Como  viene siendo habitual todos los martes despues de la Santa Misa, tiene lugar el encuentro parroquial , dirigido e impartido por el Párroco . D. Francisco Suarez. 
El tema de esta semana:
CATEQUISTAS: PEDAGOGÍA DE LA FE Y PARA LA VIDA CRISTIANA
 
(Encuentro Parroquial del 30 de septiembre de 2014)
 
   Este encuentro giró en torno a lo que sigue.
   Hay que decir que la catequesis se enmarca en el ministerio eclesial de la Palabra como pedagogía de la fe y para la vida cristiana. La catequesis es un ministerio eclesial, una vocación, no un voluntariado y mucho menos algo así como una afición. Hay “catequistas” que los son porque les gusta, porque les hace ilusión, etc. Los catequistas han de saberse sujetos y objetos (destinatarios) de la pastoral.
   ¿Cómo suscitar en la parroquia vocaciones para ser catequistas? ¿Cómo hacer para que respondan algunos/as feligreses/as a la vocación de catequista, hasta llegar algunos/as de ellos o de ellas a ser especializados/as? ¿Cómo hacer para que existan catequistas al completo, de total y permanente dedicación sobre los meramente ocasionales o de cierto voluntariado? ¿Cómo ha de ser la formación de los catequistas de acuerdo con las necesidades evangelizadoras de nuestro tiempo, con sus valores y desafíos, con sus luces y sus sombras? ¿Cuáles son las exigencias primeras o fundamentales para ser catequista? Veamos, para tener en cuenta en una formación y como criterios pastorales:
   Los catequistas han de ser creyentes de fe profunda, no superficial.
   Los catequistas han de ser creyentes de profunda y habitual práctica en la oración y en la vida sacramental, considerando una espiritualidad laical.
   Los catequistas han de ser creyentes totalmente familiarizados con la Sagrada Escritura y con el espíritu de la Liturgia.
   Los catequistas han de tener muy clara la identidad cristiana y eclesial.
   Los catequistas han de estar impregnados de una honda sensibilidad social.
   Los catequistas han de saber impartir y desarrollar una catequesis de hoy (que es la misma y a la vez diferente de otros tiempos): la catequesis ha de ser completa, íntegra, sistemática, de iniciación o reiniciación, etc.
   El catequista no puede ser un improvisador y mucho menos un o una ignorante.
   El catequista ha de ser alguien digamos normal, no tarado ni desequilibrado o raro, inadaptado familiar o socialmente, etc. No se puede admitir a gente rara, inmadura o torpe en la catequesis.
   El catequista ha de conocer bien el mensaje o la doctrina que transmite desde su propia vida y testimonio y según el contexto social en el que vive.
   El catequista no sólo ha de conocer bien el mensaje o la doctrina que transmite desde su propia vida y testimonio…, sino que además ha de saber comunicar bien. No se puede ser catequista si no se es un buen comunicador, si no se tiene el arte de comunicar.
   El catequista ha de saber, desde un primer momento, acoger, atender, escuchar, comprender, servir…, no siendo, de entrada, un moralista estricto. Se tiene que adaptar pedagógicamente a sus catequizandos.
 
 Párroco de la Santa María del Alcor:  D. Francisco Suarez . 
 
 
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