ECUENTRO PARROQUIAL

(Martes 22 de septiembre de 2015)

CONSECUENCIAS DEL PECADO ORIGINAL:
UN DURO Y PERMANENTE COMBATE, EN UNA EXISTENCIA QUE SIEMPRE ES PROBLEMÁTICA, LLENA DE TENTACIONES

(Catecismo, número 409)

409: Esta situación dramática del mundo que “todo entero yace en poder del maligno” (1 Jn 5,19; cf. 1 Pe 5, 8), hace de la vida del hombre un combate:

A través de toda la historia del hombre se extiende una dura batalla contra los poderes de las tinieblas que, iniciada ya desde el origen del mundo, durará hasta el último día, según dice el Señor. Inserto en esta lucha, el hombre debe combatir continuamente para adherirse al bien, y no sin grandes trabajos, con la ayuda de la gracia de Dios, es capaz de lograr la unidad en sí mismo (Gaudium et Spes, 37, 2).

En 1 Jn 5,19 se nos dice que el mundo “todo entero yace bajo el poder del maligno”, hay un influjo de Satanás en este mundo que nos afecta mucho; en 1 Pe 5, 8: “Sed sobrios y velad. Vuestro adversario, el diablo, como león rugiente, ronda buscando a quién devorar. Resistidles firmes en la fe…”. Efectivamente, el demonio acecha, no podemos ser ingenuos y levantar la guardia, hay una batalla contra el maligno y en la esperanza de que en Cristo está la victoria.
El tentador (Satanás, el Diablo) tiene dos estrategias concretas: el combate frontal y el intento de asimilación, intentando mundanizarnos, rebajar el ideal cristiano, que andemos en un nivel bajito, de cristianismo moderado, ligth, flojito, no demasiado exigente sino sin compromiso, devocional, de trámite, ocasional…, de modo que, quien no ora (y vela) no tiene capacidad de vencer, sabiendo además que la batalla no es cosa de un día sino un combate permanente, de toda la vida, actuando bajo la luz de Cristo; uno por sí solo no tiene nada que hacer, de modo que sólo en Cristo y con Cristo podemos vencer la tentación, las tentaciones. Primero hay que caer en la cuenta de la tentación, afrontarla, encararla, y luego, inmediatamente, poner nuestra voluntad en Cristo para comba-tir con su gracia y ayuda.
La batalla dura toda la vida, las tentaciones las tendremos a lo largo de nuestra vida; serán tentaciones distintas o diferentes en cada caso, según la edad, las circunstancias, etc., pero siempre serán tentaciones, pruebas, tribulaciones… Nuestra existencia es siempre problemática.
Así pues, es consecuencia del pecado original un duro y permanente combate, en una existencia que siempre es problemática, llena de tentaciones.

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