ENCUENTRO PARROQUIAL
(18 de agosto de 2015)

EL MAL Y LOS MALES, EL PECADO Y LOS PECADOS
(Catecismo, números 385 y 386)

Ya vimos, ayudándonos de una exposición audiovisual, un resumen de los números doctrinales que se nos ofrecen en el Catecismo sobre la Creación (números 282-384), tema que entre de lleno en el Credo y del que, por otra parte, se ocupa la cultura en general (cada vez más ecológica), el pensamiento, la ciencia.
Pasamos ahora al tema sobre el mal y los males, conectado con el del pecado y los pecados, desde los números 385 y 386 del Catecismo.

385 Dios es infinitamente bueno y todas sus obras son buenas. Sin embargo, nadie escapa a la experiencia del sufrimiento, de los males en la naturaleza —que aparecen como ligados a los límites propios de las criaturas—, y sobre todo a la cuestión del mal moral. ¿De dónde viene el mal? Quaerebam unde malum et non erat exitus (“Buscaba el origen del mal y no encontraba solución”) dice san Agustín (Confessiones, 7,7.11), y su propia búsqueda dolorosa sólo encontrará salida en su conversión al Dios vivo. Porque “el misterio […] de la iniquidad” (2 Ts 2,7) sólo se esclarece a la luz del “Misterio de la piedad” (1 Tm 3,16). La revelación del amor divino en Cristo ha manifestado a la vez la extensión del mal y la sobreabundancia de la gracia (cf. Rm 5,20). Debemos, por tanto, examinar la cuestión del origen del mal fijando la mirada de nuestra fe en el que es su único Vencedor (cf. Lc 11,21-22; Jn 16,11; 1 Jn 3,8).

Hay muchos males, con mucho en común con el mal, conectados de una manera neutra o dañina, en una escala de lo involuntario o no intencionado a lo voluntario o intencionado. No es lo mismo causar un mal sin querer o inadvertidamente que queriendo, con maldad, ira, odio… No es lo mismo romper un plato sin querer que queriendo y con todo el genio del mundo…
Podemos definir el mal, de manera adverbialmente descriptiva, teniendo en cuenta dos acepciones:

1.- Decir que algo está mal o va mal es describir el modo según el cual ese algo no se considera correcto o adecuado de acuerdo con una norma establecida o sobreentendida, o se considera de forma total o parcialmente contraria a lo que se supone o espera que debería ser u ocurrir. Ejemplos de expresiones:
Deseo que no os portéis mal.
Pepa está muy mal educada.
Quien mal anda, mal acaba.
No hay mal que por bien no venga.
El mal, hijo poderoso del odio, es la peor consecuencia de la más absurda elección, el miedo a amar.
No hay mal que cien años dure (ni cuerpo que lo aguante).
Vamos de mal en peor.
No hay que desearle el mal a nadie.
¿Qué tiene de malo que me acueste con mi secretaria?
Llevas mal camino, te van a multar.

2.- Segunda acepción: mal es aquello que se da o se nos presenta de manera incompleta, defectuosa, fea, insatisfactoria, torpe, imperfecta…, lo que sale o resulta mal… (o exagerado, o desproporcionado)… He aquí algunas expresiones:
Tengo la impresión de que lo has entendido mal.
La tortilla me ha salido mal.
El traje te lo han confeccionado mal.
Tú estás mal de la cabeza.
Me funciona mal internet.
El problema quedó mal resuelto.

Enumeremos taxonómicamente algunos males:

A) Físicos:
a. Sucesos, catástrofes, accidentes…:
i. Hundimiento del Titanic. Fueron víctimas todos los tripulantes.
ii. Un fuerte viento, producido por una tormenta, derribó un árbol que cayó sobre el coche y lo aplastó. No hubo víctimas.
iii. Un rayo cayó en la granja. Murieron dos vacas.
iv. Un terremoto produjo un gran tsunami y todo quedó arrasado.
b. Males que son daños causados:
i. Un incendio intencionado.
ii. Exceso de velocidad, no hacer stop…
B) Morales:
a. Violencias, agresiones, atentados, actos terroristas, guerras…
b. Negligencias, descuidos, despreocupación, actos imprudentes, irresponsables, et.
c. Insultos, desprecios, abusos, fobias, “radio patio”…
d. Robos, extorsiones, fraudes, corrupción, malversación…
e. Injusticias, opresiones…
f. Iniquidad, inequidad, descarte…
g. El individualismo, vivir en desinterés de los demás, en solitario, cómodamente aburguesado, actuando sólo por el propio interés, buscando el bienestar siendo ajeno al malestar que cause, desentendimiento de todo y de todos: en el sentido humano y teológico, sociológico, comunitario, eclesial…: “Cada uno en su casa y Dios en la de todos”.
h. Consideración del adversario a enemigo, cerrazón tribal, partidista, nacionalista exacerbado…

C) Males por defecto o defectos:
a. Falta de alimento (y de agua), de los bienes más necesarios: hambre.
b. Falta de atención, de personal, etc.: carencias sociales, de atención primaria, etc.
c. Falta de salud o de infraestructuras sanitarias, medicamentes, etc.: repercusión en la salud, enfermedades (=sentirse mal, estar malos).
d. Falta de verdad: errores, mentiras, falsedad…
e. Falta de trabajo: desempleo o empleo en precario…
f. Falta de liquidez…: crisis económica…
g. Falta de libertad: esclavitud, no reconocimiento, ni respeto, persecución, eliminación por no valoración…, dictaduras, tiranías, campos de concentración…
h. Falta de derechos…:
i. Carencias en la educación (fracaso escolar, incompetencias, ignorancia)…
ii. Carencias en relación a la vivienda y hábitat (personas sin techos ni hogar, desahucios, mendicidad…).
iii. Etc.

D) Males por carencias afectivas, familiares, sociales…, por situaciones insolidarias, de desigualdades, de faltas de oportunidades (de justicia, de equidad, etc.).
a. Los movimientos migratorios, fronterizos.

E) El drama de la estupidez: ¿qué son los imbéciles? ¿culpables? ¿delincuentes? ¿pecadores?… el caso es que muchos males provienen de ser imprudentes, inmaduros, “cortitos”, “tontos”… (tratemos de esto también)…

Y pasamos ya a lo siguiente (para proseguir al respecto en otros encuentros que ten-gamos): De entre todos los males que hay, también hemos de destacar uno en particular, un mal muy radical, profundo y original: EL PECADO. No es algo imaginario o como meramente simbólico o folclórico, es real, es una sombría realidad…

386 El pecado está presente en la historia del hombre: sería vano intentar ignorarlo o dar a esta oscura realidad otros nombres. Para intentar comprender lo que es el pecado, es preciso en primer lugar reconocer el vínculo profundo del hombre con Dios, porque fuera de esta relación, el mal del pecado no es desen-mascarado en su verdadera identidad de rechazo y oposición a Dios, aunque continúe pesando sobre la vida del hombre y sobre la historia.

El Catecismo abundará (y nosotros abundaremos) en este tema, subrayando que “donde abundó el pecado, sobreabundó la gracia”. El pecado:

– Está omnipresente en la historia, en la vida personal, familiar, social…
– No lo podemos ignorar ni disimular, ni camuflar, ni descartar fácilmente, ni siquiera escondiéndolos con otros nombres, ni usando eufemismos (interrupción del embarazo, por ejemplo), ni confundiéndolo con sentimientos (negativos, de culpa, etc., que son algo sólo psicológico…).
– Si el mal y los males caen bajo la consideración de la ética o la moral (filosofías, humanismos, ciencias sociales, de la educación, políticas, etc.), el pecado y los pecados entran en la consideración de la teología.
– Tampoco es de recibo que se enmarcaren como pecados (asunto teológico) los delitos (asunto penal): los pecados se perdonan y se satisfacen en la penitencia y sacramentalmente, pero los delitos se satisfacen mediante multas, retribuciones y cárcel…
– Toda la Iglesia (y todas las instituciones, las demás religiones, etc.) han de pedir perdón. Al celebrar la Misa, decimos siempre (esperemos que de verdad, de corazón, y no sólo ritualmente): “antes de celebrar estos sagrados misterios, reconozcamos nuestros pecados” (y no se ha de comulgar si se está sin confesar lo que sea de materia grave o con frecuencia, etc.).
– Por eso dice el Catecismo: “Para intentar comprender lo que es el pecado, es preciso en primer lugar reconocer el vínculo profundo del hombre con Dios…”.
– Y “porque fuera de esta relación, el mal del pecado no es desenmascarado en su verdadera identidad de rechazo y oposición a Dios, aunque continúe pesando sobre la vida del hombre y sobre la historia”.
– Consideremos el pecado como desacato a Dios:
o Desobediencia.
o Deslealtad.
o Ingratitud.
o Rechazo.
o Enemistad.
o Odio.
o Oposición…
Es pecado frivolizar respecto a Dios (tomar el nombre de Dios en vano o hacer daño en nombre de Dios, declarar guerras, matar, lapidar…):
¿Se da en ti rechazo o descuido de tus deberes y obligaciones como cristiano/a, como si no te fuera necesaria la fe, la unión con Dios?
No deja de haber pecado en eso de ser católico pero no practicante…. (¿¡…!?).
No deja de ser pecado hacerse uno una religión a su medida, o a la carta, de manera personal-individualista, personal-tribal…, incluso de la propia capillita, como étnica, de cerrada naturaleza cofrade (sin Iglesia, sin curas…), tal vez en el “rollito” del ser costalero…, en lo popular, etc.
Veremos más cuando tratemos de los mandamientos de Dios (Decálogo I-III) y de la Iglesia…
Veremos también las situaciones de pecado o moral y canónicamente irregulares en relación a los sacramentos, a la Eucaristía, a cargos de relevancia eclesial y testimonial…
¡Cuidado con la pérdida del sentido de pecado! Concluimos hoy en que no se puede negar el pecado, no lo neguemos ni lo camuflemos (eufemísticamente, folclóricamente, según pautas de los medios de comunicación contrarios a la fe…). Son perjudicarles (y falsas) expresiones como: “Ya no hay pecado”, “ya nada es pecado”, “eso ya no es pecado”, “si todo el mundo lo hace…”…
Recalquemos el final del nº 386 del Catecismo que hoy hemos visto: que el pecado está ahí, que lo llevamos todos, “pesando sobre la vida del hombre y sobre la historia”, sin que ninguno estemos libre de pecado…
Seguiremos en otros encuentros: ¿Quién nos quita el pecado, ese peso de encima?
Veremos cómo el remedio es la divina misericordia y la salvación de Dios en Cristo Jesús, Señor nuestro.
Como rezamos en la Misa, después del Padrenuestro:

Líbranos de todos los males, Señor, y concédenos la paz en nuestros días, para que, ayudados por tu misericordia, vivamos siempre libres de pecado y protegidos de toda perturbación, mientras esperamos la gloriosa venida de nuestro Salvador, Jesucristo.

Y San Pablo (1 Tim 6, 3-10) dice:

Esto debes enseñar y recomendar. Si alguno enseña otra cosa, y no se conforma a las sanas palabras de nuestro Señor Jesucristo, y a la doctrina que es conforme a la piedad,
está envanecido, nada sabe, y delira acerca de cuestiones y contiendas de palabras, de las cuales nacen envidias, pleitos, blasfemias, malas sospechas, disputas necias de hombres corruptos de entendimiento y privados de la verdad, que toman la piedad como fuente de ganancia; apártate de los tales. Pero gran ganancia es la piedad acompañada de conformidad; porque nada hemos traído a este mundo, y sin duda nada podremos sacar. Así que, teniendo sustento y abrigo, estemos contentos con esto. Porque los que quieren enriquecerse caen en tentación y lazo, y en muchas codicias necias y dañosas, que hunden a los hombres en destrucción y perdición; porque raíz de todos los males es el amor al dinero, el cual codiciando algunos, se extraviaron de la fe, y vinieron a ser atormentados por muchos sufrimientos.

Si alguien desea preguntar o que nos aclaremos en algo, puede hacerlo. Y en todo caso, Dios nos bendiga. Buenas noches.

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