Es verdad que en la Iglesia hay que hacer valer la ortodoxia y la tan dejada apologética, pero sobre todo nunca deberá dejar la Iglesia de luchar por ser hogar y pueblo en el quepan todos por igual y no sólo una élites o minorías selectas.
   ¿No es la Iglesia la familia de los hijos de Dios? Si es así, los cristianos tendrán que ver en la Iglesia a una Madre, ¿no? ¿No es Católica la Iglesia en cuanto a su misión de abarcar y cobijar a todo el mundo? Entonces tendrá que ser más maternal que jurídica, ¿no? Y si la Iglesia es Esposa y Reina, con Cristo Esposo y Rey, ¿no es su misión la de proteger a todos, defendiendo sobre todo a los más pobres y excluidos, a los más débiles y desprotegidos, a los más enfermos y no a los más sanos, a la oveja perdida más que a las recluidas y poco aventureras?
   María (¡Nadie como Ella!) es la que está atenta a la Iglesia como hogar y como pueblo. Quien confía su destino dejándose en las manos de la Virgen María no se va a desilusionar nunca.
   La Iglesia no es la que manda para que nosotros obedezcamos como militarmente, tal como algunos nos quieran hacer creer. Eso ciertamente fue así en el pasado, a partir del emperador Constantino en el siglo IV, pero no tiene por qué serlo en adelante. La Iglesia, aunque tenga un Estado no es un Estado. Y sus leyes no han de ser como las de un Estado. La fe es obediencia, pero esta obediencia es distinta de la militar o la propia de la ciudadanía. La obediencia en la Iglesia no puede partir de un carácter jurídico sino familiar. La Iglesia no podrá pretender que las masas la obedezcan, entre otras cosas porque las masas no son el pueblo. Pero si la Iglesia se identifica como Estado más que como pueblo, entonces no se identifica con el pueblo sino con las masas, que en todo caso está formada por colectivos, no por comunidades. ¿En qué quedamos? ¿Qué es la Iglesia? Me lo pregunto porque hay muchos dentro de ella que me la están desfigurando respecto a lo conciliar.
   La Iglesia ha tenido muchas realizaciones históricas a través de los siglos y yo quiero resaltar el “sentire cum Ecclesia” (sentir con la Iglesia, acorde con la Iglesia). Esto siempre, pero no existe del todo la Iglesia de siempre sino la realizada en cada tiempo según las contingencias históricas, lo cual quiere decir que el “sentire cum Ecclesia” no es estático sino evolutivo o al menos dinámico. Por lo tanto, tenemos que superar la ten-tación de los retrógrados e integristas promoviendo la identificación con sólo alguna de las realizaciones de la Iglesia del pasado o resaltando asuntos meramente secundarios. Sugiero a los feligreses que identifiquen ellos a los carcas y que no por eso me tilden a mí de progre de pacotilla. Yo soy de María, mariano y del pueblo. Y le agradezco a mi pueblo, el buen pueblo de El Viso del Alcor, su ayuda para ir pasando de una fe más intelectual a una más popular, conectando con el sentir mariano visueño. En su momento escribiré acerca de la que creo ha de ser la aversión del cura –mía en particular– contra los integrismos.
 
               Francisco Suarez Salguero , párroco de la del viso del Alcor.
 
 
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