ECUENTRO PARROQUIAL

(Martes 8 de septiembre de 2015)

CONSECUENCIAS DEL PECADO ORIGINAL:
UN DURO COMBATE… POR UNA NATURALEZA HERIDA,
AMENAZADA, INCLINADA AL MAL

(Catecismo, número 407)

407: La doctrina sobre el pecado original –vinculada a la de la Redención de Cristo– proporciona una mirada de discernimiento lúcido sobre la situación del hombre y de su obrar en el mundo. Por el pecado de los primeros padres, el diablo adquirió un cierto dominio sobre el hombre, aunque éste permanezca libre. El pecado original entraña “la servidumbre bajo el poder del que poseía el imperio de la muerte, es decir, del diablo” (Concilio de Trento: DS 1511, cf. Heb 2,14). Ignorar que el hombre posee una naturaleza herida, inclinada al mal, da lugar a graves errores en el dominio de la educación, de la política, de la acción social (cf. Centesimus Annus 25) y de las costumbres.

Si queremos tener claro lo que ocurre o ver objetivamente la realidad, todo lo que está en juego (como quien dice), cuáles son las dificultades que hemos de afrontar, aquello con lo que nos enfrentamos en nuestro intento de ser felices, hemos de saber hacer una diagnóstico, un discernimiento lúcido para entender cuál es la situación del hombre, es decir, nuestra situación. Ortega y Gasset decía: “No sabemos lo que nos pasa y eso es precisamente lo que nos pasa”. La doctrina sobre el pecado original –sobre la que estamos en estos días– nos hace entender y comprender muchas cosas, nos hace ver que el principal problema lo tiene uno mismo, lo tiene uno dentro de sí, de nuestro propio pecado, que el mal también nace de uno y sale hacia afuera. Discierne quien distingue las cosas y no se deja confundir por ellas, sabe distinguir lo que es causa y lo que es consecuencia.

¿Cuál es el problema o el asunto que nos plantea el pecado original? ¿Cuál es la causa de la lucha que percibimos del bien y el mal? Nos dice el Catecismo que eso se debe a que Satanás tiene un cierto dominio sobre nosotros, es insidioso contra nosotros. A Satanás se le llama el príncipe de este mundo y existe su influjo sobre nosotros. Para nosotros es un problema cómo Satanás actúa en el mundo misteriosamente de un modo que nosotros no somos capaces de descifrar o no somos conscientes de percibir. Somos libres, pero tenemos una libertad bastante dominada y poco liberada. No está muy clara nuestra libertad. Nadie se engañe. Hay muchos intereses de fuerzas (personas, instituciones, etc.) que se empeñan en engañarnos, manipularnos… El diagnóstico es que el Diablo –enemigo del hombre– tiene un cierto dominio sobre el hombre. De todos modos, el hombre permanece libre, suficientemente libre; y la verdadera libertad es la capacidad que tenemos para responder al problema y de hacerle frente, para responder al mal con el bien.
Establezcamos ahora un debate o como una puesta en común sobre el final de ese número 407 del Catecismo: “Ignorar que el hombre posee una naturaleza herida, [amenazada], inclinada al mal, da lugar a graves errores en el dominio de la educación, de la política, de la acción social (cf. Centesimus Annus 25) y de las costumbres”.

– En cuanto a la educación (sobre la mala educación y sobre la buena educación):
o ¿Qué errores?
o ¿Qué aciertos?
– En cuanto a la política (sobre la mala política y sobre la buena política):
o ¿Qué es lo destacable de una mala política?
o ¿Qué es lo destacable de una buena política?
– Acción y gestión social:
o Rasgos de una mala acción y gestión social.
o Rasgos de una buena acción y gestión social.
– Moral y costumbres:
o ¿Qué contribuye a una mala moral y a unas malas costumbres?
o ¿Qué contribuye a una buena moral y a unas buenas costumbres?

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