TOMA DE POSESIÓN DE DON ARMANDO EN EL VISO (7/9/2014)

Palabras textuales  del Párroco D. Francisco Suarez Salguero dirigida a D. Armando Parejo Novo nuevo Vicario Parroquial de la Santa María del Alcor,  en la homilía  de la Santa Misa de la toma de posesión.

 
   Querido Don Armando, compañero y hermano, amigo: Bendito y bienvenido seas a esta muy querida Parroquia de Santa María del Alcor. Todos te damos la bienvenida.
   Vienes a una muy buena parroquia y espero que encuentres en mí a un buen compañero, jerárquicamente párroco respecto a ti, como lo soy en relación a esta estupenda feligresía, pero a sabiendas de que me tendrás cercano y que me portaré bien contigo, al menos lo intentaré con toda mi alma. Corrígeme, si no me porto bien contigo, tal como nos enseña el Evangelio de hoy.
   Te invito a que hagas lo que yo hago: que entres de verdad en El Viso y que hagas todo lo posible para que El Viso entre en ti. Homío, Armando, ¡ánimo, mucho ánimo! No estés aquí como de paso, no te tomes El Viso como un trámite. Si hace falta, que nos cambien algún día, pasando yo a ser tu vicario parroquial. De todos modos nos debemos a la obediencia y estamos para lo que Dios quiera. A donde se nos envíe iremos. La compenetración pastoral con el pueblo es esencial. Los dos –como dice el Papa Francisco– tenemos que “oler a oveja”. Entendámoslo bien: “a oveja”, “no a cabra”, nunca “a lobo” y mucho menos a “lobo disfrazado de cordero”. No seamos “bichos raros”. Yo te pregunto, según las Escrituras: ¿Eres tú el que ha de venir o tenemos que esperar a otro? Hemos de parecernos “al Cordero de Dios que quita el pecado del mundo”, cercanos a los pobres y a los que sufren, en la clave de la Nueva Evangelización. Mira que estás entrando en El Viso en uno de los domingos dedicados a Caritas (ya verás qué buen equipo la forma y qué bien lo hacen, que no es fácil). Por nuestra parte, no estamos aquí para hacer fortuna o enriquecernos. Sobrevivimos, Ar-mando, pero si tuviéramos que mantenernos con las cuotas parroquiales lo tendríamos que pasar mal. Ya ves, te digo, éste es uno de los defectitos de este pueblo: que no se anima al incremento de las cuotas parroquiales, hoy por hoy escasitas, muy escasitas.
   El sacerdote se caracteriza por su ministerio de misericordia, sin que en nuestro caso condenemos ni juzguemos. No nos está permitido. Hemos de distinguirnos por ser dispensadores del perdón de Dios, solícitos en atender pastoralmente la celebración de los sacramentos. Tenemos que atraer a los fieles a la confesión sin mostrarnos obsesivos al respecto. Hemos de cuidar la vida sacramental, empezando por la propiamente nuestra. Lo mismo la oración y la elevación espiritual del pueblo de Dios que quiere ser fiel en El Viso. Que nadie gire en torno a nosotros sino centrados en Cristo.
   Vas a poder comprobar, querido Armando, qué buena gente hay aquí (niños, jóvenes, adultos y mayores), aunque también verás que hay algo de todo, porque ésta es una porción de la Viña del Señor, en la que de todo hay.
   La Viña del Señor es un hermoso símbolo del amor de Dios y de Cristo Esposo de la Iglesia. Por otra parte, la Viña hay que cuidarla. Esto es para trabajar. Me han dicho que eres bueno, dócil, alegre, simpático, preparado, bien dispuesto, laborioso…, rociero… Aquí hay mucho trabajo. Si pensaras dedicarte a la vagancia, te digo ya de antemano que nos irá mal. No sólo te pido que trabajes mucho, porque con eso sólo se consiguen nervios y estrés. No es cuestión de trabajar mucho sino de trabajar bien. Hemos de ser contemplativos en la acción, como San José. Ya organizaremos también nuestros des-cansos.
   Es esencial que tengas capacidad para trabajar en equipo, no en solitario. Perdona que te diga que no te consentiré que “vayas a tu bola”, pero no seré para ti un sieso, ni un tirano, ni un impositivo, ni un parrocazo que te asfixia o no te deja cancha. Ve a tu aire, pero es fundamental que mantengamos un fuerte sentido eclesial, de unidad y de comunión. No te voy a tratar mal. Te digo que todo eso de negativo dijeron de mí tus predecesores (unos más que otros), sembrando inquietud y preocupación al respecto en los prelados, sobre todo en el que ahora nos rige. Pero siempre y todos nos tenemos que perdonar, amigo, homío.
   Sin duda que vas a encontrar en mí a un pecador y comprobarás la cantidad de defectos que tengo, que me equivoco a veces. Y me tendrás que aguantar y perdonar. Pero lo mismo te digo que no es otro mi deseo que el de estar en la mejor disposición contigo.
   Sería ideal que te sintieras conmigo como siendo co-párroco, pero ten en cuenta que esto es más ideal que real. No estoy en mala disposición respecto a ti en eso, pero no nos engañemos, pues la Iglesia es jerárquica. Con el tiempo comprobarás que no es lo mismo ser vicario parroquial que párroco. No, no es lo mismo, querido Armando, entre otras cosas porque la gente distingue. De todos modos, siendo tú tan sacerdote como yo y muy digno, ten por seguro que te respetaremos y te reconoceremos en todo, que te pondremos en tu lugar y que te podrás sentir muy querido, apreciado, estimado y bien considerado. Te lo prometo, te lo prometemos. Conozco a este pueblo y sé que aquí podrás ser muy feliz (con tal de que no lo atragantes, ni en un todo ni en una parte). Es normal, ¿no te parece? Real o definitivamente, todo eso que se llama pastoral, empieza y termina en esto: ¡Armando: Quiere mucho a la gente! Dios ama a todos, sin exclusión ni acepción de personas. ¡Cristo ha dado su vida por todos! Nuestra vocación es dar la vida por todos y para todos. Sabes que esto tiene que ver con haber renunciado a formar una familia, etc. No te cases ya con nadie. Ya estamos casados cada uno, sacramentalmente. Tu esposa, como la mía, a la que hemos de ser fieles, es ahora esta villa visueña. Tus hijos e hijas, como los míos y las mías, son los visueños y las visueñas. Seamos sus padres (a veces sus madres por nuestra ternura), sus hermanos, sus amigos…
   Vienes a esta parroquia en mi octavo año, cuando ya hay un estilo y no poca compenetración mutua entre rebaño y pastor. Te agradezco de antemano todo lo bueno que nos aportes, sobre el plan que ya tiene la parroquia y no para oponerte a él. Tu estilo personal –estoy seguro– nos enriquecerá a todos, también a las numerosas Hermandades que tenemos, muy dignas todas.
   Tienes que aterrizar y quedarte ya aquí. Ya mismo. No hagas que te esperemos más. Haces mucha falta. En esta Misa no estamos haciendo una formalidad sino una incorporación. Nos tenemos que organizar, no superficialmente sino a fondo. No vienes para cumplir con la agenda parroquial sino para entregarte generosamente y a fondo. No eres un funcionario que cumple sino un pastor que da la vida, el tiempo, el desvelo, el ánimo, etc., por y para las ovejas. Y ante el Señor, nosotros no somos sino ovejas también. Él es nuestro Buen Pastor. Pidamos y trabajemos para que salgan de esta parroquia vocaciones sacerdotales, religiosas, misioneras y laicales (como Fran, como Hilario…).
   Vamos a incentivar el sentido de Iglesia, de parroquia, pues a esto nos han enviado. No divaguemos. No nos dejemos embaucar por nada ni por nadie. No te enredes ni te metas en líos innecesarios y hasta peligrosos. Apégate a mí y a los mejores colaboradores de la parroquia, a los de verdad. Discierne bien. Pídele este discernimiento al Espíritu Santo. Él te iluminará. Eso te hará feliz y hará felices a muchos.
   En los años que llevo aquí he descubierto muchas cosas. En ningún sitio he aprendido tanto como en El Viso (y eso que he estado en muchos sitios). Te felicito como cura, porque pienso que al venir a esta parroquia tienes suerte, por ser una parroquia ideal para los primeros remojos de un recién ordenado. ¡No veas todo lo que vas a aprender aquí!
   Te invito a que te sientas muy libre, así como te digo que entre tus obligaciones ineludibles están las siguientes:
 No faltar en absoluto a los encuentros parroquiales (de los martes) ni a las celebraciones parroquiales necesarias o convenientemente conjuntas.
 No hacer nada (como yo tampoco lo haré) sin que nos lo comuniquemos o compartamos.
 Tenemos que incentivar un buen Equipo de Liturgia.
 Atender a la gente todo lo amable que podamos en el Despacho Parroquial, antesala de todas las otras atenciones. No te voy a permitir que te escaquees de esto. Entre otras cosas porque esto es de verdad, tal como tenemos comprobado, lo que más no ayuda a ser un equipo.
 Sé amable por la calle, saludando a la gente, sonriendo.
 También ponte serio, pero no riñas en exceso, porque las riñas exasperan mucho.
 No seas pesado ni torpe. Sé prudente, actúa con inteligencia, no cerrado ni cortito de mente. ¡Acierta, Armando! Pero ten en cuenta que la gente nos perdona mucho a los curas. No te apures.
 Y hagamos públicamente este pacto: hablemos entre nosotros, pero no nos chivemos a los de arriba, porque eso no acarrea nada bueno. Lo digo por experiencia.
 Seamos enérgicos, con iniciativas, pero pacientes. Los fieles nos aguantan a nosotros más que nosotros a ellos. Sé tolerante, misericordioso, no juzgues así como así.
 Encontrarás buenos colaboradores y colaboradoras en la parroquia, pero de entrada no te fíes de cualquiera. Mira sobre todo a quiénes están (desinteresadamente) más cercanos al párroco o se les ve con sentido de Iglesia. Podría citarte algunos nombres, pero ya los irás y las irás conociendo. Sí puedo decirte que esencial en formar nuestro equipo pastoral está Juan Antonio. Los habrá iguales por ahí pero seguro que no habrá muchos o muchas mejores. Hazle caso, que a su manera es muy sabio. Con todo, ten en cuenta que todos somos pecadores, con nuestras manías y defectos, con nuestros más y nuestros menos.
 Tendrás que velar mucho por la catequesis y la formación cristiana. Tenemos que lograr o consolidar un cuerpo permanente y vocacionado de catequistas bien preparados/as y bien dispuestos/as.
 Seamos profundamente eucarísticos y queramos mucho a la Virgen María, Madre de Dios y nuestra. A ella te encomiendo (nos encomendamos hoy), bajo esta advocación de Santa María del Alcor, Patrona canónica de esta villa y titular de la parroquia que hoy, con todo cariño, te acoge, cuando estamos en su novenario de este año 2014, que es ya 75 Aniversario desde que tenemos aquí esta su venerada y preciosa imagen espléndidamente entronizada. Para todo lo que necesites, aquí estamos. Bienvenido seas, que Dios te bendiga. Por Armando y por todos nosotros digamos ahora: Santa María del Alcor, ruega por nosotros… (las tres veces).
 
Nota: me faltan fotos de la celebración ,  en la próxima publicación las pondré. 
 
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