María, Bendita entre las mujeres y signo celestial, todas las gracias y todos los dones espirituales que la gente necesita, que necesitamos todos. María es el Icono que resulta ser para el pueblo el compendio de la dogmática, de la ascética, de la mística y de la moral.
   Nuestro pueblo tiene su propia percepción, una percepción que no necesita captar ver-dades abstractas o propias de la fenomenología religiosa, una percepción que requiere una imagen, una imagen gráficamente ilustrativa, sugerente, devocional.
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San Nicolás de Flue, apóstol popular y patrono de Suiza

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Santa María del Pueblito (Coronada),

Patrona de la Provincia Franciscana de Michoacán (México)

Francisco Suárez Salguero , Párroco del viso del Alcor.

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