El pasado lunes 18 de abril, tras celebrarse la Eucaristía en la Capilla de N. P. Jesús de la Redención y María Santísima de la Esperanza, tuvo lugar en sus dependencias, la formación sobre “El declive de Roma en el siglo V (primera parte, años 400-450)”, compartiéndolo con el párroco, Francisco Suárez, la Agrupación Parroquial de la Redención y la Esperanza, como han venido haciendo anteriormente todas las demás Hermandades de nuestro pueblo.
EL DECLIVE DE ROMA
SIGLO V
(Primera Parte: 401-450)

EL DECLIVE DE ROMA SIGLO V (Primera Parte: 401-450)
Francisco Suárez Salguero
1
Este libro lo ha escrito el Dr. D. Francisco Suárez Salguero, presbítero de la Archidiócesis de Sevilla, el cual, con su elaboración propia y esmerada, lo presenta teniendo en cuenta que por algunos de los textos que aquí se ofrecen, no siendo muchos, cabría también considerarse como a modo de editor. Agradeciendo a cuantas personas documentan al respecto por diversas fuentes bibliográficas o informáticas. Por todo ello y para no causar ningún perjuicio, ni propio ni ajeno, queda prohibida la reproducción total o parcial de este libro, así como su tratamiento o transmisión informática, no debiendo utilizarse ni manipularse su contenido por ningún registro o medio que no sea legal, ni se reproduzcan indebidamente dichos contenidos, ni por fotografía ni por fotocopia, etc.
2
A MODO DE PRÓLOGO A la muerte del emperador Teodosio I el Grande (año 395), sus dos hijos, Honorio y Arcadio, heredan las dos mitades del Imperio Romano, que queda oficialmente dividi-do. Ninguno de los dos jóvenes emperadores demostró estar capacitados para el buen gobierno. El Imperio Occidental comienza a sufrir problemas cuando un éxodo masivo de tribus bárbaras cruza el río Rin adentrándose en la Galia y en Hispania. El Imperio Occidental sufre continuos ataques y sublevaciones y la propia Roma (considerada como “la ciudad eterna”) sufre un saqueo a manos de los visigodos, dirigidos por su rey Alarico I (año 410). Tras el saqueo, ambos Imperios gozan de una estabilidad apa-rente, pero el Imperio Occidental sufre otro duro golpe, cuando los vándalos toman Car-tago, la capital de la provincia romana de África. Por su parte, el Imperio Oriental tiene que hacer frente a un nuevo enemigo, desconocido para los romanos: los hunos, diri-gidos por su caudillo Atila. Los hunos atacan el Imperio Oriental y posteriormente el Occidental, donde serán detenidos por Flavio Aecio (el “último romano”) en la Batalla de los Campos Cataláunicos. A la muerte de Atila, los hunos se disgregan, pero Roma habría de sufrir un nuevo saqueo, esta vez a manos de los vándalos del rey Genserico, en el año 455. La agonía final de Roma acabó en el año 476, cuando el emperador Rómulo Augús-tulo es depuesto por Odoacro, un jefe bárbaro (hérulo). Este año marca el comienzo de la Edad Media. El Imperio Oriental, habría de sobrevivir casi mil años más, mientras di-versas tribus bárbaras se disgregan por los antiguos territorios del que fue Imperio Ro-mano de Occidente. El siglo V fue un siglo de mucho avance en la explicitación y fijación del dogma cristiano. Es el siglo de los grandes Padres de la Iglesia, obispos y sacerdotes, hombres santos y bien preparados que supieron defender y explicar la fe al pueblo, centrándose sobre todo en la meditación y comentario de la Sagrada Escritura, enriquecida con la cultura antigua, a la que ellos cristianizaron. Se expresaron unos en latín y otros en griego. Supieron unir santidad personal y ortodoxia doctrinal. Estos Santos Padres son testigos eminentes de lo que hoy llamamos Tradición de la Iglesia. Entre los santos Padres de lengua griega sobresalieron: San Atanasio, San Basilio, San Gregorio Nacianceno, San Gregorio de Nisa, San Juan Crisóstomo, San Cirilo de Jeru-salén y San Cirilo de Alejandría. Entre los santos Padres de lengua latina sobresalieron: San Ambrosio de Milán, San Jerónimo, San Agustín de Hipona, San León Magno Papa, San Gregorio Magno. El siglo V, como queda dicho, está caracterizado por el incontenible avance de los bárbaros que derrumbaron al Imperio Romano, así como también por las controversias teológicas que rompieron la unidad católica. Alarico, visigodo, en 410, y Genserico, vándalo, en 456, cayeron sobre Roma. Odoacro, jefe de los hérulos, destituirá a Rómulo Augústulo, que fue el último emperador romano en occidente (año 476).
3
Europa quedó hecha un desastre. Los pueblos bárbaros dieron el empujón final a un árbol que ya estaba carcomido. Estaba todo en ruinas. Los ricos, ociosos y corrompidos, se entregaban al desenfreno, al divorcio, a la prostitución. Las prácticas contrarias a la natalidad se habían extendido por todas partes. El pueblo humilde soportaba impuestos excesivos, tantos que, según Salviano, algunas poblaciones suplicaban que llegaran los bárbaros para quedar liberados. Los bárbaros fueron creando sus reinos: desde el año 400, los suevos, los vándalos, los alanos y los visigodos se adueñaron de Hispania; los vándalos dieron origen a Van-dalucía (Andalucía) y se adentraron en África; los hérulos anduvieron por Italia, hasta que llegaron los ostrogodos (año 493); los burgundios y los francos se asentaron en la Galia; los sajones y los anglos, llegados a la Gran Bretaña, se mezclaron con los oriun-dos bretones. En lo religioso, no dejaron de surgir nuevas herejías, sobre todo de índole cristológica. Se percibe en toda su grandeza el misterio de Cristo: es hombre y Dios al mismo tiem-po. Tiene dos naturalezas, una humana y otra divina, pero las dos unidas en la sola per-sona divina del Verbo. ¿Cómo puede darse esto? Es un misterio que la mente humana no puede comprender. El misterio no se debe razonar, sino aceptar con fe humilde y agradecida. En este siglo surgieron, pues, las siguientes herejías: a) El monofisismo (de Eutiques) sosteniendo que Cristo no tenía dos naturalezas, sino una sola en la que se habían unido la divinidad y la humanidad. Eutiques, monje bien intencionado de Constantinopla, lideró esta escuela o corriente teológica con el deseo de combatir a Nestorio. b) El nes-torianismo, enseñando que en Cristo hay dos personas, una divina y otra humana. Nes-torio, patriarca de Constantinopla, fue quien inició esta herejía. Además decía que la Virgen María no es la Madre de Dios, sino sólo de Cristo. c) El pelagianismo. Pelagio, monje de procedencia celta o druida, nacido en la actual Inglaterra, enseñaba que el hombre puede evitar el pecado sin la necesaria ayuda de la gracia divina. Por tanto, exaltaba la eficacia del esfuerzo humano o el voluntarismo en la práctica de la virtud. Rechazaba también los efectos del pecado original, reduciendo este pecado a un mal ejemplo dado a la humanidad por Adán y Eva. Además, y como consecuencia de lo an-terior, el bautismo sólo perdonaba los pecados personales; por tanto, no era necesario bautizar a los niños.
La Iglesia fue dando sus respuestas. Ante los bárbaros, la Iglesia seguía su misión evangelizadora, logrando incluso la conversión de muchos de ellos. Los visigodos fue-ron los primeros cristianizados, aunque en la corriente hereje del arrianismo, hasta que todos se irían haciendo católicos. En primer lugar lo serían los francos, a los que se-guirán los burgundios, los borgoñones, los suevos, los visigodos.
En Irlanda desarrolló una encomiable labor misionera San Patricio, iniciando también el monaquismo en aquellas tierras. El caos que produjeron los bárbaros fue considerado providencial por los cristianos. El resquebrajado Imperio Romano se apoyó cuanto pudo en la Iglesia. Fue enorme la influencia de la Iglesia en esta época, que bien puede deno-minarse de juventud de la Iglesia. Había ya penetrado en todos los estratos de la so-
4
ciedad, también en los cargos directivos. La Iglesia era la única autoridad ante el desor-den, la única luz en el oscuro túnel. Los importantes obispos ponían freno a los déspotas: San Ambrosio, al emperador Teodosio; el Papa San León Magno enfrentándose a las hordas de Atila (que abandonó sus planes devastadores). El Evangelio ganaba terreno y el Imperio lo perdía. La Iglesia lo sostuvo todo. Lo mejor de la Iglesia es que siempre se ve conducida por el Espíritu Santo. Su asis-tencia divina asegura la serenidad y la confianza total de los cristianos. A pesar de las herejías, la Iglesia se sintió siempre iluminada por el Espíritu Santo, con el Papa y los obispos atajando los errores. Ni Cristo ni su Evangelio admiten mezclas sincretistas ni confusiones. Por eso, ante los errores dogmáticos, la Iglesia supo estar vigilante y aten-ta. Los obispos, reunidos en concilios, no sin grandes choques y cismas, supieron de-fender la doctrina cristiana. El concilio de Éfeso (año 431) definió la unidad personal de Cristo y la maternidad divina de María, condenando el pelagianismo. La nueva herejía de Nestorio quedó des-calificada y se salvó la unidad de la fe, gracias a la audacia y rapidez de acción de dos grandes figuras: San Cirilo de Alejandría y el Papa San Celestino I. El concilio de Calcedonia (año 451) enseñó que Cristo tenía dos naturalezas, la divina y la humana, unidas sin confusión ni división en una sola Persona, la del Verbo. Así quedó vencida la herejía monofisita, muy peligrosa, pues si Cristo no era hombre verdadero, no había podido dar su vida en la cruz y quedaba socavada la redención. Desgraciadamente a este gran concilio no pudieron acudir los obispos que vivían fuera del Imperio Romano (lo cual causó que se separan de la unidad católica las iglesias anti-calcedonenses: Egipto, Siria, con doscientas sedes episcopales, y Mesopotamia). ¡Cuánto debe la Iglesia a aquellos Santos Padres, obispos y papas intachables y bien formados intelectualmente, que pusieron su talento al servicio de la ortodoxia católica! Ellos esclarecieron el dogma, lo explicaron, lo defendieron con tesón, y no sin grandes sacrificios y sufrimientos.
Uno de ellos, hombre clave, fue San Agustín de Hipona: Nació en el norte de África en el año 354, hijo de un pagano y de santa Mónica. Después de una juventud inquieta, recibió el bautismo animado por la predicación de San Ambrosio. Fue obispo de Hipona desde el año 395. Brilló en toda la cristiandad por su inigualable talento puesto al ser-vicio de la fe. Luchó contra los errores maniqueos, contra los donatistas y contra los pelagianos. Entre sus obras más importantes sobresalen sus Confesiones y La Ciudad de Dios (filosofía y teología de la historia). Otro de los titanes de la fe fue San Jerónimo, aunque realizó su apostolado en el siglo anterior. Tradujo al latín toda la Biblia (Vulgata) y dejó excelentes obras de historia de la Iglesia y de espiritualidad.
Gran mención merece San Juan Crisóstomo, patriarca de Constantinopla, que escribió magistralmente acerca del Sacramento del Orden y de la Eucaristía. Excelentes son también sus comentarios bíblicos. Desplegó una intensa práctica social y de la caridad, manteniendo instituciones que cuidaban de los desvalidos. Contra los iconoclastas, de-
5
fendió también las imágenes, no porque haya que adorarlas, sino porque ellas nos faci-litan llegar al Santo Dios y Autor de la Santidad y a un deseo de imitar esas virtudes de los santos, representados por imágenes. También destacó San Pedro Crisólogo, virtuoso y elocuente obispo de Rávena, que dejó una importante colección de sermones sobre la Sagrada Escritura, en los que desa-rrolló una exégesis sobre todo moral. Se mantuvieron las relaciones entre Roma y Constantinopla, aunque registrarán, a fi-nales de este siglo, una primera ruptura, no definitiva, pero sí preludio de otras rupturas peores posteriormente. Nos estamos refiriendo al cisma de Acacio, patriarca de Cons-tantinopla (471-489). Acacio se inmiscuyó abiertamente en asuntos internos de los patriarcados de Antioquía y de Alejandría, e instigó al emperador Zenón para que publi-case un edicto dogmático (el Henotikon) tendente a una conciliación con los monofisi-tas. El Papa Félix II excomulgó a Acacio y lo depuso, y éste respondió haciendo borrar el nombre del Papa de los dípticos de la iglesia de Constantinopla. Así surgió el primer cisma de la Iglesia de Oriente, que se prolongó durante más de treinta años. El Papa Hormisdas (514-523), con ayuda de Justiniano, sobrino del emperador reinante Justino y su futuro sucesor, consiguió poner fin al cisma. Todos los obispos bizantinos suscri-bieron el “Libellus Hormisdae”, un documento en que se definía expresamente el pri-mado romano. Esta situación se mantuvo en sus líneas fundamentales durante los siglos siguientes, a pesar de las ulteriores crisis que surgieron entre Roma y Bizancio. Y hubo ya un gran incremento de parroquias rurales. La cristianización de los campos, de su gente, trajo consigo la necesidad de organizar de modo estable la cura de almas de las masas campesinas, que constituían además la mayoría de la población. Para ello fue preciso crear un clero rural que las atendiese pastoralmente, y edificar por doquier igle-sias y oratorios donde se pudiera administrar los sacramentos y celebrar en definitiva el culto divino. Así pues, en este siglo se multiplican las parroquias rurales, que ya habían comenzado sobre todo a finales del siglo IV, para adaptar la acción pastoral de la primitiva comuni-dad urbana a las zonas rurales recién evangelizadas. El catolicismo se convierte en una religión campesina llena de la poesía de los campos y cuya devoción expresa y suscita a la vez la fidelidad al suelo nutricio. San Mamerto, obispo de Vienne, instituye las roga-tivas, oración itinerante por los frutos de la tierra. Las parroquias rurales tenían su pila bautismal y junto a ellas solía existir un ce-menterio. El clero se sustentaba con las aportaciones de los fieles. Pero no todas las iglesias rurales fueron parroquias; abundaron más los templos, deno-minados oratorios, construidos no por los obispos y clérigos, sino por propietarios pri-vados, dando lugar a lo que se llamó “iglesia propia”. Estas iglesias propias, si bien da-ban seguridad social a esas familias reunidas en torno a dichas iglesias, dieron lugar también, no obstante, a evidentes abusos por parte de sus propietarios, sobre todo (como era frecuente) cuando se creían dueños absolutos de “su” iglesia. Empezó así, por de-cirlo con claridad contundente, el “mangoneo” y el “capillismo” en la Iglesia.
6
En fin, Europa en el siglo V era toda del Imperio Romano (en su decadencia), con su movilidad y disminución poblacional, con sus vicios y corrupciones. Los esclavos se liberaban o devenían en siervos, los romanos no trabajaban, los niños no eran instruidos, los bandoleros campeaban por doquier, los acueductos no eran reparados, el arte y la cultura podía decirse que estaban desapareciendo. La orgullosa Roma de los Césares, que había tenido más de un millón de habitantes, escasamente estaba ya poblada por unos de cincuenta mil. Miles de extranjeros, mercenarios y bárbaros, suplantaban a los soldados romanos. Los bárbaros no se apropiaban ya de ciudades espléndidas sino de ruinas y de campos abandonados y sin cultivar. Sólo quedaba en pie la Iglesia y al frente de ella el Papa.
En resumen, y como escribió San Vicente de Lérins (muerto en el año 450), “si surge una nueva cuestión que no ha tocado ningún concilio, hay que recurrir entonces a las opiniones de los Santos Padres, al menos de los que, en sus tiempos y lugares, perma-necieron en la unidad de la comunión y de la fe y fueron tenidos por maestros apro-bados. Y todo lo que ellos pudieron sostener, en unidad de pensar y de sentir, hay que considerarlo como la doctrina verdadera y católica de la Iglesia, sin ninguna duda ni escrúpulo”.1
San Vicente de Lérins
1 Commonitorium, 434.
7
A 31 de diciembre del año 401 MUERE EL PAPA ANASTASIO I Y LE SUCEDE INOCENCIO I Los visigodos, adentrados en el Imperio, están atacando por el norte de Italia. Esto pa-rece que no ha hecho más que empezar.
El 19 de diciembre murió el Papa Anastasio I, de breve pontificado. Tal vez sea re-cordado sobre todo por su condena del origenismo exagerado, acerca de algunos puntos de dudosa interpretación bíblica de Orígenes. Dirigió varias cartas a las iglesias africa-nas con muchos avisos contra los donatistas. Cuidó mucho de la dignidad litúrgica en la Iglesia, resaltando mucho el lugar de la Palabra de Dios en la misma. También se tomó muy en serio reclamar más altura moral contra mucha relajación de costumbres y bas-tante mediocridad que se están dando, en muchos casos desde gente muy dada a espiri-tualismos.2
Tras los funerales del Papa Anastasio, ya a 22 de diciembre, resultó elegido como su-cesor suyo Inocencio I.3 Ya veremos lo que da de sí su pontificado.
Los Papas Anastasio I e Inocencio I
2 En Mérida está de obispo actualmente Patruino, del que se sabe que participó (y presidió) en el concilio de Toledo del año 400 (del 1 al 7 de septiembre), un concilio en el que, según lo establecido por Am-brosio de Milán y por el Papa Siricio, se aprobó todo lo concerniente a la ordenación de clérigos según los cánones de Nicea (unos veinte cánones disciplinarios al respecto). También se trataron las causas contra los priscilianistas y sobre la reposición del obispo Ortigio (cuya sede no se menciona). 3 No es sostenible históricamente que fuera hijo del Papa anterior, Anastasio, como se desprende de algunas fuentes. En realidad, hay muy pocos datos de Inocencio antes de su elección como Papa. Inocencio I hace el número 40 en la sucesión de San Pedro.
8
A 31 de diciembre del año 402 LA BATALLA DE POLLENTIA
Alarico I, rey de los visigodos, tras haber asediado Milán y Asti, se desplazó hasta las llanuras del Po, acampando y abasteciéndose cerca de la ciudad de Pollentia.4 Esto ha ocurrido durante la Pascua de este año.
Las tropas romanas, al mando del general Estilicón, sorprendiendo a los visigodos, se impusieron a los visigodos en la batalla.5 Era el 6 de abril. En estos tiempos, la figura tal vez más destacada puede que sea Juan Crisóstomo, el patriarca de Constantinopla. Los hijos de Teodosio y herederos imperiales, Arcadio en Oriente y Honorio en Occidente, no tienen nada de la capacidad o energía del padre. Son jóvenes, débiles, incapaces. Ambos están bajo la custodia de militares protectores, a modo de validos. A cargo de Arcadio está Rufino y a cargo de Honorio está Estilicón, siendo éste de origen vándalo. Rufino y Estilicón estaban en mutuo conflicto dispután-dose territorios de Iliria. Pero vinieron a interferirlo todo los visigodos. Han pasado ya casi veinte años desde la batalla de Adrianópolis y los visigodos siguen ocupando las tierras de Mesia. Están como bastante romanizados. Ya no son tan bárbaros como hace allá como siglo y me-dio, cuando aparecieron y mataron al emperador Decio. El obispo Wulfila (que significa “pequeño lobo”) los había cristianizado, aunque ciertamente según el arrianismo.
Quien ha entrado en escena (bélica) ha sido Alarico (tiene ahora 32 años de edad).6 Como podemos recordar, fue uno de los militares más destacados de Teodosio, con rango de general y al mando de un importante contingente visigodo leal al emperador. Teodosio le debía mucho del éxito de sus batallas a Alarico. Éste suponía que los su-cesores de Teodosio le tendrían en consideración, pero no ha sido así. Ya hemos dicho cómo el poder está en manos de Rufino y de Estilicón. En verdad, Alarico anda bastante indignado por verse postergado. Así, ha decidido adueñarse por la fuerza de lo que no ha conseguido por favor o derecho y méritos.
El Imperio Romano no esté para nada afirmado, ni en sí mismo ni contra nadie, ni por cada parte del mismo ni conjuntamente. Esto lo ha tenido y lo tiene muy claro Alarico en estos momentos iniciales del presente siglo. Las Cortes de Oriente y de Occidente re-celan mutuamente y están enemistadas. El pretexto de ambas partes sobre Iliria se ex-plica desde la debilidad y desde la tensión de ambas partes del que fue antaño el entero
4 La actual ciudad de Pollenzo (Piamonte, Italia). 5 Esta batalla, conocida como batalla de Pollentia, tuvo gran importancia para el ordenamiento futuro de los territorios europeos. 6 Había nacido en una isla situada en la desembocadura del río Danubio.
9
Imperio Romano. Desde Milán y desde Constantinopla se están prodigando poderosas influencias en lucha ciega por Iliria. Cada parte del Imperio está dispuesta a valerse allí de algún bárbaro con tal de saquear, dañar y causar estragos a la otra parte. En este caos de rivalidades y enemistades internas, un caos claramente percibido por Alarico, es don-de éste ha decidido ponerse al ataque. Alarico está dispuesto a destruir el Imperio Ro-mano, entrando en acción de la manera más directa posible. Alarico, en los recientes años atrás, se puso en marcha hacia Constantinopla, en busca de inmediatas concesiones y sin dudar en producir terror. Sin duda, los gobernantes de Constantinopla estaban mucho más interesados en rechazar el intento de Estilicón de recuperar Iliria que de impedir la correría de Alarico por Tracia. Estilicón estaba en con-diciones de detener a Alarico, pero Constantinopla ordenó implacablemente al general que se marchase de sus dominios. Hirviendo de cólera, Estilicón retornó a Italia, pero se vengó organizando el asesinato de Rufino. Esto no sirvió de nada, pues otros ministros igualmente absortos en metas a corto plazo ocuparon su lugar en Constantinopla. La fanfarronada de Alarico contra Constantinopla no dio resultado. Sabía que no podía atacar sus fortificaciones, por lo que cambió de rumbo y se lanzó sobre Grecia, inerme, sin que nadie osara detenerlo. Grecia había tenido una profunda paz durante cuatro-cientos años. Ya no era la antigua Grecia, desde luego, pues había estado adormecida durante todos esos siglos, soñando con su pasada grandeza. Muchas de las viejas esta-tuas, templos y monumentos aún estaban en pie, pero muchas también habían caído bajo la acción del tiempo, muchas habían sido despojadas para enriquecer a la nueva ciudad de Constantinopla y muchas habían sido destruidas por la cólera de los nuevos gober-nantes cristianos. Los templos estaban desiertos y la misma Delfos estaba en ruinas. Los misterios eleu-sinos seguían celebrándose bajo los ojos hostiles de los cristianos, pero ahora las bandas godas de Alarico, firmes cristianos aunque arrianos, entraron en Eleusis. El templo de Ceres fue destruido (año 396) y los antiguos misterios eleusinos llegaron a su fin. Tebas se mantuvo a salvo detrás de sus murallas, y Atenas fue perdonada, pues hasta los mis-mos visigodos abrigaban un respetuoso recuerdo de su grandeza de antaño. Alarico in-vadió el Peloponeso y pasó allí todo el invierno, sin nadie en su contra. Pero en Occi-dente, Estilicón empezó a actuar nuevamente. Pensando que Constantinopla estaba en una situación demasiado desesperada, vio la posibilidad de lanzar un ataque de éxito contra Alarico que llevase a una unión de ambas mitades del Imperio bajo su domina-ción. Su campaña empezó bien. Desafiando a Constantinopla, marchó al Peloponeso y rechazó a Alarico, acorralándolo en lo que parecía una trampa segura. Sin embargo, Alarico logró escapar. Algunos especulan que Estilicón, después de demostrar su supe-rioridad sobre el Imperio Oriental en la lucha contra Alarico, deliberadamente lo dejó escapar para usarlo como chantaje contra Constantinopla para obligarla a su recono-cimiento, de modo que él, Estilicón, apareciera en adelante como amo indiscutido de todo el Imperio.
Pero Oriente burló las pretensiones de Estilicón, traicionándolo de hecho. Constan-tinopla hizo a Alarico gobernador de la disputada Iliria. Fue una astuta medida, desde un
10
punto de vista de corto alcance, pues de este modo sobornaba a Alarico para que dejara a un lado sus hostilidades en Oriente, además de que lo colocaba al frente de una pro-vincia que Estilicón reclamaba para Occidente. De este modo quedó asegurada una per-manente hostilidad entre Alarico y Estilicón. La situación se había invertido. Durante un tiempo, Alarico y Estilicón se vigilaron mutuamente, cada uno esperando el momento apropiado para atacar. Finalmente, Ala-rico pensó que había llegado el momento (entre los años 400-401) y así dispuso el ataque sobre Occidente. Estilicón reaccionó lentamente, pero luego se trasladó al norte para enfrentarse con él. Ambos ejércitos (en realidad más germánicos que romanos los dos) se enfrentaron en la batalla de Pollentia. Estilicón cogió muy desprevenido a Ala-rico, porque éste supuso que, siendo como era el domingo de Pascua, Estilicón no ata-caría. Pero atacó. El resultado fue victorioso para Estilicón.
11
A 31 de diciembre del año 403 LAS DIFICULTADES DE JUAN CRISÓSTOMO Y LA MUERTE DEL OBISPO EPIFANIO Fracasado en su (primera) invasión sobre las tierras imperiales en zonas norocciden-tales de Italia, Alarico I se retira hacia Iliria, no con otra intención que la de recuperarse de su derrota, sufrida de nuevo en Verona por el acoso de las tropas de Estilicón. No obstante, Alarico ha dejado atrás, muy dañados, la influencia y el poderío que has-ta el momento se ostentaba en Milán. Esta célebre ciudad, con rango de capitalidad, ya no es segura. Las autoridades imperiales ya no se sienten seguras aquí. Honorio está pensando en trasladarse.
Mientras tanto, en Constantinopla, ha sido depuesto de su sede patriarcal el obispo Juan Crisóstomo. Como están molestos con él la emperatriz Eudoxia, así como Teófilo (patriarca de Alejandría) y gran parte del clero más distinguido, entre todos han convo-cado un sínodo acusando a Juan Crisóstomo de origenista. El resultado de este sínodo ha sido la mencionada deposición de Juan Crisóstomo.7 Sin embargo, Arcadio lo restituyó de nuevo a su sede patriarcal, porque temía la ira del pueblo por la deposición y porque en su palacio ocurrieron unos incidentes que el emperador interpretó como avisos divinos. La restitución duró poco, porque Eudoxia se hizo erigir una estatua muy vistosa, de plata, frente a la mismísima catedral. Esto pro-vocó que Juan Crisóstomo la denunciara con toda su fuerza profética, por lo cual fue de-puesto de nuevo y exiliado a las lejanas fronteras con Armenia. Cuando el Papa Inocencio tuvo conocimiento de todas estas circunstancias y de la de-posición de Juan Crisóstomo, presentó su protesta, pero no fue tenido en cuenta. Desde su exilio, Juan escribía numerosas cartas que dejaban sentir mucho su gran influencia en Constantinopla, por lo cual, estando ya bastante desmejorado, fue desterrado más lejos, hacia el Cáucaso.
El que ha muerto durante este año ha sido el obispo Epifanio de Salamis (Salamina, en Chipre), a los 93 años de edad, fiel al credo de Nicea.8 Había nacido en el seno de una familia judía, en territorio israelita (Besanduk), pero se hizo cristiano siendo muy joven. Fue educado en la vida monacal de Egipto, a donde marchó pronto. Más tarde (año 333), entró en un monasterio que se encuentra en su pueblo natal. Fue ordenado pres-bítero y con el tiempo llegó a ser superior o abad del mencionado monasterio, en el que, dedicado mucho al estudio, como a lo propio de la vida monástica, permaneció durante 30 años. Dominó muchas lenguas, todas las de su entorno (hebreo, sirio, egipcio, griego y latín).
7 Se conoce como Sínodo del Roble o de la Encina. 8 Es considerado uno de los Padres de la Iglesia.
12
Su pontificado como obispo se prolongó durante casi 40 años y viajó mucho, estando presente en varios sínodos que le reclamaban en la lucha contra las herejías. Murió en alta mar, con gran reputación, cuando regresaba desde Constantinopla a Chipre. Sus es-critos (Panarion, contra herejes) son una guía segura para aclarar las posiciones doc-trinales ortodoxas contra los herejes. El Panarion es una muy valiosa fuente de infor-mación sobre la Iglesia en el siglo IV. Otro de sus escritos es el Ancoratus (“bien an-clado”), que incluye discusiones contra el arrianismo y sobre las enseñanzas de Orí-genes.
San Epifanio de Salamis
13
A 31 de diciembre del año 404 QUEDAN PROHIBIDOS LOS TORNEOS DE GLADIADORES
El emperador Honorio ha prohibido en este año las competiciones entre gladiadores. Desde los tiempos de Tarquinio Prisco9 (616 a. de C.) se han venido celebrando estos combates (hace ya, por tanto, casi mil años), aunque la primera constancia histórica que tenemos de un combate entre gladiadores data del año 264 a. de C., cuando los funerales de un miembro de la familia de Bruto. Antes de la actual prohibición de estas competiciones por parte de Honorio, ya esta-ban prohibidas por parte de Septimio Severo (año 200) y por parte de Constantino el Grande (año 325). Con todo, pese a las prohibiciones, se han tenido estos combates, aunque no de manera tan frecuente. Es muy grande el arraigo popular de estas competi-ciones.
Los gladiadores combatían y morían para entretener al público, habiendo llegado a ser muy influyentes en la sociedad romana durante toda la prolongada época imperial. Efec-tivamente, todo comenzó en el siglo VII a. de C., cuando Roma estaba bajo el dominio de los etruscos.10 Éstos fueron los primeros en organizar los combates entre gladiadores, como consta en unas pinturas que se encuentran en Etruria (próxima a Roma por el norte). Vemos en estas pinturas espectáculos sangrientos, derivados de rituales etruscos, que con el tiempo se adoptaron como juegos y competiciones por los romanos. En el año 509 a. de C., los romanos se liberaron del dominio etrusco y formaron su propia Re-pública. Pronto emprendieron la conquista de los territorios vecinos. En las guerras que
9 Rey de la Roma más antigua. Murió en el año 578 a. de C. Era hijo de un refugiado corintio llamado Demaratos que se instaló en la ciudad etrusca de Tarquinia. Fue autoritario y guerrero, a la vez que gran planificador y urbanista. Se hizo construir un palacio etrusco, cuando las cabañas eran las viviendas habituales de la gente. Se hizo de un trono ostentoso en el que siempre se sentaba con el cetro de mando en mano y yelmo en la cabeza con adornos de plumas. Era rico y despilfarrador entre gente pobre y de costumbres muy austeras. Como hijo de griego, había recibido una educación bastante completa, do-minando bastante de filosofía, geografía, matemáticas y otras materias. El historiador romano Tito Livio (59-17 a. de C.) dice que fue el primer rey que usó de las intrigas para hacerse elegir y que pronunció un discurso a modo de arenga para asegurarse el apoyo del pueblo. Consiguió que el Lacio le rindiera vasallaje y tras luchar contra los sabinos (pueblo antiguo prerro-mano) consiguió apoderarse de más tierras. Para sus luchas necesitó muchas armas y la consiguió me-diante la correspondiente industria que impulsó al respecto y para otras materias. Tarquinio introdujo la costumbre etrusca del triunfo para conmemorar las victorias guerreras. Con su afán urbanístico, Roma prosperó en sus primeros monumentos y en planificación vial. A él se remontan el Circo Máximo y el Templo de Júpiter en el Capitolio. Se le atribuye la construcción de las alcantarillas llamadas cloaca maxima. Mandó trazar calles nuevas, barrios, un foro o plaza central y mandó construir auténticas casas en sustitución de las cabañas habituales. Murió asesinado y tomó el mando su mujer, una etrusca de nombre Tanaquil. 10 De la región de la que hoy es la Toscana en Italia.
14
libraron contra los samnitas (tribu itálica) y los griegos del sur de Italia, los romanos en-traron en contacto con estilos de combate distintos. Esas guerras denominadas Samnitas marcaron los combates entre gladiadores, pues fue en Samnia donde surgieron. Incluso el historiador Tito Livio menciona un hecho que tuvo lugar en el 308 a. de C., en una batalla entre romanos y samnitas. Dice Livio que, tras esta batalla, a algunos de los sol-dados capturados se les obligó a combatir entre sí. Los romanos siempre prestos a adaptar las técnicas y costumbres extranjeras, se fue-ron acostumbrando a la práctica de hacer combatir a los prisioneros durante la celebra-ción de un funeral. A estos actos los llamaban munera. La palabra “munus”, cuyo plural es munera, significa deber u obligación. Dado que los primeros combates entre gladia-dores estaban relacionados con ritos funerarios, es de suponer que se realizaban como una ofrenda en homenaje al difunto.
Según fueron controlando cada vez más territorios, los antiguos soldados romanos in-corporaron las armas y las tácticas de sus rivales para ponerlas en práctica en la munera. Se originaron así en gran número variados estilos de combate, con armas e indumenta-rias particulares: El tracio11 con su espada curvada, el samnita armado de un enorme es-cudo y yelmo con visera y el murmillo12 que se distinguía por su yelmo encrestado en forma de pescado. El termino gladiador se deriva de la palabra “gladius”, nombre de una espada corta utilizada por los romanos y que era de origen hispano. Esta espada, usada para apuñalar más que para cortar, era el arma empleada por las legiones romanas.
En sus orígenes, eran los ejércitos romanos en sus campamentos en las fronteras los que obligaban a los prisioneros a luchar en la munera. Estos combates servían para re-forzar los valores tradicionales romanos de “victoria a toda costa” y “muerte antes que
11 Un tracio o thraex era el gladiador así llamado porque su armamento imitaba el de los tracios, con un pequeño escudo rectangular llamado parmula (de unos 60 x 65 cm) y una espada muy corta con el filo ligeramente curvado llamada sica (no muy distinta de una versión pequeña de la falx dacia) cuya fina-lidad era principalmente atacar la espalda desprovista de armadura de su oponente. El resto de su arma-dura estaba compuesta por grebas (necesarias por el pequeño tamaño del escudo), una protección para el brazo y el hombro de la espada, un cinturón protector sobre unas ropas de lino, y un casco con penacho, visor, y una cresta. El thraex y el hoplomachus (con equipamiento similar al de un hoplita o lancero griego) eran normalmente enfrentados contra el murmillo, un gladiador equipado como un legionario ro-mano, haciendo una representación de guerras históricas entre romanos y enemigos de otras zonas geo-gráficas distantes. 12 La principal característica que distinguía al murmillo de otros tipos de gladiadores era la cresta de su casco que tenía una forma que asemejaba la de un pez. Además de eso, portaba unos ropajes de tela, un cinturón, una greba en su pierna izquierda y un brazalete en su brazo derecho. Estaba armado con el gladius romano (arma a la que los gladiadores deben su denominación), y también portaba el escudo rectangular típico de los legionarios romanos. En ocasiones, los murmillos luchaban con la armadura completa, lo cual hacía de ellos un oponente formidable. Se cree que el estilo de la vestimenta y de las armas de este tipo de legionario derivaba de los prisioneros galos. El emparejamiento más común era el que enfrentaba a un murmillo con un tracio. Sin embargo, también era habitual el enfrentamiento con un reciario (luchador con red) o con un hoplomachus.
15
deshonor”. Rendirse era algo intolerable y los romanos hacían objeto de burla y es-carnio a sus prisioneros, convirtiéndolos en gladiadores entre ellos. Cuando la costumbre de la munera llegó finalmente a Roma, las familias nobles o más distinguidas, deseando impresionar a votantes y adeptos, empezaron a organizar espec-táculos llenos de pompa y derroche, incluyendo también violencia y sangre, así como banquetes y orgías. Como queda dicho, en el año 264 a. de C. se realizaron en Roma los primeros torneos de gladiadores como parte de los funerales en honor de Junio Bruto Pera, descendiente de uno de los fundadores republicanos. En lugar de las acostumbradas carreras de cua-drigas o la cacería de bestias salvajes, se organizó una lucha entre tres parejas de gla-diadores en el mercado de ganado de la ciudad. El espectáculo fue muy modesto y pro-bablemente se organizó para averiguar si este tipo de eventos también pudiera ser mer-cancía con vistas a ganancias. Esta fue la primera vez que los ciudadanos romanos vie-ron correr la sangre de los gladiadores, lo cual se prolongó por muchos siglos hasta este momento (año 404). Esos primeros torneos de gladiadores desde el año 264 a. de C., tuvieron lugar en una época en la que la joven República enfrentaba su mayor desafío militar: las Guerras Pú-nicas o conflictos entre romanos y cartagineses. La rivalidad con Cartago, al norte de África, se prolongó durante más de un siglo. Uno de los hechos más destacados en esas guerras fue la invasión de Italia que llevó a cabo Aníbal, con su ejército acompañado de elefantes. A causa de las derrotas de las legiones romanas en las fronteras, los mandos romanos intentaban levantar la moral de todos organizando torneos de gladiadores cada vez más frecuentes y espectaculares. Estos espectáculos servían también como vehículo o acicate de propaganda expansionista. Los romanos usaban prisioneros de guerra para demos-trarles a los habitantes lo que sucedía en los territorios fuera de la frontera. La única for-ma de saber cómo era un bárbaro germano era verlo luchando contra otro prisionero en Roma. Como había que cubrir la creciente demanda de gladiadores aptos para el combate en la ciudad, se crearon escuelas de gladiadores en las afueras de Roma. Estas escuelas eran mitad prisión y mitad centro de entrenamiento. Cada gladiador se entrenaba de acuerdo al tipo de arma que usaba. Los entrenadores, llamados lanistas, adquirían su material en los mercados de esclavos o en los ámbitos de la criminalidad. Estos esclavos eran sometidos rigurosamente a un constante y brutal entrenamiento físico y en el arte de matar. Pero igual de importante era la preparación mental. Se mentalizaban para combatir de una forma determinada y obedecer el código ético o de honor de un gla-diador, según el cual se debía luchar con dignidad y, de ser necesario, aceptar la muerte dignamente. Como muestra de sumisión a su amo, el gladiador rendía un juramento: el Sacra-mentum Gladiatorium, por el que el combatiente juraba su compromiso de soportarlo todo: ser quemado, encadenado, golpeado o atravesado por una espada, etc.
16
Pero estar en una escuela de gladiadores no implicaba necesariamente una sentencia de muerte. Al entrenarlos, los romanos les ofrecía una posibilidad: pensaban que podían mentalizar a esa escoria social hasta hacerla creer que podía luchar por su redención ciu-dadana, y así formar parte, a medias, de la sociedad, pudiendo obtener finalmente, con fama, la libertad. Sin embargo, uno de esos gladiadores, Espartaco, eligió un rumbo distinto hacia la li-bertad, convirtiéndose en una de las mayores amenazas internas que se registran en la historia de Roma. Corría el año 73 a. de C. Espartaco era un esclavo griego, de Tracia, perteneciente a la escuela de gladiadores de Capua. Fue rebelde y reacio a cualquier intento de ser sometido a disciplina. Espartaco y setenta de sus compañeros decidieron fugarse de la escuela de Capua y se refugiaron en los alrededores del Vesubio. Pronto se unieron a ellos otros esclavos prófugos y descontentos, por lo cual Espartaco se vio rá-pidamente al frente de un gran ejército completamente rebelde. Al principio, el ya bien constituido Senado Romano, calificando a Espartaco de sim-ple bandolero indómito, no le dio demasiada importancia a la rebelión. Pero cuando Es-partaco infligió sendas derrotas a los dos ejércitos enviados para capturarlo, el Senado se llenó de pánico. Espartaco y su ejército de esclavos se abría paso decidido hacia el norte de Italia y hacia la Galia. Su plan era atravesar los Alpes y llegar a un territorio no gobernado por los romanos, para después, quizá, dispersar a su ejército. Sin embargo, sus seguidores le hicieron cambiar de plan, tal vez motivados por la venganza o la co-dicia. Su deseo era atacar y saquear la rica campiña italiana, por lo que retornaron de los Alpes. Pero esto sería una desafortunada y fatídica decisión. El Senado eligió para en-frentar a Espartaco a Marco Licinio Craso, un taimado político y despiadado hombre de negocios, quien era también uno de los hombres más ricos de Roma. A pesar de su poca experiencia militar, Craso ofreció cubrir parte de los costos para organizar un ejército. También era un hombre ambicioso que deseaba ardientemente destacar y medrar en la política. La forma ideal de hacerlo era como comandante mili-tar.
En el año 71 a. de C., Craso partió de Roma al mando de ocho legiones. Aunque Es-partaco tenía el doble de soldados, las tropas del comandante romano fueron altamente motivadas. Los dos ejércitos se enfrentaron por fin, a campo abierto, en Lucania,13 al sur de Roma. Si bien combatían con ferocidad, las desordenadas tropas de gladiadores y es-clavos no pudieron hacer frente a las disciplinadas legiones de Craso. El historiador griego Apiano14 cuenta que “eran tantos los muertos que fue imposible contarlos”. También murió Espartaco en el fragor de la batalla.
13 Actual Basilicata. 14 De entre los años 95-165. Natural de Alejandría, ocupó altos puestos como funcionario en Egipto durante el reinado de Antonino Pío a mediados del siglo II, por lo que tuvo acceso a documentación imperial. Desempeñó diversos cargos administrativos en Alejandría, siendo luego abogado, al igual que lo fuera Cicerón, para acabar siendo procurador del emperador Antonino Pío.
17
Para asegurarse de que no volviera a ocurrir una revuelta semejante, Craso lanzó una brutal advertencia a los esclavos de Roma: apresando a seis mil derrotados vivos del ejército de Espartaco los crucificó en la Vía Apia, entre Roma y Capua, a la vista de cuantos se encontraban en la escuela de gladiadores de la que Espartaco había formado parte. A partir de esos momentos, los torneos de gladiadores evolucionaron hasta no ser otra cosa que espectáculos de muerte. A medida que se iba consolidando la República Romana (siglo I a. de C.), con el gran Julio César, militar, pero también culto y gran político, se fueron promoviendo con en-tusiasmo los torneos de gladiadores. Los soldados romanos eran entrenados y discipli-nados al estilo de los gladiadores, los cuales eran utilizados como guerreros esclavos con los que valía de todo, sin miramientos de crueldad. Julio César organizó muchos juegos espectaculares con gladiadores, siendo propietario de unos seiscientos. Los miembros del Senado Romano se animaron a poseer gladiadores, rivalizando por ver quién poseía más. Mientras combatía tanto en Occidente (Galia) como en amplias zonas de Oriente, Julio César no dejaba de enviar dinero a Roma para financiar un gran número de eventos con la finalidad de mantener su fama, la atención del público en él. Julio César era muy consciente de la importancia de este espectáculo. Lo veía como parte de su fu-turo papel como emperador. Y serían los grandes triunfos de Julio César, una serie de eventos y desfiles organizados tras su retorno del norte de África, en el año 46 a. de C., los que sentarían las bases para los futuros espectáculos romanos. Éstos eran superiores a cualquier espectáculo anterior, repletos de desfiles y regalos para el pueblo romano. Se repartía dinero, comida y vino en las calles de Roma, y se organizaban los más va-riados eventos, desde representaciones teatrales y combates entre gladiadores, hasta ba-tallas a gran escala escenificadas en el Circo Máximo. Los espectadores eran muchos miles, cientos de miles. Un espectáculo cualquiera podía formarse con mil soldados, se-senta jinetes, cuarenta elefantes…, todo ello en trabada batalla divirtiendo y emocio-nando a las multitudes.
Si bien los espectáculos de César deleitaban al público romano, algunos senadores veían esto como el ardid de un dictador al que le cegaba el ansia de poder, el deseo de que el pueblo lo coronara emperador. Esto provocó que los más republicanos urdieran el asesinato de Julio César, lo que ocurrió en marzo del año 44 a. de C. Julio César murió salvajemente apuñalado, tras lo cual no vino otra cosa sino una prolongada guerra civil.15
Escribió una larga Historia de Roma, en 24 libros, tratando desde que se fundó la ciudad hasta la muerte de Trajano. Entre esos libros, escribió, de manera bastante etnográfica, la historia de Iberia, narrando las guerras celtíberas y la conquista de Numancia. Su fuente principal es Polibio, del que suple muchas partes o relatos que se habían perdido, aunque también toma datos de otros muchos historiadores.
15 César estaba convencido de que, para mantener el dominio en Oriente y poder llevar a cabo con éxito la expedición final contra los partos (la única amenaza para el imperio), necesitaba ser rey absoluto fuera de los confines territoriales de Roma. Y éste fue el detonante. Unos sesenta miembros de familias impor-tantes, casi todos senadores, se conjuraron para eliminar a César y restaurar la legitimidad y legalidad de
18
De resultas y de los escombros de esta guerra surgió, frágil, joven de 19 años, el que pasaría a ser el primer emperador romano: Octavio César Augusto. Este joven, sobrino nieto de Julio César, subió al trono imperial romano tras una serie de maniobras polí-ticas turbias y dudosas. Y al haber crecido muy cercano a Julio César, y por el hecho de ser ya emperador, para lo que había sido educado, se dio cuenta de que los combates de gladiadores tenían un gran influjo y mucha importancia política.
Augusto transformó los torneos de gladiadores en una gigantesca industria, cuyo fin era mostrar la gloria del Imperio y al mismo tiempo saciar la sed de sangre de las mul-titudes romanas. También fundó la primera de tres escuelas imperiales para gladiadores
la república, temerosos de que la abrumadora acumulación de cargos y privilegios que recaían en su persona terminase por darle la puntilla a la desvencijada República y César se proclamase a sí mismo rey. De hecho, algunos comentaristas ponen en su boca estas jactanciosas y desafiantes palabras: “La Repú-blica no es nada, es sólo un nombre sin cuerpo ni figura”. Pero para muchos de ellos fue sin duda un pre-texto que disimulaba sórdidos resentimientos y apetitos. Dirigían la conjura Casio, Bruto y Casca. Bruto era hijo de Servilia, la más famosa de las amantes de César, y el propio Julio César lo había acogido como hijo adoptivo y colmado de honores. Casio había luchado junto a César siempre en busca de botín, por lo que no fue difícil comprarlo. Casca, por último, era un tradicional enemigo de Julio César. Probable-mente, otros conjurados no tenían otro objetivo que el de eliminar al dictador y se comprometieron, como impuso Bruto, a respetar a su lugarteniente Marco Antonio. César concurrió al Senado el día 15 (los idus de marzo) a la sesión que discutiría la expedición contra los partos. Fue al Senado a pesar de los ruegos de su esposa Calpurnia en el sentido de que no lo hiciera, ya que durante la noche había tenido sueños premonitorios. Alguien retuvo a Marco Antonio en la ante-sala del Senado. Cuando César se hubo sentado, lo rodearon y lo atacaron con sus puñales y dagas. Según la tradición, ante la puñalada de Bruto, César exclamó “kai su teknon”, frase en griego que posterior-mente se latinizó en la famosa “¡tu quoque, fili mi!” (“¡tú también, hijo mío!”). César emitió un quejido a la primera puñalada, luego se mantuvo en silencio. Había recibido 23 puñaladas; posiblemente una sola de ellas había sido mortal. Mientras los aterrori-zados senadores huían (hecho que no entraba en el plan de los conjurados), César, envuelto en su toga, caía al pie de la estatua de Pompeyo. La sanguinaria escena, augurada por los adivinos y que desataría una nueva guerra fratricida, acredita, siguiendo la descripción de Suetonio, la postrera elegancia del hé-roe: “Entonces, al darse cuenta de que era el blanco de innumerables puñales que contra él se blandían de todas partes, se cubrió la cabeza con la toga, y con la mano izquierda hizo descender sus pliegues hasta la extremidad de las piernas para caer con más dignidad”. El hombre que había ganado un mundo y había contribuido a modificar irreversiblemente el destino de Occidente y de buena parte de Oriente era ya nada más que un despojo sangrante. El 17 de marzo el Senado se reunió de forma urgente para tratar la crítica situación del estado a raíz del asesinato de César. Se aprobaron medidas de compromiso entre los dos bandos opuestos: los tiranicidas no eran castigados y, a su vez, no se condenaba ni la persona ni la obra de César. El poder recayó en Mar-co Antonio, que en ese momento ocupaba el consulado junto con César. El testamento de César legaba 300 sestercios a cada ciudadano necesitado de Roma y entregaba sus jardines del Trastevere al pueblo romano, lo que estimuló la devoción popular por su figura hasta extremos impresionantes; se pidió la ejecución de los tiranicidas y se rechazó el compromiso de Marco Antonio con los asesinos de César, lo que a la larga le costaría el poder. Al no tener César herederos varones, en su testamento quedó esta-blecido que su sobrino nieto, Octavio, se convirtiera en su sucesor. Octavio llevaría a cabo las reformas de César y se convertiría en el primer emperador de Roma, con el nombre de Augusto.
19
en Roma y patrocinaba un gran número de torneos durante los ciento cincuenta días de festivales culturales y religiosos que se organizaban cada año. El reinado imperial de Octavio Augusto fue muy prolongado, casi durante 50 años, que fueron los de la conocida como Pax Romana, una Pax que contaba con la sangrienta empresa de los juegos o combates de gladiadores. Posteriormente, uno de los más crueles y sanguinarios de los emperadores romanos, Calígula, era un fanático de los tor-neos de gladiadores organizados de la manera más sangrienta. El aumento sustancial del gasto en todo tipo de espectáculos era de gran envergadura. Tanta era la pasión de Calí-gula por el combate que frecuentemente aparecía en ceremonias importantes vestido a la usanza de un gladiador. La élite se escandalizaba viendo como su emperador se rebajaba disfrazándose de vil personaje o esclavo. No sabía comportarse. Obligaba a muchos a luchar hasta la muerte y lanzaba a la arena a gente del público, para matarlos o para em-palarlos. Durante un combate entre gladiadores, cuando la multitud se opuso a la muerte de un gladiador herido, se dice que Calígula comentó: “Ojalá el pueblo romano tuviera un solo cuello”. Irónicamente, Calígula fue asesinado tras asistir a un combate entre gla-diadores (año 41). Con todo, y en lo que a gladiadores se refiere, la crueldad de Calígula fue superada por su sucesor el emperador Claudio. Se sabe que éste disfrutaba placenteramente cuan-do contemplaba los rostros de los gladiadores expirando, lo cual complacía a las multi-tudes romanas, tanto como las obras de ingeniería que Claudio mandó construir (gra-neros, acueductos, etc.). Podemos recordar cómo en el año 52 planeó dragar la zona acuífera que la gente necesitaba para los cultivos, con tal de poder organizar espectá-culos navales (naumaquias). Eran una recreación de una batalla naval de la antigüedad, pero incluyendo muertes reales, de prisioneros. Traían cientos de barcos desde el puerto de Ostia, con miles de prisioneros con armas, pero muchas unidades de la guardia pre-toriana se encontraban apostadas para evitar las fugas. En una ocasión, cuando la batalla (naumaquia) estaba a punto de comenzar, un grupo de prisioneros saludó al emperador con estas palabras que ya han pasado a la historia: “Ave César, los que van a morir te saludan”. Claudio respondió con menospreció di-ciéndoles: “O quizás no”. Los prisioneros tomaron este brusco comentario como una burla y se negaron a combatir. Claudio amenazó con usar la guardia imperial si no co-menzaban a luchar de inmediato. Suponiendo que la posibilidad de salvarse era mayor combatiendo entre ellos que contra la guardia no les quedó otra alternativa. De dieci-nueve mil hombres sólo unos cien sobrevivieron. Nerón, el sucesor de Claudio, redujo el tamaño de los ostentosos espectáculos de gladiadores, pero Roma descubrió una nueva forma de entretenimiento: las ejecuciones de cristianos, condenados a los castigos conocidos como “summa supplicia”, la pena capital destinada a los criminales más despreciados y despiadados.
Los cristianos, a quién Nerón culpó del incendio que destruyó dos tercios de Roma en el año 64, soportaron torturas, crucifixiones y hogueras. Pero la forma de ejecución más popular entre las multitudes romanas era la de ser arrojados a las fieras. Querían que estas víctimas fuesen ultrajadas y vapuleadas hasta morir despedazadas y desangradas.
20
Al final, alguien se encargaba en todo caso de degollar a los condenados (mártires). Sin embargo, Nerón estaba más interesado en el teatro y en la música que en los espectá-culos sangrientos. Éstos fueron más esporádicos que habituales en él. En el año 68, el Senado Romano declaró traidor al emperador Nerón por su flagrante mala administración del Estado. Nerón se suicidó y, una vez más, Roma se vio inmersa en una guerra civil. La revuelta de Flavio Josefo condujo al poder a un nuevo emperador, Vespasiano. Los gladiadores romanos colaboraron en su elección. En la guerra civil del año 69, los gla-diadores, siendo influyentes y socialmente importantes, apoyaban a varios de los aspi-rantes al trono. Los espectadores no eran los enemigos de los gladiadores, sino los ad-miradores que los apoyaban al combatir. En el año 72, siendo emperador Vespasiano, se inició la construcción del mayor mo-numento a la muerte en el vasto Imperio Romano, el anfiteatro de Flavio, el Coliseo. Su construcción se prolongó durante ocho años y se convirtió en el principal anfiteatro para los combates de gladiadores durante los siguientes cuatro siglos, hasta hoy. Vespasiano deseaba hacer grandes obras para iniciarse con buen pie en el trono y borrar la imagen que Nerón había dejado tras de sí. Capaz de albergar unos cincuenta mil espectadores y cubierto por un enorme dosel, el anfiteatro reflejaba en la distribución de sus asientos la estratificación de la sociedad ro-mana. Pero era bajo la arena del anfiteatro donde se creaba la magia. Las subestructuras debajo de la arena eran usadas para efectos especiales, para mostrar escenografías en medio del espectáculo, y para dejar salir animales inusuales en pleno combate. Se bus-caba llevar este espectáculo a niveles que no se habían visto hasta el momento. Su ela-borada decoración y complejos dispositivos hacían del anfiteatro un goce visual para el público romano, pero este estadio era en realidad una gigantesca máquina para la ejecu-ción pública de animales y personas. Un día típico de espectáculos en el anfiteatro de Flavio se iniciaba con las menationes, la cacería de bestias salvajes. Los bestiarios, gladiadores especialmente entrenados, lu-chaban contra osos, leones y toros. La cacería de bestias salvajes cobró tanta popula-ridad que se creó una industria que importaba animales nuevos y exóticos para exhi-birlos en la arena. De todos los rincones del Imperio se traían tigres y jirafas, antílopes y avestruces; mientras más exóticos fueran los animales, mejor, y las cantidades de ellos eran cada vez más sorprendentes. Durante las ceremonias de inauguración del anfiteatro de Flavio, patrocinadas y organizadas por el emperador Tito (año 80), se sacrificaron nueve mil animales durante cien días de celebración. Pero la carne de estos animales no se desperdiciaba, la mayoría se regalaba en sorteos organizados durante las pausas en los días de espectáculo. Al mediodía se realizaban las ejecuciones de criminales y cristianos. Y por la tarde llegaba el momento considerado como más estelar: las luchas entre gladiadores de élite. Esto era lo que más gustaba. Los gladiadores entraban a la arena en medio de una gran procesión donde exhibían sus armas y atuendos ante la bulliciosa y estruendosa mul-titud.
21
Los combates individuales eran dirigidos por los lanistas (entrenadores de gladiado-res), cuya misión era detener el combate antes de que uno de los gladiadores muriera. Cuando un gladiador resultaba herido y no podía continuar luchando, le mostraba dos dedos al emperador como una petición de clemencia. Si el gladiador había combatido con gallardía, entonces se le permitía volver a luchar. Los gladiadores pocas veces com-batían hasta morir. Un gladiador era un recurso extremadamente valioso, como un ca-ballo de carreras. No se desperdiciarían estos recursos asesinándolos en masa. Si un gladiador se destacaba por su arrojo, el emperador podía incluso concederle la libertad. El poeta Marcial, un seguidor de los combates, presenció algo semejante: “Conforme el combate se tornaba parejo, el bullicio aumentaba y el público pedía la libertad de los combatientes. César le envió a ambos unas espadas de madera. El valor y la habilidad tenían su recompensa”. Cuando un gladiador obtenía su libertad, se le otorgaba un premio especial, un “rudis” (una espada de madera con un recordatorio de sus días de entrenamiento). El “rudis” era también una señal de que nunca más debería empuñar una espada para luchar necesariamente por su vida.
Si el emperador no aceptaba la petición de un gladiador, el emperador indicaba su ne-gativa mediante el gesto de “pollice verso” (pulgar hacia arriba).16 Ese gesto (hacia arriba) es el que simbolizaba la muerte en el Imperio Romano. Para los condenados a muerte por el emperador, la defunción por ejecución era inmediata. Y para los vence-dores la vida podía ser muy dulce. Como recompensa recibían premios en oro, con fama y gloria. Algunos gladiadores ganaron cerca de cincuenta combates y se hicieron muy famosos.
Era tanta la pasión de los romanos hacia los torneos de gladiadores desde el siglo I que muchos de esos gladiadores ya no eran esclavos de nacimiento, sino hombres libres o tal vez fracasados, arruinados, ex-soldados o incluso senadores, contando también con que hubo gladiadoras. Pero sin duda el gladiador más inverosímil en pisar el anfiteatro de Flavio fue el emperador Cómodo, tan cruel como estúpido. Fue el hijo del gran
16 Al revés de lo que muchos creen en la actualidad. Pollice verso o verso pollice, en los combates entre gladiadores, expresa y significa “con el pulgar hacia arriba”. Se hace referencia al gesto utilizado por las multitudes o por el emperador (o el tribunal) para sentenciar a un gladiador derrotado. Es probable que con “pollex versus” se entendiese que el pulgar está dispuesto horizontalmente por el gladiador, que va a recibir el “golpe de gracia”. Además, el pulgar horizontal representa la posición que asume el gladiador cuando va a recibir el “golpe de gracia”. Por tanto, parece razonable que el pulgar hacia abajo no significaba la muerte del gladiador. Al contrario de lo que a menudo se muestra en las películas, para indicar la muerte se apuntaba con el dedo pulgar hacia arriba u horizontalmente, ya que se trata de un gesto que recuerda el acto de desenvainar una espada. Por el contrario, el gesto de introducir el pulgar en el puño (espada envainada) permitía salvar la vida del gladiador que había sido derrotado. En 1997, el sur de Francia, se descubrió un medallón romano del siglo II o III, en el que aparece representado un tribunal con el dedo pulgar introducido en el puño cerrado, cerca de dos gladiadores, con la inscripción “los que estaban serán liberados”. El origen del equívoco proviene del cuadro Pollice verso, de Jean-Leon Gerome (1872), donde se da una interpretación errónea del mismo que acabó popularizando un signifi-cado errado del gesto. Asimismo Ridley Scott, con su película Gladiator (2000), contribuyó a la difusión de esta creencia.
22
emperador Marco Aurelio, un estoico que despreciaba la arena y en verdad todo tipo de violencia. Cómodo no parecía hijo de Marco Aurelio, razón por la cual circulaba el rumor de que hubiera sido engendrado de una relación extramatrimonial de su madre con un gladiador. Cómodo heredó el trono imperial en el año 180, a la muerte de Marco Aurelio, una muerte causada por la peste. A diferencia de su padre, Cómodo no gobernaba. Se con-tentaba con que otros lo hicieran por él, mientras él se entretenía en planear venganzas y en disfrutar de multitud de excesos sexuales. Los juegos y las diversiones se estaban volviendo cada vez más impredecibles, inve-rosímiles y polémicos. Toda Roma quedó estupefacta ante su emperador saltando a la arena como gladiador. Durante los doce años que duró su reinado, Cómodo participó en setecientos treinta y cinco combates, si bien se trataba siempre de combates amañados en los que nadie trataba de derrotar al emperador. Cómodo se divertía mucho matando personalmente esclavos, criminales e incapacita-dos. En uno de los festivales ordenó traer al anfiteatro a todos los hombres que habían perdido sus piernas en guerras o por enfermedad. Ataviado como el mítico Hércules, el emperador asesinó a más de cien hombres con un pesado garrote. Estos hombres sin piernas representaban a gigantes que surgían de la tierra para retar el orden celestial. Cómodo destruía estas amenazas para preservar el status quo y el orden cósmico en el Imperio. La situación se hizo ya del todo insostenible cuando en el año 192, para demostrar su desprecio por el Senado, Cómodo mató a una avestruz en la arena y levantó en alto la cabeza del animal para mostrársela a los senadores en las gradas, sugiriéndoles que po-día hacer lo mismo con ellos. Sin embargo, una conspiración dentro del propio palacio dio al traste con los planes morbosamente fantasiosos del emperador. La muerte de Cómodo fue muy dramática. En el año 193, corría el rumor de que tenía una lista de personas a las que quería ejecutar ante el Senado. Esta lista cayó en manos de su chambelán y de su concubina Marcia, quienes decidieron entonces asesinarlo. En-venenaron su comida y cayó terriblemente enfermo. Pero cuando parecía que se recupe-raba, enviaron a un luchador profesional del palacio para que lo estrangulara.
Pero el reinado de Cómodo resultó ser el más destacado en lo que a combates de gla-diadores se refiere, sin que decayera demasiado en lo sucesivo. Sin embargo, a la muerte de Cómodo se fueron enristrando sucesivamente y por poco tiempo muchos em-peradores. Los torneos de gladiadores se mantenían, pero la fuerza, presencia y cantidad de cristianos, a pesar de las persecuciones, aumentaba. Y empezó a ser culminante en tiempos de Constantino el Grande, a partir el año 312. Con todo, los combates de gla-diadores continuaban. Nada ni nadie detenía la sed de sangre en espectáculos que siempre manifestaron los romanos. Constantino proclamaba la tolerancia religiosa hacia todos, por lo que no se perseguiría a los cristianos en la arena, pero los combates de gladiadores continuaron. Tan atractiva era la violencia en el anfiteatro que incluso
23
algunos cristianos acudían regularmente a ver los combates, que prosiguieron hasta así hasta ahora, ya en pleno siglo V.17
El final oficial de los combates de gladiadores en Roma ha tenido lugar en este año 404, en el día inaugural de un festival organizado por el emperador Honorio. Un monje cristiano llamado Telémaco entró en la arena y, amonestándolos, trató de separar a los combatientes, lo cual produjo mucho disgusto en los espectadores. Una gran multitud se lanzó sobre Telémaco que finalmente fue apedreado hasta morir. Horrorizado por este hecho, Honorio prohibió formal y oficialmente los torneos de gladiadores.18 HONORIO ABANDONA MILÁN Y SE TRASLADA A RÁVENA
Por los peligros en Milán por parte de los invasores visigodos, el emperador Honorio, tan completo en nulidad como su hermano Arcadio, se ha trasladado a Rávena.19 Milán ha dejado de ser la capital influyente y de poder que ha sido hasta el momento, sobre todo en tiempos de su gran obispo Ambrosio. Además, el poder eclesiástico del obispo de Roma, el Papa, queda reforzado al haber decaído la sede milanesa. Rávena le ofrece a Honorio buenas posibilidades defensivas, pues la ciudad está rodeada de ciénagas y pantanos, con fácil acceso además para las fuerzas imperiales de Oriente, para el caso de que fueran necesarias. Así lo ha considerado Honorio. De otra parte, los romanos, al mando de Estilicón, siguen controlando –de momento– a los visigodos de Alarico. HAN MUERTO JUAN CRISÓSTOMO Y EUDOXIA En Oriente, durante este año, han tenido lugar tanto la muerte de Juan Crisóstomo como la de la emperatriz Eudoxia.
Juan Crisóstomo no pudo llegar a su destino de destierro en las lejanas tierras hacia el Cáucaso. Murió mientras viajaba hacía allí, el 14 de septiembre de este año. Sus últimas
17 Aunque prohibidos, de manera más o menos encubierta, prosiguieron hasta la mitad de este siglo. 18 Los romanos, entre ellos muchos cristianos, deploraron el final de los torneos de gladiadores. Los ro-manos paganos lo vieron como una señal de fatídicos eventos por venir. Y así fue, porque en el año 410, como se verá más adelante, los visigodos, al mando de su rey Alarico, saquearán e incendiarán la ciudad de Roma. 19 Hacia las costas del mar Adriático, a 350 kilómetros de Milán. A partir de ahora y durante tres siglos y medio, Rávena será el centro de poder más importante e influyente de Italia.
24
palabras, en griego, fueron: “Doxa to Theo panton eneken” (“Gloria a Dios por to-do”).20 Las frecuentes deposiciones que Juan Crisóstomo tuvo que soportar demuestran el po-deroso influjo del poder temporal sobre la Iglesia de Oriente, así como la complicada rivalidad entre Constantinopla y Alejandría por ser reconocidas como la sede principal del Oriente. Las hostilidades entre los patriarcas de ambas ciudades fueron causa de grandes sufrimientos y rupturas dentro de la Iglesia en estos tiempos. Eudoxia falleció el día 6 de octubre, siendo esposa de Arcadio y emperatriz de Oriente. La causa de su muerte ha sido infección y hemorragias, tras su séptimo parto, abortivo. Era hija de Flavio Bauto, un franco romanizado que sirvió como magister mi-litum en el ejército romano de Occidente hacia las últimas décadas del siglo IV. Bauto fue cónsul con Arcadio en el año 385. La boda de Eudoxia y Arcadio (ambos con 18 años de edad) había sido organizada por Eutropio, eunuco y oficial del Gran Palacio de Constantinopla. Esta boda, celebrada el 27 de abril del año 395, tuvo lugar sin el conocimiento ni el consentimiento del pode-roso y regente Rufino, que no veía nada bien las pretensiones de Eutropio. Durante los algo más de 9 años que duró este matrimonio, Eudoxia tuvo cinco hijos, más otros dos que nacieron muertos. El 9 de enero del año 400, Eudoxia recibió oficialmente el título de Augusta, llevando púrpura y siendo representada en monedas. También han circulado de ella imágenes o estatuas oficiales masculinizadas como un Augusto. Como cristiana, Eudoxia era gran defensora del credo niceno (y constantinopolitano), gustando de financiar procesiones y manifestaciones antiarrianas en Constantinopla. Presidió también muchas celebraciones en torno a las reliquias de los mártires, organi-zando vigilias en torno a ellas. Arcadio no suele acompañarla mucho al respecto. El papel de Eudoxia en lo religioso era de proteccionismo y el propio (más bien impropio) de inmiscuirse en los asunto eclesiásticos, por cierto de manera muy lejana al mensaje profético (social) de su obispo el patriarca Juan Crisóstomo. Sus enredos tu-vieron mucho que ver con la caída en desgracia de Eutropio y cómo éste fue ejecutado. Juan Crisóstomo rechazaba con firmeza celebrar los lujosos encuentros sociales que organizaba Eudoxia. Esto caía bien al pueblo, pero no a los ciudadanos ricos ni al clero frívolo de Constantinopla y de un amplio entorno territorial. El empeño de Juan en reformar al clero resultaba impopular a los pudientes.
Dependiendo del punto de vista que se defienda, Juan o bien carecía de tacto, o bien de temor, cuando denunciaba ofensas y pecados en altos cargos. Se aliaron en su contra Eudoxia, Teófilo de Alejandría y otros. Celebraron el “sínodo del roble” (año 403) acusando a Juan de origenista, con la consecuencia de su deposición y exilio. Arcadio lo reclamó inmediatamente, porque el pueblo se volvió tumultuoso por su marcha. Hubo
20 Según Palladius, XI, 38. El 27 de enero del año 438, su cuerpo se trasladará a Constantinopla y de-positado en un sepulcro de la Iglesia de los Apóstoles, en la que se encuentra también la tumba de la emperatriz Eudoxia. Palladius fue un célebre obispo e historiador irlandés de esta época.
25
también un terremoto la noche de su arresto, lo que Eudoxia consideró como un signo de la ira divina. De entre las alusiones que Juan Crisóstomo hizo contra Eudoxia, puede destacarse ésta: “De nuevo Herodías delira; de nuevo se preocupa; danza otra vez; y de nuevo de-sea recibir la cabeza de Juan en una bandeja”.
26
A 31 de diciembre del año 405 SE AVECINA LA BARBARIZACIÓN
Con sus peculiaridades, se ha inventado durante este año el alfabeto armenio. Lo ha realizado Mesrop Mashtots,21 con la intención de llevar a cabo la traducción de las Sagradas Escrituras para las iglesias de Armenia.
Diversos pueblos bárbaros (burgundios, suevos, vándalos y alanos) se están dispo-niendo a invadir la Galia. Ya tendremos ocasión de ir viendo si lo realizan y cómo. Mientras tanto, a la edad de 70 años, ha muerto durante este año Teón de Alejandría, filósofo, célebre matemático y astrónomo, padre de la célebre filósofa y gran maestra Hipatia (o Hypatia). Fue el último director y conservador de la famosa Biblioteca de Alejandría.
También falleció en este año el poeta cortesano (panegirista de Occidente) Claudio Claudiano.22
21 Santo. 22 Autor de La guerra gótica, El rapto de Proserpina y Epitalamio. Fue pagano convencido, reacio a todo lo cristiano, inspirándose sobre todo en lo nacional o patriótico, destacando a veces con elegante habilidad narrativa, pero árido, aunque a veces entretenido, y con expresiones fríamente retoricistas, con los defectos y carencias propios de la literatura de su tiempo.
27
A 31 de diciembre del año 406 SUEVOS, VÁNDALOS Y ALANOS
Los diversos pueblos bárbaros que se disponen a invadir la Galia han empezado ya ese cometido habiendo cruzado el Rin.23 Ha ocurrido en el fin de este año (31 de diciem-bre), aprovechando que el río Rin se halla totalmente congelado.24 Mientras tanto, el rey vándalo Godegisilio ha muerto. Las invasiones en ciernes son las de los suevos, los vándalos y los alanos. Se supone que la historia de estos tres pueblos tendrá mucho que ver en adelante con la historia de Hispania (España), que es a donde en definitiva se dirigen. Los suevos son una variante de los germanos, procedentes del mar Báltico. El em-perador Marco Aurelio ya había luchado contra ellos. Son un pueblo de naturaleza más sedentaria que nómada, pero son empujados por otros pueblos. Coaligados con los alanos, ya habían intentado varias veces cruzar el Rin, pero hasta ahora siempre habían sido rechazados por las tropas fronterizas, de romanos y de francos. Los vándalos son también otra variante de los germanos. Se tuvieron que desplazar hacia el sur y llegaron a establecerse en las costas del mar Negro, aliándose muy a me-nudo con los godos. Empujados por los hunos, fueron desplazándose poco a poco o precipitadamente hacia el oeste, hasta encontrarse con los suevos en movimiento, con los que siguieron avanzando hasta alcanzar el Rin. Los alanos, más indoeuropeos o de raza irania, con lengua y cultura distintas a las de suevos y vándalos, están como más emparentados con los hunos, de procedencia centro-asiática y surasiática. Los alanos sí se han caracterizado siempre por su nomadismo, experimentados en andar por costas y estepas. Fue de los alanos de quienes los godos se adiestraron en la caballería. Los contactos de estos dos pueblos parecen haber sido muy fructíferos. Y el caso es que tanto suevos como vándalos y alanos han venido a coincidir en estos momentos en la travesía del Rin, avanzando todos hacia la Galia e Hispania. Los suevos, por su carácter más sedentario, son los que más buscan tierras donde asentarse, mientras que los vándalos y los alanos, previo a establecerse también, buscan más el pillaje y el rico botín que se les ponga a mano.
23 A la altura de Maguncia. 24 También aprovechando una festividad, como podemos recordar de la que aprovechó Estilicón, en la Pascua, cuando la batalla de Pollentia.
28
A 31 de diciembre del año 407 LOS ROMANOS ABANDONAN BRITANIA PARA PROTEGER LA GALIA Como ya contábamos el año pasado, los pueblos suevos, vándalos y alanos, en coa-lición, cruzaron el Rin (el 31 de diciembre del año 406, hace un año), tras lo cual derrotaron a los francos que defendían las fronteras y penetraron en la Galia, en número de unas 300.000 personas, de las cuales aproximadamente 100.000 son guerreros. Los más numerosos son los suevos. Todos entraron en la Galia como una oleada de pánico por donde pasaban. Van directos a los Pirineos. Mientras tanto, también en Britania están muy lanzados los pictos, invadiendo hacia el sur, desde las altas tierras escocesas. Los empujes han sido ya tan brutales que los restos de las legiones romanas de Britania han terminado por abandonar completamente esos territorios, seguro que para siempre. Hay que combatir a los bárbaros en la Galia. Des-pués de tres siglos de civilización romana, Britania se barbariza totalmente, también con el paganismo de los invasores germánicos que recalan por allí. En sí misma, no parece que la pérdida de Britania sea del todo fatal para lo que se prevé que vaya a quedar del Imperio Romano (todo indica ya que va a desaparecer). Britania era una provincia romana demasiado externa, como siempre lo había sido tam-bién Dacia, añadidas ambas de modo tardío al Imperio. Además, Britania era isla, sepa-rada del territorio europeo por el mar. Lo más preocupante para el Imperio Occidental era, no tanto la pérdida de Britania, sino las invasiones bárbaras que habían atravesado el Rin y la dirigida por Alarico. Estilicón había dejado bastante abandonadas las fronteras del norte por andar atareado en su enfrentamiento contra Alarico. Los suevos, vándalos (pueblo del que es originario Estilicón) y alanos no hallaron ninguna oposición digna de destacarse para entrar en la Galia y dirigirse a Hispania. Así están las cosas. Mientras tanto, en Constantinopla se registró un terremoto de con-sideración (fue el 1 de abril). Y en Armórica (Galia Lugdunense) se está registrando mucho levantamiento y rebeldía de campesinos, algo difícil de aplacar. De otra parte, en Hispania, un general romano se ha autoproclamado emperador de Occidente como Constantino III. La familia de Teodosio le hace frente al considerarlo totalmente usurpador.
En los territorios de Britania se suceden las rebeliones, dándose sucesivas proclama-ciones y deposiciones de emperadores, con la consecuencia de la elevación al trono de Constantino III, del que estamos tratando como usurpador. Es un soldado raso, pero de gran talento, bastante listo, y sabe actuar con rapidez, con decisión. Se encaminó hacia el continente y recaló en Hispania, acompañado de todas las tropas útiles que pudo aglu-tinar en torno suyo. Sus dos generales más destacados y a la vanguardia de su ejército, Justiniano y Nebiogastes (de origen franco este último), fueron vencidos por Sarus, lu-garteniente de Estilicón. Nebiogastes fue capturado y ejecutado a las puertas de Valence
29
(Galia). Constantino, en sus traslados, actuó de nuevo, haciendo comandar su ejército por Edobico y Geroncio, haciendo que Sarus se viera obligado a retroceder hasta Italia. Sarus, al pasar por los Alpes, tuvo que efectuar un gran pago a los bagaudas (bandole-ros) que controlaban la zona. Con todo ello, Constantino III tenía aseguradas las fron-teras del Rin y protegidos los pasos entre Italia y la Galia.
30
A 31 de diciembre del año 408 EL IMPERIO ACOSADO
Desde el verano de este año, Hispania está bajo el dominio de Constantino III (usurpa-dor). En mayo, Constantino hizo de Arlés su capital, nombrando prefecto de esta ciudad a Apolinar.25 Entre estos y las invasiones bárbaras que se están dando, todo está resul-tando fatal para el Imperio Romano de Occidente, que sufre un duro golpe del que segu-ramente no se podrá recuperar. Las fuerzas romanas de Italia se unieron para atacar a Constantino, pero éste ideó sus planes al respecto. Temiendo a los numerosos parientes hispanos del emperador Hono-rio, siendo muy fuerte la dinastía teodosiana en Hispania, leal a Honorio, Constantino organizó un ataque en Hispania, hasta hacerse con ella. Mientras tanto, Sarus y Estilicón venían al ataque contra Constantino desde Italia, bien pertrechados y con excelentes tác-ticas militares. Constantino entonces sacó a su hijo mayor, Constante, del monasterio donde se en-contraba, nombrándolo César, a modo de emperador asistente con él en todo, para que actuara en Hispania con el general Geroncio. Así, los parientes imperiales fueron de-rrotados con cierta facilidad. Dídimo y Teodosiolo, dos de esos parientes, fueron captu-rados, y Lagodio y Veriano, otros dos parientes, huyeron y fueron a refugiarse en Cons-tantinopla.
Constante dejó a su mujer en Zaragoza, bajo el cuidado de Geroncio, y acudió en ayu-da de su padre en Arlés. Mientras tanto, el ejército romano se amotinaba en Ticinum.26 A consecuencia de ello Estilicón fue ejecutado (a 22 de agosto). Una conjura palaciega en Rávena había producido todo esto, por lo cual el general Sarus, acompañado de sus hombres, se retiró del ejército leal a Honorio, quedando éste en Rávena sin ningún tipo de protección y sin defensa militar. Y en medio de esta situación, los visigodos, en torno a Alarico I, andaban con desenfrenado afán invasor por toda la región de Etruria. Mientras tanto también, los suevos se han constituido ya en el Reino de Galicia, en los territorios más noroccidentales de Hispania.
25 Que fue abuelo de San Sidonio Apolinar, que llegaría a ser obispo de Clermont. 26 Pavía.
31
HA MUERTO EL EMPERADOR ARCADIO
El 1 de mayo, murió en Oriente su emperador, Arcadio, a la edad de 30 años y ha-biendo reinado en Constantinopla durante 18 años.27 Arcadio, nacido en Hispania durante el exilio temporal de su padre justo antes de su-bir al trono, era el hijo mayor de Teodosio I y de Aelia Flacila, y hermano de Honorio, el emperador de Occidente. Arcadio y Honorio eran también hermanos de Aelia Pul-cheria, fallecida junto con su madre a poco de nacer, en el año 385. Su padre nombró a Arcadio co-augusto de Oriente en enero del año 383. Honorio fue nombrado Augusto de Occidente en el año 393. Arcadio comenzó a reinar en solitario sobre la mitad oriental del Imperio a partir de la muerte de Teodosio, acaecida en Milán, en el año 395. Teo-dosio había ido a Milán a sofocar una rebelión. La división del Imperio Romano en dos partes, sometidas cada una de ellas al go-bierno de un emperador o Augusto, era una práctica administrativa habitual desde fi-nales del siglo III, en tiempos de Diocleciano y como fruto de la política de reformas administrativas de éste. La novedad del reinado de Arcadio radica en que la división del Imperio realizada por su padre Teodosio I tuvo visos de ser definitiva. Las dos partes del Imperio ya no se reunificarían más, tal como habían hecho en el pasado poderosos emperadores como Constantino el Grande o el Mismo Teodosio (también el Grande). Por eso podemos considerar que en realidad Arcadio ha sido el primer emperador ro-mano de Oriente. Otra característica del reinado de Arcadio, así como también del rei-nado de Honorio, ha sido la política de enredos y luchas por el control y el poder de los territorios y de las influencias, originando todo ello no otra cosa que debilidades y vacíos de poder, grandes crisis de autoridad. El vacío de poder constatado a la muerte del emperador Teodosio I (año 395) y el he-cho de que muchas tropas orientales estuvieran en aquel momento desplazadas a Occi-dente fueron dos cosas que aprovecharon los hunos en su ataque sobre Oriente. En efecto, los hunos, hostigando a los godos, atacaron por el Cáucaso y por el Danubio. Los godos (visigodos de confederación con los romanos, asentados en la provincia de Mesia), estaban al mando de Alarico I y fueron desplazándose por los territorios perifé-ricos de Occidente con gran actividad de destrucción y saqueo. Cuando Rufino fue eliminado en Oriente, la lucha por el poder se resolvió de modo favorable a Eutropio, el liberto eunuco que había sido tutor de Arcadio y que propició el matrimonio de éste con Eudoxia, hija de un general franco y de una romana.
Los hunos realizaron incursiones en Oriente desde el año 395. Eutropio hizo frente a esas incursiones con éxito, lo que le llevó a asentar su posición al frente del gobierno, adquiriendo mucho prestigio y autoridad. Sin embargo, en el año 399, nombrándose sí mismo cónsul, cargo o dignidad que nunca había ostentado un eunuco, provocó una
27 En estos tiempos y en los futuros va a ser bastante normal que reinen algunos reyes bastante niños.
32
rebelión de tropas y el fracaso en el control de una revuelta en Frigia. Eudoxia con-venció a Arcadio par que depusiera de su cargo al eunuco Eutropio, con lo cual Eudoxia empezó a ser superpoderosa. Gobernaron en adelante las personalidades más vinculadas a la emperatriz, siendo el más opositor a ella (y a sus partidarios) el patriarca Juan Crisóstomo. Por el contrario, Eudoxia contaba con el apoyo del patriarca Teófilo de Alejandría. En el año 404 murieron tanto Juan Crisóstomo como Eudoxia (tal como ya hemos contado en su momento). A la muerte de Eudoxia, Arcadio fue dominado por Antemio, prefecto pretoriano de Oriente. Arcadio además empezó a preocuparse más por aparentar ser religioso y pío que por gobernar y estar al frente de los asuntos militares. Prácticamente, Arcadio no ha gobernado nunca. Le ha sucedido su hijo varón, Teodosio II, que tiene ahora 7 años de edad. El gobierno sigue en manos de Antemio. La hermana mayor de Teodosio II, Pul-queria, ha sido nombrada Augusta y Regente.
Arcadio
33
A 31 de diciembre del año 409 HERMERICO Y GUNDERICO EN TIEMPOS DE CONSTANTINO III Tras haber atravesado los Pirineos, tenemos ya a los suevos, vándalos y alanos en España. Estamos en el final de la Hispania Romana.
Destaca mucho entre los suevos, en Galicia, su rey Hermerico,28 también al frente de vándalos y alanos desde el Rin hasta los Pirineos o más en España. Hermerico sometió para sí a la población hispanorromana gallega, siendo la parte más occidental de Galicia para los suevos y la parte más oriental para los vándalos (provistos de su rey, Gunderico).
La Galia está siendo también destino de otros invasores, los hérulos, igualmente de origen y procedencia germánica.29 Durante este año se está produciendo un cierto grado de mortandad en la Península Ibérica a causa de una epidemia de peste. A Rávena, han llegado unos enviados por Constantino III como legados desde Hispa-nia, para negociar ser reconocido por Honorio como autoridad imperial, lo cual se ha conseguido. De hecho, durante este año, comparten consulado Honorio y Constantino III.
Pero el emperador hispano está siendo puesto a prueba. Su general Geroncio se le ha rebelado, elevando a uno de sus hombres, Máximo,30 a la dignidad imperial. Constanti-no se está temiendo lo peor. También los visigodos de Alarico I han negociado este año en Rávena, haciendo su-perponer sobre el inefectivo emperador Honorio como emperador a Prisco Atalo, un no-table senador totalmente dispuesto a usurpar el título imperial.
28 Podría considerarse como el primer rey de España (reino de Galicia). 29 En su momento ya tuvo que vérselas con ellos el emperador Claudio II el Gótico junto al Danubio. 30 Probablemente hijo suyo.
34
A 31 de diciembre del año 410 LOS VISIGODOS DE ALARICO I SAQUEAN E INCENDIAN ROMA
Tras dos meses de supuesto reinado imperial (como usurpador), entre el año pasado y éste, Alarico I depuso a Prisco Atalo. Luego, casi a finales de agosto, se llegó hasta Ro-ma, entrando en ella por la Puerta Salaria.31 Los esclavos que Alarico había regalado antaño al Senado, asaltaron a la guardia romana y abrieron esa puerta. Los visigodos de Alarico I, durante tres días, saquearon e incendiaron Roma. Esto causó una grandísima conmoción en la sociedad romana, aunque no hubo ni muchos asesinatos o violaciones, así como tampoco destruyeron demasiado la parte monumental más central de la ciudad ni faltaron al respeto con demasía a los cristianos ni a las iglesias.32
Tras los días de saqueo, los visigodos abandonaron Roma, dejando muy maltrecha la ciudad. Se fueron cargados de tesoros, llevándose también como rehén a Gala Placidia, con 20 años de edad, hermanastra de Honorio y muy distinguida representante de los cristianos.33 Alarico quería ser el nuevo emperador romano, pero sabía que para eso debía abas-tecer a sus hombres. El norte de África era el granero del Imperio, así que fletó una im-portante flota para que sus hombres tomaran al asalto también aquellas tierras; pero, dicha flota fue hundida por unas tormentas y la campaña del norte de África no se pudo llevar a cabo. De todos modos, los visigodos iban arrasando, una por una, todas las ciu-dades de Italia. Nada ni nadie parecía poder acabar con el poder arrasador de Alarico, salvo una cosa: la enfermedad y la muerte. Es lo que ocurrió. Estando el rey a las puertas de Cosenza dispuesto a tomar la ciudad, se puso muy enfermo. Tenía 35 años de edad. El gran rey, el héroe eterno de los visigodos, que había sido fuerte y apuesto, murió entre convul-siones y fiebres, a causa de la malaria. Los visigodos le lloraron mucho.
Y sabían que el cadáver de Alarico sería pieza codiciada por los romanos. Por eso, los principales generales visigodos ordenaron a sus muchos esclavos que, creando muros de
31 Desde el año 408, andaba Alarico negociando con los romanos, unas negociaciones que terminaron con su retirada de las proximidades de Roma cuando el Senado Romano prometió el pago de un tributo al visigodo. Alarico, como regalo de despedida mandó al Senado Romano 300 jóvenes esclavos. Honorio impidió el pago del tributo, por lo cual, en venganza, Alarico, al frente de un gran contingente de visi-godos, llevó a cabo el saqueo de Roma. 32 El hecho es considerado por muchos historiadores como un hito clave en el final del Imperio Romano de Occidente. 33 También se llevaron la supuesta Mesa del Rey Salomón y la Menoráh o candelabro judío de los siete brazos, tesoros romanos desde que se los llevara desde Jerusalén a la Urbe Imperial el emperador Tito (años 70-71).
35
contención en el río Busento (que pasa por Cosenza), cavaran hasta desviar el cauce. Efectivamente, en el cauce que quedó seco cavaron una fosa y allí, entre rezos mor-tuorios y homenajes, depositaron el cuerpo de Alarico. Cuando finalizaron la sepultura, fueron derribados los muros de contención y las aguas del río volvieron a ocupar su cauce natural. Los generales ordenaron entonces la ejecución de los esclavos que habían participado en la obra.34
Los generales y los mejores guerreros se reunieron para elegir como rey al sucesor de Alarico, elección que recayó en el gran príncipe Ataúlfo, emparentado con su predece-sor (dinastía de los baltingos).35 Pero sobre todo fue elegido por su entrega y por su va-leroso arrojo.36 Durante este año ha tenido lugar también un concilio en Seleucia-Ctesifonte. Lo ha presidido el obispo del lugar, Mar Isaac. La decisión más importante de esta convoca-toria conciliar ha sido la de confirmar al obispo del lugar como primado católico del Oriente más lejano o pretendidamente de todo Oriente. Además este concilio ha servido para reafirmar como católica la doctrina de Nicea y la adopción del símbolo niceno como Credo. Los cánones de este concilio no dejan lugar a dudas en cuanto a la auto-ridad del gran metropolitano Mar Isaac. Sin su aprobación no sería válida ninguna elec-ción episcopal. Este concilio se clausuró el 25 de diciembre. En Mérida, habiendo muerto en este año el obispo Patruino, tenemos ahora como su-cesor suyo a Gregorio.
34 Desde entonces, la tumba de Alarico I está perdida, no se sabe dónde. 35 Baltingos tiene el significado de audaces. 36 Ataúlfo será pronto el primer rey godo en Hispania. Tomó por esposa a Gala Placidia.
36
El saqueo de Roma (1890), pintura de J. N. Sylvestre (1847-1926)
Sepultura de Alarico
37
A 31 de diciembre del año 411 MUERE RUFINO DE AQUILEA
Durante este año, a los 66 años de edad, ha fallecido, en la siciliana Mesina, el gran literato y exegeta Rufino de Aquilea,37 muy conocido por sus traducciones de Orígenes. Estudió en Roma, donde trató a Jerónimo, el artífice de la Vulgata. Se bautizó en Aquí-lea, en el año 370, con 25 años de edad. Sus catequistas fueron Cromacio (presbítero que llegaría a obispo) y los diáconos Jovino y Eusebio. Luego entró en contacto con los monjes de Egipto y de Nitria (Palestina). En Alejandría frecuentó las clases del presti-gioso Dídimo el Ciego, quien le aficionó a Orígenes. Conoció allí a Juan y a Teófilo, quienes llegarían a ser respectivamente los obispos (patriarcas) de Jerusalén y de Ale-jandría. También mantuvo una gran amistad y trato con Melania en Jerusalén e ingresó en el monasterio del Monte Olivete (año 380). Juan de Jerusalén lo ordenó de presbítero (año 390), teniendo trato de nuevo con Jeró-nimo en Belén. Apoyó a Epifanio de Salamina cuando éste estuvo en Jerusalén para re-futar el origenismo extremo de su obispo Juan. Epifanio también contó con la ayuda de Jerónimo. Lo que queda claro y admisible de Orígenes es su capacidad en cuanto exe-geta, pero para nada su valía (más bien escasa) como teólogo dogmático.
Durante la Cuaresma del año 398, Rufino regresó a Occidente, dando a conocer sus traducciones de Orígenes, de modo que no se causara escándalo en Roma. Con todo, el Papa Anastasio I pidió cuentas a Rufino acerca de su posible apoyo a la doctrina de Orígenes. Rufino compuso entonces su Apología ad Anastasium Romanae urbis episco-pum. Luego de esto marchó a Aquilea con ocasión de la muerte de su madre. Aquí se encontró con Pauliniano, hermano de Jerónimo. Se dirigió luego a Roma y en compañía de Melania y otros familiares fueron a Pineto38 y luego a Sicilia, donde ha muerto. Como escritor, Rufino es bastante limitado. Sus obras comprenden cinco trabajos principales y otros menores, como apoyo a otros escritores. Éstas son: 1) De benedictio-nibus Patriarcharum, en la que demuestra predilección por la exégesis origenista; 2) Commentarium in Symbolum Apostolorum, en la que aparece por vez primera en latín el Símbolo Apostólico; 3) Apologia in Hieronymum, en la que explica su propia posición y echa en cara a Jerónimo su interés apasionado por los clásicos; 3) Apologia ad Anasta-sium, en donde defiende su ortodoxia, puesta en duda. Escribió también De adultera-tione librorum Originis y dos libros como continuación de la Historia de Eusebio (años 325-395). También fue extenso su epistolario. La actividad literaria de Rufino aparece, sobre todo, en su modalidad de traductor de Orígenes y de otros Padres de la Iglesia.
37 Santo. 38 En Los Abruzos.
38
A Rufino como traductor, se lo estima inseguro; a veces omite cosas, otras las añade, e incluso modifica textos. El deseo principal de Rufino con su actividad de traductor no es el de despertar la admiración o el aplauso de sus lectores, sino el de contribuir a su progreso espiritual. Es por esto por lo que, más allá de algunas traducciones origenianas que debatían importantes cuestiones dogmáticas, Rufino se dedicó más bien a la traduc-ción de obras de contenido moral. Él mismo, en los prólogos, para que entendamos un poco su pensamiento e intención, afirma claramente que una lectura privada de pro-blemas dogmáticos y rica de enseñanzas de tipo moral, es la más apta para difundir la doctrina cristiana. Con sus traducciones, Rufino no solamente ofrece al mundo occidental una impor-tante contribución para la formación cristiana y para el desarrollo de los intereses ascé-ticos de sus contemporáneos, sino que también la ofrece para el futuro de su tiempo. BARBARIZACIÓN DE HISPANIA En Hispania, Constantino III no está en buen esplendor. Sus pretensiones de reem-plazar a Honorio por un emperador más capacitado no pueden verse cumplidas. Tras varias peripecias e intentos de todo tipo, sus fuerzas militares en Hispania han sido derrotadas durante este año por Geroncio en Vienne. Su hijo Constante ha sido captu-rado y ejecutado. Su actual prefecto pretoriano, Decimio Rústico, lo abandonó para unirse a la rebelión del usurpador Jovino en el Rin. Geroncio acorraló a Constantino en Arlés, en estado de sitio. Honorio, mientras tanto, mandó a Arlés a su general Constancio, el cual hizo que Geroncio se retirara, pero él, en vez de ayudar a Constantino, prosiguió sitiando la ciudad y el asedio fue más fuerte. Constantino aguantaba, esperando el regreso de su general Edobico, que andaba reclutando tropas entre los francos del norte de la Galia. Cuando éste regresó fue derrotado sin muchas dificultades. Además, sus tropas del Rin le abandonaron al unirse a Jovino. Constantino no tuvo más remedio que rendirse. Jovino, un senador galorromano, tan usurpador como Constantino, fue proclamado emperador de Occidente, en Maguncia. Pero Jovino no es más que un títere en manos de Gunther, rey de los burgundios, y de Goar, rey de los alanos por esas tierras.
A pesar de su promesa de dejarle vivo, confinado en un monasterio, Constancio encar-celó a Constantino y lo decapitó, en un día al final del verano de este año 411. De otra parte, Geroncio se suicidó en Hispania y Constancio se disponía a derrotar a Jovino. Britania, donde se fraguan leyendas de estos episodios,39 quedó ya completamente fuera de la órbita romana.
39 Relatos del ciclo medieval artúrico, por ejemplo, incluyendo Merlín (de Robert de Boron) y el ciclo de Lancelot y el Santo Grial, pero todo esto no es más que literatura sin correspondencia ni coincidencia históricas.
39
Desde que Alarico saqueó e incendió Roma, algo que no tenía más antecedentes pró-ximos que los de la época del cartaginés Aníbal, todo el mundo, aunque perplejo, está tomando ya clara conciencia de que el ámbito de lo romano, barbarizándose, está en-fermo de muerte. El Imperio Romano había sido tan duradero que sólo pensar en una posibilidad de desaparecer parecía una blasfemia. El prestigio de Roma y de su Imperio estaba ya irreparable y por los suelos, por mucho que en Rávena se sintieran (falsamente) seguros Honorio y cuantos con él estaban allí atrincherados, aunque pareciera que el terror se alejaba con la marcha hacia el sur de Alarico y con la muerte de éste. Los días del Im-perio Romano parece que ya están contados. Y mucho tiene que ver con ello también la entrada de los bárbaros en la Península Ibérica.
Las comarcas altas del Ebro, y las situadas más al norte,40 son las más pobres y atra-sadas de España (Hispania romana).41 La entrada de los germanos empujó a masas de población hacia el norte y el oeste de la Península desde esas comarcas. Los vascones, que hasta ahora habían vivido al sur del Ebro, fueron a concentrarse al norte.42 Los bárbaros se volcaron sobre unas tierras ya de por sí pobres y muy azotadas además por revueltas (más antiseñoriales que antirromanas) desde finales del siglo III. Con lo cual se creó una situación explosiva. Los habitantes de estas tierras no tenían muchas más alternativas que dedicarse al pillaje y al saqueo. Se formaron bandas de bagaudas, gente pobre que no tenía nada que perder y que sólo subsistía de lo que saqueaba. Por con-tagio, se sucedieron cada vez más muchos levantamientos de cántabros y astures (pue-blos muy poco romanizados) uniéndose a la formación de bagaudas. Estos bandoleros y grupos conflictivos de bagaudas constituyeron pronto un serio problema de orden público en muchas partes de Hispania, sobre todo en las provincias Tarraconense y Cartaginense, muy habitadas ya por visigodos. Sin fuerzas militares para contrarrestar la amenaza, no hay más que autoridad imperial débil, impotente, que se desvanece o se esfuma. Sin darse cuenta del cambio de época que seguramente están provocando, los bárbaros provenientes de más allá de los Pirineos, andan deambulando sin rumbos fijos por toda Hispania, dedicados al saqueo y al pillaje, arrasándolo todo. La antes tranquila Hispania anda toda revuelta y hasta llena de pánico.
Aprovechando tanto ajetreo y confusión, un tal Máximo, en Tarragona (Tarraco), se ha proclamado emperador, con lo cual Hispania se alborota aún más. Imposible que Ho-norio, desde Rávena y dada su natural incapacidad, pueda poner orden en todo el caos que ya se ha generado. La autoridad de Honorio ha ofrecido a los bárbaros que se sumen
40 La Rioja y el sur de Navarra, con la actual Álava y parte de las que son hoy provincias de Burgos y tierras de Cantabria. 41 Siéndolo todavía más las tierras que hoy se corresponden con Cantabria, Vizcaya y Guipúzcoa. 42 Exactamente a la parte más norteña del que hoy conocemos como País Vasco.
40
al Imperio como federados a cambio de que se estabilicen en Hispania. Los bárbaros lo han aceptado. Y así ha sido como los suevos se han establecido en Galicia (entre los ríos Miño y Duero), los vándalos asdingos43 entre Lugo y Astorga, los vándalos silingos44 a occidente de la provincia Bética (entre los ríos Guadiana45 y Guadalquivir46), situándose los alanos más al norte.47
Sin embargo, mientras los suevos buscan tierra y se quedan como más tranquilos al obtenerla, los vándalos y los alanos, más belicoso y nómadas, no proceden de la misma manera. Los vándalos asdingos, en guerra contra los suevos, han acabado derrotados, de modo que, juntamente con los vándalos silingos, han terminado por desplazarse al sur de Hispania.48 Aquí49 andan planteándose la elección de un antiemperador que contra-rreste el poder del emperador. LA CONFERENCIA DE CARTAGO Y LA CONDENA DEL DONATISMO
En la conocida como Conferencia de Cartago que ha tenido lugar durante este año, ha quedado definitivamente condenado por parte de la Iglesia Católica el donatismo. Pode-mos recordar cómo el donatismo es un movimiento herético que lleva un siglo de vi-gencia sobre todo por las provincias romanas de África.50 Se originó de la siguiente manera: El 23 de febrero del año 303, en tiempos de Diocleciano, comenzó la más san-grienta persecución contra los cristianos. Hubo muchos mártires y confesores, así como también muchos que, débiles en su fe, pusieron en manos de los perseguidores los libros
43 Procedentes de la Europa del este y de la actual Polonia. 44 Procedentes de Silesia, zona más propiamente alemana o de ese entorno germánico. 45 Anas. 46 Betis. 47 En lo que hoy son las tierras de Ávila, Salamanca, Plasencia y Toledo, sin que en ningún caso los bárbaros ocuparan las más destacadas ciudades romanas de ninguna de las zonas señaladas. Advierta el lector que en el texto se están utilizando ya los nombres toponímicos que nos son habituales hoy en día. Para que no se nos haga engorrosa (o engorrosamente pedante) la lectura. 48 Hermerico y Gunderico se enfrentaron. Hermerico fue derrotado por los vándalos y los alanos en la batalla de los montes Nervasos (en la actual provincia de León). Sin embargo, con la ayuda romana, consiguió derrotar a estos enemigos y desplazarlos a la Bética. 49 Vandalucía, la futura Andalucía. 50 Y que realmente, más o menos, va a perdurar allí hasta la invasión islámica (año 637).
41
sagrados, tal como los perseguidores exigían. En África, a los que procedieron así se les denominó traditores (traidores), los cuales fueron bastantes, algunos incluso siendo obispos. Ya en la época constantiniana, la admiración de los cristianos africanos a sus mártires se convirtió pronto en culto exagerado, al margen y aun en contra de las normas de la autoridad eclesiástica. Mensurio, a la sazón obispo de Cartago, atacó severamente tales manifestaciones de piedad privada, por lo que tuvo que sufrir una fuerte oposición po-pular, la misma que tuvo que sufrir su archidiácono Ceciliano. Éste reprendió pública-mente a Lucila, una matrona bética, muy rica y prepotente, por su desordenado culto a los mártires. Lucila se enemistó muchísimo con la jerarquía eclesiástica de Cartago y mangoneó cuanto pudo al respecto. Mensurio murió ausente de Cartago y le sucedió Ceciliano, ordenado obispo por Félix de Aptunga. La herejía donatista venía a derivar en cisma. Ceciliano comenzó su pontificado episcopal con un revoltijo de oposición. Tenía que contar con el odio de una mujer rencorosa y de falsa piedad, con la frustración de unos eclesiásticos que ambicionaban el episcopado y con la avaricia de quienes habían dilapidado los bienes de la Iglesia desde que desapareció Mensurio. Estando así las cosas, Donato, obispo de Casas Ne-gras, logró consumar el cisma al unificar todas las fuerzas opositoras. Efectivamente, Donato, disponiendo de todo el oro de Lucila que quería, atacó a Ceciliano en base a dos motivos (falsos los dos): que la ordenación de Ceciliano no podía ser reconocida como válida porque fue hecha en ausencia de los obispos de Numidia y de otra parte porque el obispo consagrante, Félix de Aptunga, era un traditor.
Donato convocó un sínodo en Cartago para tratar el asunto. Asistieron 70 obispos de Numidia, yendo al frente de ellos el primado de todos, Segundo de Tigisi.51 Ceciliano fue citado para ser juzgado, pero se negó a comparecer. Con todo, los obispos asistentes instruyeron su causa, declarando nula su ordenación y deponiéndolo como obispo. Eli-gieron y ordenaron en su lugar a Mayorino, el candidato favorito de Lucila. Y para con-seguir la aprobación imperial, los donatistas pidieron a Constantino que hiciera juzgar su causa ante un tribunal de obispos en la Galia. Lo que hizo Constantino fue escoger a tres obispos galos para que juzgaran el caso en Roma y ante el Papa Melquíades (y esto tuvo lugar entre los años 311-314). En octubre del año 314, se reunieron en Roma, con el Papa Melquíades, los tres obispos galos y diecinueve más italianos. Todos reconocie-ron y declararon inocente a Ceciliano, declarándolo como el único y legítimo obispo de Cartago. Donato y sus donatistas fueron condenados como provocadores heréticos o causantes de cisma. Con todo, Mayorino y sus seguidores podían seguir en sus sedes si se mostraban unidos a Roma y a la resolución tomada. El Papa comunicó esta sentencia al emperador, pero los donatistas la recurrieron de nuevo ante Constantino, pidiéndole otro tribunal.
51 Tánger.
42
El emperador, en el año 316, contra lo que querían los donatistas, ratificó la sentencia eclesiástica, porque toda la investigación (llevada a cabo durante el año 315) había de-mostrado que Félix de Aptunga no era traditor y que, sin embargo, sí lo eran Segundo de Tigisi y otros obispos de entre los que acusaban y de entre los que habían elegido a Mayorino. Para suceder a Mayorino, muerto en el año 315, los donatistas eligieron a Donato. Los donatistas, valiéndose de las leyes de tolerancia de Constantino y merced a un desafora-do proselitismo, lograron aumentar y extenderse mucho en poco tiempo. En el año 330, por ejemplo, se reunió en Cartago un sínodo compuesto por 270 obispos donatistas.
Los donatistas contra los católicos llevan a cabo toda clase de calumnias, violencias y robos, entrando en escena los circunceliones perturbándolo todo.52 Para acabar con tan-tas tropelías, la autoridad imperial, en el año 348, terminó por dictaminar el destierro para cuantos donatistas no quisieran volver a la unidad. Esta fue la causa de que el mismo Donato muriera en destierro (año 355).
Sofocado el donatismo, vino la paz, pero el donatismo se reavivó en tiempos de Ju-liano el Apóstata (emperador), a partir del año 361. El donatismo, tras la muerte de Do-nato, fue liderado por Parmeniano. Aprovechándose de la política (“tolerante”) del em-perador Juliano, consiguió el regreso de los desterrados y que le fueran restituidos los bienes. La nueva pujanza del donatismo trajo consigo otra vez el desorden y la extorsión abusiva, teniendo que ser de nuevo necesarias las intervenciones de autoridad por parte de los emperadores Valentiniano (364-375) y Graciano (375-383). Entonces se sucedie-ron desde el donatismos cismas de cismas y quienes disentían de los que disentían.53 ¡Horroroso! Con tal de no ser católicos, ¡cualquier cosa! Con tal de rechazar y censurar a la Iglesia católica, ¡lo que sea! A esto llevó el donatismo.
52 Circunceliones: llamados así porque andaban alrededor de las casas, en las ciudades y aldeas bajo pretexto de vengar las injurias, reparar las injusticias y restablecer la igualdad entre los hombres. Ponían en libertad a los esclavos sin el consentimiento de sus patronos, declaraban solventes a los deudores y co-metían mil desórdenes. No eran sino bandidos fanáticos del donatismo a su manera. Destacaron mucho dos jefes circunceliones: Makide y Faser. Al principio llevaban palos, los mismos que solían llamar bas-tones de Israel, por alusión a los que los israelitas debían tener en la mano al alimentarse del cordero pascual. Después usaron todo tipo de armas para atacar y oprimir a los católicos. Donato los llamaba los jefes de los santos. Llevaban a cabo horribles venganzas. Su fanático celo martirial los impulsaba también a inmolarse o darse muerte, siendo las formas más co-munes tirarse desde lo alto de enormes rocas, arrojarse al fuego o degollarse, por supuesto en público, muy frecuentemente en los mercados o en grandes reuniones de gente. Los obispos ya no sabían qué ha-cer ante tanto desmán y exageración y tuvieron que recurrir a las autoridades y fuerzas del orden. Ac-tuaron y se causaron bastantes muertes. Los circunceliones muertos eran considerados mártires por los demás circunceliones. Y hasta muchas mujeres se contagiaron de este fanatismo. Algunas, aún embara-zadas, se arrojaban por los precipicios rocosos. 53 Urbanistas, claudianistas, rogatistas, maximianistas, etc.
43
Reaccionó muy bien Optato, santo obispo de Mileve (Numidia)54 entre los año 320-392. Escribió una excelente y objetiva apología contra el donatismo, completa ya en el año 385. El gran continuador de Optato es, en grado de mayor excelencia aún, Agustín de Hipona. Son muchos los tratados y cartas de Agustín sobre el donatismo. El obispo de Hipona tiene ya más que comprobado que los donatistas, lejos del deseo de diálogo, no andan más que por las vías de la calumnia y la violencia. Son en definitiva demasiado primiti-vos como para ser considerados civilizados. Si una vez estuvo Agustín en contra de la intervención estatal al respecto, ahora (año 411) ya la cree necesaria. Agustín no ve ya otra medida que la aplicación más completa de las leyes civiles contra los donatistas. Lo piensa así incluso desde el Evangelio (“obligadles a entrar”, Lc 14, 23). En fin, tras muchos y prolongados sinsabores y dificultades, durante el mes de junio de este año 411, ha tenido lugar la Conferencia de Cartago, para la más expresa y defini-tiva condena del donatismo por parte de la Iglesia Católica, sobre la que los donatistas no tienen otro objetivo que cargársela. A la Conferencia de Cartago, para aclarar las cosas de una vez, han acudido 286 obispos católicos y 279 donatistas (éstos no quieren aclaraciones de hechos y por eso hacen gala de astucias y artimañas verdaderamente malas). Pero los obispos católicos llevan la verdad y saben mostrar la documentación precisa, objetiva, clara, la que exhibe la auténtica historia del cisma donatista desde sus comienzos; y por lo demás, lo que hay que aclarar es el error donatista sobre la necesi-dad del estado de gracia de los ministros ordenados para la validez de los sacramentos que celebran o confieren. Agustín, viendo cumplirse su deseo, logra que, en la tercera sesión de esta Con-ferencia, se discuta la falsa doctrina que enarbolan erróneamente los donatistas. Así fue todo, prevaleciendo la doctrina católica y muy en especial la ortodoxamente agustinia-na. El delegado y representante oficial del emperador en la Conferencia dio definitiva-mente la razón a los católicos, obligando a los donatistas a volver a la unidad bajo pena de confiscación de bienes y prisión o destierro. Este ha sido el final oficial del donatis-mo, por mucho que no faltarán quienes se mantengan en pertinaz rebeldía, sobre todo en estos tiempos en los que el poder imperial está en manos del debilucho e ineficaz Hono-rio. De todos modos, menos la Iglesia (con su seria y paciente misión), parece que todo languidece, con más o con menos tardanza.
Si queremos proporcionar una valoración acerca del donatismo, podemos decir, como de manera tópica, que se trata de un fenómeno muy complejo, un fenómeno que nos presenta una amplia gama de aspectos y matices, de toda índole: económica, social, po-lítica, eclesial, etc. Pero el núcleo del donatismo (o aquello que lo hace de permanente actualidad) estriba en la eclesiología: La Iglesia no la forman sólo los que están en gracia de Dios sino que la componen también los cristianos en cuanto pecadores (y pe-cadores hemos de reconocernos todos). La verdadera Iglesia de Cristo no es la de una
54 Hoy es la ciudad de Mila (Argelia).
44
pureza cátara. La verdadera Iglesia de Cristo es la del Espíritu de la misma manera que lo es la de los eclesiásticos u organizada jerárquicamente. La verdadera Iglesia no es la carismática como opuesta a la jerárquica, porque la jerarquía de la Iglesia también es carisma, el cual no puede darse sin comunión por encima de todo. Sólo en este sentido podemos decir los católicos que somos los únicos y verdaderos continuadores de la Iglesia que Cristo instituyó. Esta Iglesia, la verdadera, actúa por medio de sus fieles y sobre todo de sus legítimos ministros ordenados, independientemente del estado de gra-cia con que actúen. Así por ejemplo, cuando un ministro bautiza es la Iglesia misma la que bautiza, es Cristo mismo quien bautiza, y es Cristo mismo quien se ofrece en sacri-ficio al Padre (en la Eucaristía).
El donatismo es un precedente de cuantas veces el hombre, creyendo entender el misterio de la Iglesia o juzgando sobre ella, en realidad se equivoca y lo desvirtúa, des-humanizando y rompiendo el equilibrado efecto salvífico de la única Iglesia de Cristo.55
55 También contra el pelagianismo se abre a partir de este año 411 toda una serie de sínodos en Cartago o en otros lugares del norte de África.
45
A 31 de diciembre del año 412
LOS VISIGODOS EN LA GALIA
La Galia es en gran parte un asentamiento de visigodos, reinando Ataúlfo.56 No sa-bemos mucho de la vida de este rey, desde que lo fue (en el año 410) hasta ahora, excepto que en sus aspiraciones está la idea de destruir –si pudiera ya mismo y por com-pleto– el Imperio Romano. Al principio, como Alarico, intentó seguramente pasar a África, pero no le fue posible. Por eso optó por desplazarse con su pueblo a Italia, re-calando finalmente en la Galia. En este año, Ataúlfo entró en contacto negociador con Honorio, firmando ambos un tratado de alianza por el que los romanos se comprometen a dar provisión (annona) y determinadas tierras en la Galia a cambio de recuperar a la rehén Gala Placidia. Dicho tratado es de una trascendental importancia, pues subyace en él el reconocimiento de un reino visigodo que se establece como Estado independiente y estable, bajo la soberanía de Ataúlfo y de sus sucesores. El caso ha sido que Ataúlfo ha incumplido el acuerdo, de momento no devolviendo a Gala Placidia (para seguir incumpliendo y porque Gala y él están muy enamorados entre sí). Además, los visigodos desean tener acceso a las costas mediterráneas, muy custo-diadas y en poder del Imperio. LA MUERTE DE TEÓFILO DE ALEJANDRÍA Y OTROS HECHOS
Durante este año ha fallecido el patriarca Teófilo de Alejandría.57 En relación a su se-de y pontificado ha habido mucha tensión, entre partidarios cristianos y los que aún an-dan anclados en el paganismo. Cuando, según se cuenta, Teófilo se percató de la existencia de un templo pagano (año 391) que aún no había sido clausurado y seguía clandestinamente en los cultos ya prohi-bidos, Teófilo, con sus más fieles seguidores, ofendió a los paganos al mostrar en pú-blico, con muchas burlas y desprecios, los objetos e imágenes encontrados. De este mo-do, los paganos reaccionaron con ataques contra los cristianos.
56 En la zona de Narbona, Toulouse y Burdeos. 57 Aunque reconocido santo por la Iglesia copta, no parece, a juicio de la historia, que sea merecedor de tan alto honor, dada su rivalidad con la sede de Constantinopla, que sí la presidió un santo, Juan Cri-sóstomo. Además en cuanto a tolerancia, sobre todo en relación con el debido trato que se debiera a los paganos, parece ser, con toda seguridad, que dejó mucho que desear.
46
Además, parece ser que Teófilo tuvo mucho que ver con la destrucción de los últimos vestigios del Serapeo y hasta con el linchamiento que hubo de sufrir la filósofa y maestra Hypatia, tras lo cual, la multitud enardecida apoyó la elección del sucesor de Teófilo en la persona de Cirilo.58 Cuando el emperador se enteró de estos hechos, envío una carta a Teófilo pidiéndole que perdonara a los paganos y se mostrara más tolerante con ellos, aunque le pidió también que el templo encontrado fuera totalmente destruido. Del legado de Teófilo cabe destacar el hecho de apartarse del origenismo, tras haber sido bastante seguidor del mismo. En el año 403, acompañado por Cirilo, presidió en Constantinopla el synodus ad quecum que depuso a Juan Crisóstomo. También ha fallecido durante este año el rabino y talmudista judío Ravina I, oriundo de Mesopotamia, personaje de relieve en esta cultura y tradición religiosa.
En Tesalónica se ha culminado la construcción de una hermosa basílica dedicada a San Demetrio, albergando su sepulcro.59 Y en Hipona, su obispo Agustín, está atareado ahora en escribir su obra contra Pelagio y los pelagianos, De spiritu et littera, a la vez que tiene planificada su redacción del que se espera sea un buen libro: De civitate Dei.
58 San Cirilo de Alejandría, cuya figura, para algunos, ha permanecido como deteriorada por estos acon-tecimientos y por ser el sucesor de Teófilo, que además era tío suyo. La destrucción del Serapeo ha sido vista por muchos autores, antiguos y modernos, como la repre-sentación del triunfo e imposición del cristianismo sobre otras religiones y creencias. Esa destrucción de-finitiva es considerada como la correspondiente a borrar los últimos restos de la idolatría pagana. Puede contrastarse todo esto según la película Ágora, de Almenábar. 59 San Demetrio de Tesalónica, fue martirizado en Sirmium (la actual ciudad serbia de Mitrovic) en el año 306. Juntamente con San Artemio de Antioquía, San Jorge y otros mártires, San Demetrio es muy venera-do en Oriente (y poco en Occidente). Se le llama “megalomártir”, término que usan los orientales para señalar que un santo fue martirizado siendo un militar destacado. San Demetrio había nacido en el año 270, dedicándose de adulto, como queda dicho, a la carrera mi-litar, siendo fielmente cristiano, empleándose incluso en evangelizar a las tropas, obteniendo buen fruto de esa tarea, logrando muchas conversiones. Por eso fue hecho prisionero y condenado a muerte. Su eje-cución tuvo lugar el día 26 de octubre del año 306. También en Sirmium se le dedicó una iglesia, pero es la basílica de Tesalónica la que cuenta con mayor atracción de peregrinos. Dicha basílica siegue siendo una espléndida iglesia, abierta al culto.
47
A 31 de diciembre del año 413 LA MUERTE DE JOVINO Y DE OTROS USURPADORES, DECAPITADOS Hasta este año se ha mantenido en la Galia el usurpador imperial Jovino, habiendo llegado incluso a acuñar monedas, en las que aparece representado con diadema impe-rial. Efectivamente, tras la muerte de Constantino III (otro usurpador) bastantes nobles galorromanos apoyaron a Jovino.
Ocurrió que, con el pretexto de reconocer la autoridad imperial de Jovino, Gundahar, al mando de sus burgundios, se ha establecido pacíficamente con su pueblo en territo-rios al oeste del Rin, entre los ríos Lauter y Nahe, en la que había sido la vieja colonia gala romanizada con capital en Borbetomagus.60 También han empezado a ocupar el va-lle del Ródano.61 Los burgundios son un pueblo de procedencia germano-oriental y escandinavo. Prece-dieron a los vándalos en sus desplazamientos hacia la Europa central, hasta instalarse en la Galia y entre los francos y alamanes próximos al Rin, como queda dicho. A los ro-manos le quitaron Maguncia. El final le llegó a Jovino cuando los visigodos, comandados por Ataúlfo y aconsejados por Prisco Atalo, abandonaron Italia. En realidad, a lo que parece, lo que los visigodos pretendían no era otra cosa que llevarse también como rehén a Jovino, igual que se habían llevado como rehén a Gala Placidia. Fue entonces cuando Ataúlfo atacó y mató a Sarus, otro que también había acudido aparentemente a apoyar a Jovino. Cuando Jovino estuvo al tanto de todo, cometió el error de elevar a su hermano Se-bastiano a la dignidad imperio, lo que no cayó bien a Ataúlfo. Éste alió entonces a los visigodos con Honorio para derrotar a Jovino.
Sebastiano fue ejecutado; y aunque Jovino huyó para salvar su vida, fue traicionado por sus mismas tropas y capturado en Valentia.62 Fue llevado a Narbo (Narbona), a pre-sencia del prefecto pretoriano o gobernador de la Galia, Postumo Dardano, leal a Honorio. Dardano mandó la ejecución de Jovino. Fueron decapitados Jovino y Sebas-tiano. Sus cabezas fueron enviadas en un saco a Honorio; luego fueron expuestas en las murallas de Rávena, para más tarde ser llevadas a Cartago, siendo exhibidas con otras cuatro cabezas más de otros cuatro usurpadores africanos. Mientras tanto, Teodosio II ha emprendido la magna construcción de murallas en Constantinopla. Hay que prevenir contra las tan frecuentes y numerosas invasiones.
60 La actual ciudad alemana de Worms. 61 Un área entre las actuales Suiza, Francia e Italia. Esta zona acabaría denominándose Burgundia, para más tarde pasar a llamarse Borgoña. 62 Valence francesa.
48
49
A 31 de diciembre del año 414 BODA DE ATAÚLFO Y GALA PLACIDIA Prisco Atalo, contra Honorio y con el apoyo de los visigodos, usurpó otra vez (como en el año 409) el poder imperial. Ocurrió en Burdeos. Pero la cosa duró sólo unos me-ses. Abandonado por los visigodos, Prisco Atalo acabó hecho prisionero del emperador Honorio y como tal fue llevado a Roma. Los visigodos se están asentando bastante sobre todo en la muy extensa Hispania Ta-rraconense y en gran parte de la Galia, teniendo ahora como capital Toulouse. Reina aquí Ataúlfo. Los visigodos están reprimiendo bastante a las bandas de bagaudas en tor-no a Zaragoza y por todo el valle del Ebro. Aunque actuando con bases sólidas desde la corte imperial de Rávena, el reino visigodo está ya sólidamente fundado en estas tierras hispanas.
A comienzos de este año, en enero, Ataúlfo contrajo matrimonio, sacramentalmente, con Gala Placidia. La boda se celebró en Narbona,63 estando ambos muy enamorados. Dos mundos tan antagónicos como diferentes, el de un bárbaro y el de una princesa ro-mana, nada menos que hija de Teodosio el Grande, se han unido fuertemente, por lazos del amor y no tanto por motivaciones políticas. Todo un hito.
Ataúlfo Gala Placidia
63 En la villa de un rico y noble galorromano llamado Ingenio. La villa fue espléndidamente engalanada y la boda, con gran banquete, se celebró por todo lo alto.
50
A 31 de diciembre del año 415 MUEREN ASESINADOS ATAÚLFO Y SIGERICO, SUCEDIÉNDOLES WALIA
Del año pasado sabemos cómo Ataúlfo, tras una alianza con Honorio y con el magis-ter militum Constancio, actuaba ya por su cuenta y como con plena soberanía en la Ga-lia. Señalábamos también la información de su boda con Gala Placidia, de quien ha te-nido un hijo. Le llamaron Teodosio, como su abuelo materno, pero murió a poco de na-cer, en Barcino.64 Aquí lo enterraron, en una urna de plata. El ver a Ataúlfo y a los visigodos al sur de los Pirineos se debe al empuje y derrota que han sufrido por parte de Constancio. Por eso los visigodos abandonaron Narbona, pero conservan aún mucho dominio al sur de la Galia. Durante este año sin embargo donde más se han establecido es en la tierra hispana tarraconense. La parte de la Galia más romana aún mantiene como capital la ciudad de Arlés.
En Barcino abrigó Ataúlfo (y Gala Placidia) el sueño de la unificación romana-visi-goda, sobre todo en su hijo Teodosio, pero, por desgracia, como ya se ha contado, murió pronto,65 frustrándose así el sueño real. También hay que resaltar que la política de acercamiento de Ataúlfo a los romanos acarreó que tuviera muchos enemigos de entre sus más cercanos. Contando con esto, no hemos de extrañarnos de lo sucedido: al tér-mino del verano de este año, Ataúlfo fue asesinado. El crimen (si no lo ha perpetrado, sí lo ha tramado) se debe a Dubio, una persona de toda confianza de Ataúlfo que terminó traicionándole. Lo cierto es que eran muchos los aspirantes a arrebatarle el poder a Ataúlfo. Walia, un hermano de Ataúlfo, consigue el respaldo mayoritario de los visigodos (los que forman las asambleas para los asuntos de trascendencia política). Sin embargo, se impone por la fuerza y en rebeldía Sigerico, muy ambicioso. Sigerico ha reinado sólo durante una semana, pues finalmente, siendo asesinado, se ha impuesto en el trono Wa-lia. Sigerico era hermano del que asesinó a Ataúlfo. Se ha sabido que el verdadero asesino de Ataúlfo era un personaje que se había caracterizado siempre por ser un siervo total-mente plegado al general Sarus. Ataúlfo, antes de su muerte, ya había mandado que el individuo que le asesinó fuera eliminado, cosa que, evidentemente, no había ocurrido. Y Sigerico ha estado metido en todo este enredo, ahora convertido en motivo de venganza y rebeldía.
64 Barcelona, donde reinan Ataúlfo y Gala Placidia habiendo convertido a esta ciudad en capital del reino visigodo. 65 En estos tiempos era muy normal la frecuente mortandad infantil.
51
Sigerico ha sido lo que se dice malo. En su corto gobierno, para evitar contrincantes y descendientes, mandó matar a seis hijos de Ataúlfo, portándose de manera absoluta-mente violenta con Gala Placidia. Los partidarios de Walia no pudieron soportar todo esto, por lo cual no se podía hacer otra cosa con Sigerico que asesinarlo. Es lo que ocu-rrió. Habiendo sido asesinado Sigerico, reina por tanto Walia, bravo guerrero y persona prudente. Como noticias religiosas cabe que destaquemos algunas. Por ejemplo que durante este año ha tenido lugar el hallazgo en Jerusalén de los restos o reliquias del protomártir San Esteban. Son reliquias que están recorriendo todas las iglesias y se están quedando re-partidas por muchas de ellas. Otros hecho destacable es la labor pastoral, no menos que filosófica y teológica que, con sus excelentes tratados, sigue llevando a cabo Agustín de Hipona. En lo social cabe destacar que a estas alturas del siglo V todavía persiste el hecho de ricos con posesión de esclavos, aunque el viejo sistema esclavista de los siglos prece-dentes ha ido derivando más bien al sistema de servidumbre, tal como ya contábamos en su momento y en las circunstancias históricas que hemos ido narrando. El caso es que en la época en que estamos es frecuente que muchos de los esclavos que aún existen intenten darse a la fuga y en bastantes casos lo consiguen, pasando a engrosar por lo ge-neral los grupos de bagaudas, que siguen en aumento. Como los tiempos en que estamos son revueltos y como es muy promovida la confusión, por la movilidad de pueblos y la barbarización ambiental, no son infrecuentes las rebeldías y fugas de esclavos de manos de sus amos, por ejemplo cuando hay saqueos en las ciudades o en los campos. Un caso bastante destacable durante este año es el que acaeció en la ciudad gala de Bazas. Los esclavos de esta localidad, aprovechando el asedio de la misma por los bárbaros, rebe-lándose y organizándose, han escapado de las manos de sus amos ricos.
52
A 31 de diciembre del año 416 CARTAGO Y MILEVO, CON AGUSTÍN DE HIPONA, CONTRA PELAGIO Walia anda de negociaciones con Honorio, unas negociaciones por las que se firman compromisos por ambas partes. A cambio de poder recibir bienes alimentarios, Walia, en cuanto federado, se compromete a combatir contra vándalos y alanos, así como tam-bién a procurar que Gala Placidia pueda volver a Roma si lo desea. Walia resulta útil al emperador en cuanto a protección de fronteras, a cambio de consolidarse en tierras que Honorio le proporciona para su pueblo. Durante este año quedó más que anatematizado el pelagianismo en dos concilios, los celebrados en Cartago y en Milevo, desde donde 59 obispos númidas dirigieron una carta sinodal o de resoluciones al Papa Inocencio I para que actuara al respecto. Agustín de Hipona, que durante este año ha concluido su tratado De Trinitate, ha tenido mucho protagonismo al respecto.
Recordemos que se conoce como pelagianismo al conjunto de doctrina que se deriva de las enseñanzas del monje Pelagio, un hombre céltico y británico catalogado como he-reje.66 Su teología, de tipo moralizante, voluntarista, sobre el libre albedrío y más bien pasando por alto o rechazando la necesidad de la gracia de Dios, hace hincapié en la ca-pacidad humana para cumplir los divinos mandamientos. Tras el saqueo de Roma por Alarico, Pelagio y sus seguidores difundieron por el norte de África las doctrinas en las que se sustentaban. Al afirmar los pelagianos que los hu-manos están capacitados para realizar lo que Dios quiere, afirmación que lleva consigo la negación del pecado original, se salen claramente de la doctrina católica, en especial la de la gracia de Dios en relación con la condición pecadora del hombre. Con todo, la doctrina pelagiana gusta a mucha gente. Agustín de Hipona mantendrá, por el contrario, que sólo con la ayuda de la gracia di-vina puede el hombre superar la fuerza del pecado y hacer la voluntad de Dios. Y ésta es la doctrina católica.
Pelagio, sobre todo interpretando erradamente a Agustín (“dame lo que mandes y mándame lo que quieras”),67 tacha de quietista al obispo de Hipona. Aun estando en África, Pelagio evita encontrarse con Agustín.
Con la ayuda sobre todo de su fogoso discípulo Celestio y desde el norte de África, Pelagio difunde su doctrina por todas partes. Es exagerado en la exaltación de la libertad como capacidad humana. Al quedar negado el pecado original y afirmado el estado de
66 Tal vez más laico que monje, y tal vez más activista que teólogo, que se atrevió a comentar a su mane-ra las Cartas de San Pablo. 67 Confesiones, X, 31, 45.
53
inocencia en que nacemos, el pelagianismo pone en entredicho la práctica eclesial del bautismo de los niños.
Al obispo de Hipona le preocupa este asunto, por lo cual trató de obtener de los demás obispos la condena de la doctrina pelagiana. Encargó mucho de ello a su discípulo Orosio (hispano)68 para recabar la condena de los obispos orientales, ya que son éstas las sedes por las que más se difunde el pelagianismo. Pero los obispos orientales no le vienen dando demasiada importancia al pelagianismo, no viendo en la disputa sino más bien trivialidades. Esto no sentó bien a los obispos africanos, por lo que se reunieron y acordaron enviar una carta al Papa Inocencio I para que condenara expresamente el pe-lagianismo como herejía. Según una correcta teología, el pelagianismo no es más que naturalismo, sin recono-cimiento de las reales debilidades humanas. Como queda afirmada la inocencia de los niños al nacer –sostienen–, se hace innecesario bautizarlos, ya que son, por derecho propio, aunque recibido de Dios, herederos de la vida eterna.
Pelagio
68 Parece ser que era de origen visigodo. Muy interesado, de la mano de San Agustín, en estudiar y es-cribir sobre el fenómeno del paganismo y su historia.
54
A 31 de diciembre del año 417 MUERE EL PAPA INOCENCIO I Y LE SUCEDE ZÓSIMO
El Papa Inocencio I,69 antes de su muerte, acaecida en este año, el 12 de marzo, emitió su condena del pelagianismo. Y el día 18 de marzo resultó elegido, como sucesor de Inocencio I, el Papa Zósimo. Durante el pontificado de Inocencio I tuvo lugar, como sabemos el saqueo y el in-cendio de Roma por los visigodos de Alarico I. Gobernó bien la sede apostólica romana y desde ella la Iglesia Católica (universal), incluidos todos los episodios acaecidos en Oriente. Tuvo también mucho que ver en la prohibición de los torneos de gladiadores por parte de Honorio.
Del nuevo Papa, Zósimo, originario de Grecia,70 cabe esperar un gobierno de la Igle-sia acorde con su temperamento, fuerte y enérgico, bien dispuesto, según se le conoce, para salvaguardar la Iglesia de toda injerencia ajena a la misma, de modo que la Iglesia pueda desempeñar digna y libremente su misión. En la elección de Zósimo como Papa estuvo presente Patroclo, obispo de Arlés, quien ocupa esa sede en sustitución de Hero, que había sido depuesto, a la fuerza e injusta-mente por un general (comandante) de Constantino III (el usurpador). Patroclo es uno de los obispos de más confianza de Zósimo. El Papa le tiene dadas muchas prerrogativas, que le eran necesarias, dada la capital importancia de una sede como la de Arlés. Algunos obispos galos se quejaron de los privilegios de Patroclo y no renunciaron a poner objeciones por ellos. Durante el verano de este año, en una reunión de Zósimo con su clero romano, se pre-sentó también el pelagiano Celestio, el cual no recibió sino las resoluciones de condena del pelagianismo por parte de la Iglesia. Celestio entonces reaccionó acatando la fe orto-doxa católica. Ante los reclamos de los pelagianos, el Papa convocó un sínodo en Ro-ma, con el fin de analizar, aclarar y resolver cuanto procediera sobre la documentación que los pelagianos le proporcionaron. Pero los pelagianos, con hábiles expresiones, en realidad encubrían el contenido he-rético de sus doctrinas. La reacción de Aurelio, obispo de Cartago, fue la de convocar un sínodo en su sede, tras enviarle una carta a Zósimo en la cual se prueba que Zósimo está cayendo en engaños y trampas de los herejes pelagianos. Zósimo respondió a Aurelio diciéndole que él no había resuelto aún nada definitivo y que no deseaba hacerlo sin estar en unidad con los obispos africanos.
69 El nº 40 en la sucesión de San Pedro. Es santo. 70 Se sabe que su padre se llamaba Abram, sin que por esto haya de deducirse que fuera de origen judío. No lo corroboran las fuentes históricas.
55
LOS VISIGODOS DE WALIA EN HISPANIA Y EN LA GALIA Una consecuencia de la federación conseguida por Walia tras sus negociaciones con Honorio es la de emprender la lucha contra los pueblos ocupantes en Hispania. Walia lo está llevando a cabo, con más o menos éxito y con la esperanza de lograr derrotarlos. Así, Walia la emprende contra los vándalos, derrotándolos. Pero no consiguió derrotar a los suevos de Galicia. Durante este año, tras los combates contra los bárbaros ocupantes en Hispania, los vi-sigodos se han hecho del amplio territorio galo de Aquitania, cuyas costas dan al Atlán-tico y lindan con los Pirineos. Toulouse se yergue como capital. En la Galia también, han sido sofocadas durante este año las revueltas o moviliza-ciones de campesinos insurrectos que desde una década se venían dando en la región de Armórica (al norte de Aquitania). También han tenido parte en ello los visigodos.
56
A 31 de diciembre del año 418 WALIA HA MUERTO. LE SUCEDE TEODORICO I Murió Walia, rey de los visigodos. He aquí un resumen de su reinado y de su legado: Cuando Walia asume el poder, tras la muerte de su hermano Alarico I y de Sigerico (ambos asesinados), la situación del pueblo visigodo era calamitosa. Los romanos ha-bían logrado bloquear los puertos hispanos y la necesidad de alimentos era apremiante. Dadas esas graves circunstancias, Walia intenta llevar a su pueblo hasta el norte de África, tierras abastecedoras. Así marcho, en el año 415, cruzando toda Hispania sin apenas resistencia, ni por parte de los romanos ni por parte de los pueblos bárbaros re-cién llegados.
Cuando los visigodos llegaron al estrecho de Gibraltar e iniciaron la travesía maríti-ma, una gran tormenta que se desató, dispersando las embarcaciones, los hizo desistir y se echaron atrás como pudieron, porque además los visigodos son poco diestros en esto de navegar por el mar.71 Tras ese fracaso, se pudo ver cómo los visigodos vagaron por el sur hispano desfalle-cidos y sin rumbo fijo, sobreviviendo como pudieron. Enterado de ello el emperador Honorio, aprovechó la circunstancia, la situación de ne-cesidad extrema en que se encontraban los visigodos, y les prometió alimentos, con tal de que lucharan contra los pueblos invasores que se habían establecido en la Península Ibérica. Los visigodos debían restablecer el orden en las provincias romanas hispanas, un orden que habían resquebrajado los invasores suevos, vándalos y alanos. En ade-lante, los visigodos controlarían las fronteras para frenar más intentos de invasión.
También se comprometía Walia a entregar a Honorio, liberada, a Gala Placidia. Ho-norio se comprometía a dar a los visigodos asentamientos de reino en el sur de la Galia y más concretamente en los territorios de Aquitania, yendo por delante ya mismo que recibirían, desde las mismas provincias romanas hispanas, 600.000 modios de trigo.72 Y así vino la firma de federación mediante tratado entre Honorio y Walia
71 Sabedores de esto las autoridades imperiales, se da el caso, por ejemplo de la legislación iniciada en Constantinopla por la que se castiga con la muerte a quien enseñe o adiestre a los bárbaros en las artes y técnicas de la navegación. 72 El modio es una medida de capacidad romana. Éstas son algunas de las medidas de capacidad roma-nas, para líquidos y áridos (y sus equivalencias con nuestras medidas actuales): Ánfora o cuadrantal: dividida en 2 sesquimodios, o 3 modios (26,25 litros). Sesquimodio: medida de capacidad equivalente a uno y medio modios (13,125 litros). Modio (8,75 litros). Congio: es la cuarta parte del sesquimodio, equivalente a 3,281 litros. Sextario: la sexta parte del congio (5,468 decilitros). Hemina: la mitad de un sextario (2,734 decilitros).
57
Los romanos ya habían firmado tratados con muchos de los pueblos asentados. Así que esto no era demasiado novedoso para Walia, que recomendó a su pueblo no romper con lo tratado, asumiendo tener que realizar ese trabajo de guerra, no deseado y sucio, a favor del Imperio, un Imperio al que, por cierto, odiaba con toda el alma. Walia demos-tró su condición de astuto y hábil político, pues logró convencer a su gente para luchar a favor de quien era su enemigo más odiado, el emperador Honorio.
Para ese convencimiento de los visigodos, de la obligación que tenían de atacar a los pueblos bárbaros ocupantes ahora en las provincias romanas hispanas, Walia había diri-gido a su gente este discurso o arenga:73 “Invencibles godos: a todas partes donde habéis querido dirigir vuestros pasos, desde las fronteras del norte a los límites más remo-tos del sur, habéis sabido abriros camino con las armas en la mano, sin que nada pudiese ser obstáculo a vuestra marcha vencedora. Distancias, diferencias de climas, montañas, ríos, fieras, numero-sas y aguerridas naciones, se han puesto en vano delante de voso-tros; mas ahora los vándalos, los alanos y los suevos se atreven a atacarnos por la espalda, mientras los romanos nos amenazan por el frente. A vosotros, esforzados guerreros, toca escoger el enemigo a quien hemos de combatir y sea cual fuere el partido que toméis, vuestro valor es para mí segura prenda de victoria; en tanto que mande a hombres que no conocen el temor, nada puedo yo temer, y si el par-tido que ha de abrazarse fuese confiado a mi sola decisión, me acor-daría únicamente de que soy vuestro rey, no tomaría consejo sino de mi propio valor, y elegiría al enemigo más digno de vosotros. Los romanos nos son ya bastante conocidos; sus ciudades han experimentado más de una vez el poder de vuestras armas, y hasta las puertas de su capital se han abierto ante vosotros. ¿Por qué per-der un tiempo precioso combatiendo con semejantes hombres cuan-do es más glorioso despreciarlos que vencerlos?”.
Acetábulo: la cuarta parte de la hemina (6,84 centilitros). Cuadrante: equivalente al doble del acetábulo (13,68 centilitros). Ciato: equivalente a un tercio del cuadrante (4,56 centilitros). Coclearia: la cuarta parte de un ciato (1,14 centilitros). 73 No se sabe si este discurso es auténtico o no, pero así ha pasado a la historia.
58
En estos dos últimos años los visigodos derrotaron en la Bética a los vándalos silingos y en la Lusitania a prácticamente todos los alanos. Entonces se produjo un cambio en la política romana: prefirieron seguir dejando esta-blecidos a estos pueblos en Hispania y llamaron a Walia para que se dirigiera ya con su pueblo a las tierras del sur de la Galia prometidas por Roma en virtud del foedus fir-mado. Walia, tras esos dos años de pesada y engorrosa campaña en Hispania, hizo lo que Ho-norio disponía, en régimen de hospitalitas romana, gustoso de poder asentar a su pueblo en tierras donde establecerse después de tanto nomadismo. El reino visigodo se extendió entonces por toda la amplia y rica provincia de Aquitania y sus alrededores, con capital en Toulouse.
Walia fue distinguido por los romanos como magister militum (el máximo rango co-mo general) para Hispania, pero ni de este cargo ni de su trono como rey en los nuevos territorios galos pudo disfrutar mucho, pues le ha sobrevenido la muerte. Deja como sucesor a Teodorico (o Teodoredo) I,74 con la tarea de acabar de asentar a los visigodos en Aquitania y de expandir sus dominios hacia Hispania. Esto como lo más inmediato, porque la aspiración de los visigodos es, sin duda, llegar con sus tierras a los puertos del Mediterráneo (que son los verdaderos puertos comerciales y de influencia, no habién-dolos tanto así en el Atlántico).
74 Yerno de Alarico I.
59
Aquitania MUERE EL PAPA ZÓSIMO. ¿LE SUCEDE BONIFACIO I? El 1 de mayo de este año 418, el Papa Zósimo envió una carta a los obispos a los obispos africanos reunidos sinodalmente en Cartago, habiendo emprendido ya el empe-rador Honorio las medidas y acciones correspondientes contra los pelagianos. Tanto pa-ra Zósimo como para Honorio éstos son herejes. Lo han expresado como en punto y fi-nal.
A poco de esto, Zósimo tuvo que vérselas con una nueva disputa de obispos africanos por las apelaciones a Roma por parte de algunos clérigos que habían sido reprochados, condenados o excomulgados por sus obispos. La situación más tensa ha sido la del caso del presbítero Apiario, quien por su delincuencia criminal había sido excomulgado por su obispo.75
75 Las relaciones y vínculos eclesiales entre África y Roma fueron muchas veces complicados. Las con-troversias sobre el Bautismo pusieron a la Iglesia como en situación de resistencia pasiva y distante con Roma. En el sínodo de septiembre del año 256 (mediados del siglo III), San Cipriano fue puesto en un pe-noso dilema. Mientras mantenía el derecho de los obispos a pensar por sí mismos, él todavía se aferraba a la necesidad de la unidad en la Iglesia y no rompería el lazo reverenciado con Roma. De nuevo ahora, todavía como a principios del siglo V, la súplica o apelación de Apiario (Apiarius) a Roma despertó un fuerte sentimiento entre los obispos africanos, prohibiendo las apelaciones de los clérigos y de los laicos “a ultramar” (Roma). Unos legados de los obispos africanos llegaron de Roma para tratar y ajustar este asunto.
60
De otros muchos asuntos, y con amplio epistolario, se ha ocupado el Papa Zósimo,76 de quien hemos de notificar en este año su muerte, constatando la brevedad de su ponti-ficado, no obstante haber sido muy intenso. Ha ocurrido el día 26 de diciembre. Recibió sepultura en la basílica romana de San Lorenzo.
Zósimo se ha mostrado entre impulsivo y condescendiente, con sus dudas entre con-denar o absolver, como hemos podido ver en los líos de relaciones sobre todo con Áfri-ca, pero también con otros lugares.77 El 29 de diciembre resultó elegido como sucesor de Zósimo el Papa Bonifacio I. Nació en Roma, hijo del presbítero Iocundus. Estuvo muy vinculado a Inocencio I y a Zósimo, habiendo desempeñado importantes misiones eclesiásticas en Oriente. Goza de gran prestigio. El nuevo Papa ya se ha tenido que enfrentar a un grave problema, pues un grupo de presbíteros y diáconos, atrincherados en la basílica lateranense, en el día siguiente al de la muerte de Zósimo, han elegido por su cuenta, como sucesor (en golpe de mano), a Eulalio, griego como Zósimo y en quien Zósimo tenía depositadas muchas esperanzas, siendo de toda confianza suya. En fin, al término de este año 418 tenemos esto, que habrá de resolverse a partir del nuevo año en que ya casi estamos.
En los sínodos del año 419 se realizará una revisión o investigación en el Derecho Canónico de enton-ces sobre tales apelaciones. Los representantes romanos citaron por equivocación, como cánones pasados a Nicea (año 325), los cánones de Sárdica (año 343) que regulan las apelaciones de los obispos. Esto llevó a una tediosa demora y todo el asunto se abandonó por el momento. Se reabrió unos años más tardes, cuando Apiarius, excomulgado por segunda vez con nuevos cargos, apeló de nuevo a Roma. Faustino, co-mo legado romano en el sínodo africano que tendrá lugar en el año 424, demandará la anulación de la sentencia transmitida al presbítero Apiarius. Éste, sin embargo, se vino abajo durante el interrogatorio y se confesó culpable de sus cargos. Por lo tanto, nada más podía hacerse por él. Una carta sinodal de África a Roma enfatizó mucho la necesidad de que en Roma no se aceptaran tan a la ligera las demandas provenientes de África, ni que se admitieran en comunión así como así a las personas que ya habían sido excomulgadas. En los manuscritos romanos, los cánones de Sárdica siguieron a los de Nicea de manera casi inmediata, sin tener títulos independientes, mientras que los manuscritos africanos contenían solamente como genui-nos los de Nicea, de manera que el canon al cual estaba apelando Zósimo no estaba contenido en las co-pias africanas de los cánones de Nicea. La controversia que generó esta apelación, continuó aún más allá de la muerte de Zósimo. 76 Prescribió, por ejemplo, la imposibilidad o impedimento de la ordenación sacerdotal si se era hijo ilegítimo, así como prohibió también que los clérigos frecuentaran los antros y las tabernas. Puede decirse que a este Papa se remontan los primeros Seminarios como tales (o algo así) para la formación sacerdotal. 77 Con todo, forma parte del santoral de la Iglesia Católica.
61
OTROS HECHOS Y SUCESOS
De la sede episcopal hispalense hay que decir también que ha muerto su obispo, Glau-cio. Durante su pontificado ha tenido que ver a los vándalos silingos, con su rey Fridi-baldo,78 en su diócesis y cómo vinieron a ser derrotados por los visigodos. A Glaucio le ha sucedido Sabino II.
En la isla de Menorca (Baleares) destaca mucho su obispo Severo. Aunque no existen noticias de la cristianización de Menorca, ésta debió ser muy temprana, dadas las abun-dantes comunicaciones marítimas de la época y la encrucijada de caminos en que se en-cuentran las Baleares, estratégicamente ubicadas en las rutas mediterráneas. Las prime-ras referencias corresponden a la época en que nos encontramos, siendo muy conocida la carta de Severo, obispo de Jammona (la Jamma cartaginesa),79 a sus fieles en la que narra un viaje piadoso y pastoral a Magona (Mahón), para venerar las reliquias de San Esteban protomártir. Estas reliquias las llevó allí Orosio, presbítero de Agustín de Hi-pona, que entre otras cosas andaba siempre empeñado en convertir a los judíos. La mencionada carta está fechada en el año 417 y es una valiosa referencia histórica sobre la situación en la que se encuentran las Baleares (y concretamente la isla de Me-norca), donde hay muchos judíos. Entre unas cosas y otras (reliquias de San Esteban, evangelización de Orosio y labor pastoral de Severo), entre convencidos y forzados, el caso es que, en el año 417, durante la Pascua, se bautizaron unas 540 personas, las que conformaban casi enteramente la colonia judía de Mahón. Severo fue quien celebró estos bautismos. El obispo Severo está muy relacionado con los obispos africanos y muy en concreto con Agustín de Hipona.
78 Que también ha muerte en este año. La Bética fue romana hasta que en el año 411, en la primera barbarización hispana y en virtud del foedus pactado con Honorio, los suevos, vándalos y alanos se establecieron en la Península Ibérica. Los vándalos silingos (bajo se rey Fridibaldo), más poderosos que los vándalos asdingos, recibieron la fértil provincia Bética, donde permanecieron hasta que pasaron al Magreb. No es muy fácil especificar en qué zonas de Andalucía se asentaron, debido a su corta permanencia, a su cierto nomadismo y a la falta de hallazgos arqueológicos con que (no) contamos. Con la irrupción de los visigodos en el escenario político de Hispania en estos años, los vándalos, de-rrotados, se han marchado pronto. La fuerte romanización y la fortaleza de una oligarquía territorial de la provincia, capaz de tener auténticos ejércitos propios, hizo de la Bética un territorio difícil de conquistar. De hecho, fue el último territorio controlado por los visigodos, y el que mayor inestabilidad política presentó entre los siglos V y VI. Muestra de ello es que, en el año 521, el Papa Hormisdas nombró Vi-cario de la Santa Sede para la Lusitania y la Bética a Salustio, Arzobispo Metropolitano de Sevilla, por lo que debemos entender que la jurisdicción eclesiástica de Tarragona no controlaba debidamente los terri-torios del sur peninsular. 79 Actual Ciutadella (Ciudadela) menorquina, con su catedral, de mucho empaque.
62
En fin, así termina este año 418. Si cabe, señalar también que los romanos están in-tentando hacerse de nuevo presentes en Britania, pero no parece que esto vaya a pros-perar o al menos que dure mucho.
Bética
63
A 31 de diciembre del año 419 BONIFACIO I PAPA Como consecuencia de haber Papa y antipapa se presentó el correspondiente lío. Hubo incluso dudas al respecto, puesto que el mismo día de la elección de Eulalio y en todo lo que conllevó la misma estuvo presente, de manera muy activa el obispo de Ostia. Pero en la elección de Bonifacio participaron nueve obispos, acompañando al clero y al pue-blo romano. Símaco, el prefecto de la Urbe, católico ferviente (que había sido uno de los que inter-pretó desde la fe el saqueo de Roma por los visigodos al mando de Alarico), envió a Honorio un informe inclinándose por la legitimidad de la elección de Eulalio. Pero in-formes contrarios llegaron a Gala Placidia, no menos católica ferviente. De todos modos el caso por dilucidar estaba en manos de Honorio. El emperador dispuso que las autoridades imperiales permanecieran neutrales hasta que, en Spoleto, se celebrara un sínodo aclaratorio, hasta el cual pasó medio año, pues el mencionado sínodo tuvo como fecha el 13 de junio. Honorio mandó también a Eulalio y a Bonifacio que se fueran de Roma y no aparecieran por la ciudad bajo ningún pretexto. ¿Lo acataron? ¿Qué ocurrió?
El 30 de marzo habría de celebrarse la Pascua. Eulalio pensó que el que de los dos la presidiera quedaría legitimado como Papa. Y se dispuso a ello. Con el correspondiente disturbio, se llegó a la basílica catedralicia laterana para ocupar la sede de Pedro. Por lo cual, como Honorio se sintió desobedecido, optó por desterrarlo, siendo efectivo este castigo para Eulalio el 3 de abril. Entonces Bonifacio resultó oficialmente reconocido como el nuevo y legítimo Papa. El proyectado sínodo en Spoleto, ya innecesario, no llegó a celebrarse. Pasando el tiempo, Eulalio fue perdonado y rehabilitado como obis-po.80 VÁNDALOS EN LA BÉTICA
En la parte septentrional de Galicia, los vándalos (asdingos), acosados durante este año por los romanos, han terminado por desplazarse hacia el sur de Hispania, hasta lle-gar a la Bética. Guerrearon entre sí suevos y vándalos, siendo los suevos, más minori-tarios y por tanto menos peligrosos, los apoyados por los romanos, también porque la
80 Lo fue en Campania, hasta su muerte, acaecida en el año 423.
64
alianza o pacto entre romanos y suevos era más fuerte y sólida, según se sabe,81 que la que hubiera entre romanos y alanos.
Al mando de los romanos estuvo el hispano Astirio, designado comandante para esta campaña, acudiendo también para ella Maurocellus con sus tropas desde Brácara Au-gusta.82 Murieron muchos vándalos, hasta tanto que los vándalos que sobrevivieron se vieron obligados a dejar a los suevos en paz y emigrar a la Bética.83 Llegados a la Bética, los vándalos fueron de nuevo atacados por los romanos desde la Galia, dispuestos a no darles tregua y a eliminarlos. Todo, en definitiva, porque Honorio quiere recuperar como sea para el Imperio Romano toda la Hispania completa. La im-presión que hay es que parece que lo fuera a conseguir. La lejana Galicia, poblada de suevos, que no son tantos y están muy dispersos, no parece que sea muy interesante para esa idea de integración y recuperación que el em-perador pretende. Pero los vándalos, más numerosos, sí están siendo un problema signi-ficativo para los romanos. Y el hecho de que esté ocupando la Bética los hace más pe-ligrosos aún para los romanos, siendo además esta provincia no sólo más productiva sino también políticamente más inestable y complicada. Otra razón para ir en contra de los vándalos es la de índole religiosa, por su arraigado arrianismo. El ataque a los vándalos de la Bética desde la Galia viene comandado por el magister militum Castinus, que se acerca a la Bética con un gran ejército romano, acompañado también por tropas auxiliares visigodas. ¿Qué resultará de ese ataque? Ya se verá.
81 O se sospecha, porque en realidad no hay datos históricamente concluyentes al respecto. 82 Braga (Portugal). 83 Recorriendo por la Vía de la Plata hacia el sur, o bien por tierras más bien portuguesas.
65
A 31 de diciembre del año 420 ¿ES EL PAPA CABEZA DE LA IGLESIA? Durante este año, el Papa Bonifacio I estuvo gravemente enfermo, hasta tanto que se temió por su vida. Con ocasión de esto, el emperador Honorio tomó una determinación sin precedentes, decretando lo siguiente: que en adelante, cuando se produjera una doble elección, las autoridad estatal de Roma habría de negar el reconocimiento a los dos can-didatos o propuestos. Queda obligado, por tanto, que se elija sólo a uno. Bonifacio recuperó la salud, pero no hizo nada por que se revocara ese decreto ni se modificara. Por eso, este decreto queda ahí como un referente o punto de apoyo para que en el futuro los emperadores o la autoridad civil reclamen el derecho a confirmar la elección de un Papa. Está claro que esto es una injerencia del poder civil en los asuntos eclesiásticos arrogándose unos derechos sobre la jurisdicción eclesiástica que no les co-rresponden. Una consecuencia de esto ha sido ya que el emperador Teodosio II, desde Constan-tinopla, respondiendo a una demanda y apelación de los obispos de Tesalia, ha anulado por su cuenta el Vicariato romano de Tesalónica y también ha asignado al patriarca de Constantinopla el poder o primado indiscutible sobre todas las diócesis balcánicas. El Papa, a través de Honorio, elevó su protesta por esas determinaciones de Teodosio, pero para nada. Era de esperar. Además, el Papa Bonifacio ha dejado sin efecto el Vica-riato de Arlés al reconocer los derechos metropolitanos de Marsella, Vienne y Narbona, reclamados por los respectivos obispos. También se replegó Bonifacio a los obispos africanos en el caso de Apiarius, el cual, dando muestras de arrepentimiento, no ha sufrido más castigo ni censura que el ser tras-ladado de diócesis.
Todo esto, aunque no suponen retrocesos o errores doctrinales, son retrocesos y des-ventajas eclesiásticas en la práctica, sobre todo en la práctica de la libertad de la Iglesia y de la fundamental comunión de y en la misma. A lo más que ha llegado Bonifacio ha sido a disponer que “jamás pueda ser reconsiderada una disposición emanada de la Santa Sede”. Con esto, se obligó a Honorio a reafirmarse acatando la doctrina heredada del mismo Zósimo, sin menoscabar más la autoridad de la Iglesia en la persona del Pa-pa. Pero –no lo olvidemos– estamos ante unas injerencias que no traen ni traerán buenas consecuencias.84
84 Como puede apreciarse (cosas de la época), la Iglesia se mantiene y progresa como institución de ca-rácter universal, tal vez la única institución con este carácter, pero también en ella se da la fragmentación que puede apreciarse en el Imperio Romano decadente. Todo el poder en el seno de la jerarquía ecle-siástica está como disperso en las manos de los obispos de cada región. El Papa tiene un cierto privilegio, basado en el hecho de ser el sucesor de San Pedro, pero un gobierno compacto y aglutinante de la Iglesia y una idea del Papa como cabeza de la Iglesia aún no se han desarrollado.
66
Además, otras disposiciones que ha resuelto mandar Bonifacio, en el orden de la litur-gia, han sido éstas: que las mujeres no tengan acceso al altar (“ni siquiera para incen-sar” y sin que puedan tocar para nada los objetos litúrgicos o sagrados)85 y que ningún esclavo, a menos que sea liberado, podrá recibir el sacramento del orden, pues ser es-clavo es un impedimento para la validez de dicho sacramento. ALGUNOS FALLECIMIENTOS EN ESTE AÑO Otros asuntos destacados que se pueden contar de este año son los de varios fallecidos de relieve: En Persia murió su rey Yazdegar I, siendo su sucesor Bahram V, hijo suyo y de Sos-handukht, hija de un exiliado judío. Bahram V tendrá que ver cómo sean sus relaciones con Teodosio II de Oriente. También ha fallecido durante este año Orosio, buen escritor hispanorromano (a lo que parece de ascendencia visigoda) y presbítero de Agustín de Hipona, del que hemos ido haciendo algunas referencias.
Zósimo de Panópolis (Egipto), que investigó y escribió sobre alquimia,86 también fa-lleció en este año.
El 30 de septiembre, a sus 80 años de edad, falleció el célebre (y polemista) Eusebio Jerónimo Sofronio,87 exegeta y traductor bíblico, autor al respecto de la publicación de la Biblia conocida como Vulgata, de la que también hemos ido haciendo mención más de una vez. Murió en Belén. Y había nacido en Estridón (Dalmacia).88
85 Estamos ya en plena época en la que, por mucho tiempo, la mujer va a ser pautada en todo por el mun-do masculino. Este tema nos dará mucho de sí en adelante. 86 Antigua práctica protocientífica, a la vez que disciplina filosófica que combina elementos de la quí-mica, la metalurgia, la física, la medicina, la astrología, la semiótica, el misticismo, el espiritualismo y el arte, todo muy exotérico como puede apreciarse, pero que muchos científicos a lo largo de los siglos hasta hoy se han tomado en serio, desde su grado de precientificidad o protocientificidad. La alquimia fue practicada en Mesopotamia, el Antiguo Egipto, Persia, la India y China, en la Antigua Grecia y en el Imperio Romano, en el Imperio Islámico y después en Europa hasta el siglo XIX, en una compleja red de escuelas y sistemas filosóficos que abarca al menos 2.500 años. La alquimia occidental ha estado siempre muy relacionada con el hermetismo, un sistema filosófico y espiritual que tiene sus raíces en Hermes Trimegisto, legendario alquimista y deidad sincrética greco-egipcia. 87 San Jerónimo. El 20 de septiembre de 1295 el Papa Bonifacio VIII lo proclamó Doctor de la Iglesia. San Jerónimo es el patrono de los traductores, cuyo día internacional se celebra el 30 de septiembre. 88 Estridón fue un oppidum romano que destruyeron los godos en el año 392.
67
También Sulpicio Severo,89 escritor galorromano, autor de la Vida de San Martín de Tours,90 ha muerto en el transcurso de este año. En Mérida, habiendo muerto asimismo su obispo Gregorio, en el décimo año de su pontificado, le ha sucedido Antonino. NAMACIANO: DE REDITU SUO
En cuanto a producción literaria cabe destacar de este año la obra De reditu suo libri duo,91 un poema del galo Claudio Rutilio Namaciano, que tiene rango de prefecto en algunos lugares.92 Este poema trata de la antigua grandeza y del esplendor que tanto caracterizaron al Imperio Romano, pero todo ello con una acerba crítica del cristianis-mo. Namaciano es un pagano convencido, totalmente opuesto a los cristianos, uno de los intelectuales más reacios a la Iglesia.
De reditu suo está escrito en versos dísticos elegíacos, de muy buena factura y calidad literaria.93 El poema describe un viaje costero por mar desde Roma (concretamente des-de el puerto de Ostia, a 31 de octubre del año 417) hasta la Galia.94 Namaciano describe el viaje de regreso a sus tierras de la Galia, devastadas por la invasión de los vándalos. Es significativo que el viaje se haga por mar y no por las grandes vías consulares, por entonces impracticables e inseguras debido a las invasiones y a los ataques de los bár-baros. Tras un emocionante y famoso elogio de Roma y su ideal universalista, el autor des-cribe los paisajes, mientras reflexiona, a menudo de forma melancólica, como buen re-presentante de la “reacción pagana” del grupo de literatos al que pertenece, un grupo que añora el pasado romano.
89 Santo. 90 Muy buena fuente de información y de datos para entender la controversia prisciliana en la Galia. 91 Actualmente sólo se conserva una parte de este poema (700 versos, conservándose del segundo libro tan sólo 68 versos). De redito suo se traduce como De su regreso o Sobre su regreso. También se conoce este poema con el título de Iter Gallicum. La calidad literaria de este poema hace de él una de las últimas muestras de importancia de la literatura romana. 92 De Toscana y Umbría. Fue prefecto de Roma en el año 414. 93 No menos que histórica. 94 Pero los fragmentos que se han conservado hasta el puerto de Luna, la actual localidad italiana de Lu-ni, al norte de Pisa, a 11 de noviembre del año 417.
68
El poema logra sus momentos más emotivos cuando describe el clima de decadencia de las tierras imperiales, una decadencia que Namaciano atribuye a los bárbaros, a los cristianos, a los judíos y a los monjes, cuyos conventos ya están por doquier.95
Namaciano confía aún en que la Roma Imperial se podrá recuperar, con sus tradicio-nes, con sus ideales, con su misión histórica y universal. Y así escribe: Feciste patriam diversis gentibus unam;96 y Ordo renascendi et crescere posse malis.97 Con estas refle-xiones van unidas sátiras muy violentas de tipo cultural y político. El estilo de Namaciano es fluido, de gran habilidad y pureza formal, un estilo en el que se entrevé un eco de la poesía clásica romana desde los tiempos de Octavio Au-gusto, usando un latín exquisito, sorprendentemente clásico para la época en que es-tamos, una época en la que, efectivamente, todo se está barbarizando. El uso gramatical es excelente; el vocabulario, muy rico y sugerente.
95 Namaciano llama a los monjes lucifugi viri (hombres que huyen de la luz). 96 Hiciste una sola patria para pueblos diversos. 97 La ley de tu renacimiento es poder crecer por medio de tus calamidades.
69
A 31 de diciembre del año 421 CONSTANCIO III
El 8 de febrero, en calidad de co-emperador junto con Honorio, reinó y gobernó en Occidente Constancio III, pero por tan sólo unos meses, ya que murió repentinamente el 2 de septiembre de este mismo año 421.98 Sin duda alguna, Constantio (Constancio III) ha sido hombre de confianza de Hono-rio, pues habiendo sido magister militum con él contribuyó a la defensa de las fronteras y obtuvo éxitos militares. Con el título de Patricio ejerció ya mucha influencia sobre el débil e ineficiente Honorio. De hecho, Constancio manda más que Honorio, que es tío suyo.
Había tenido la fortuna, en el año 417 (aunque no lo habíamos contado en su mo-mento) de casarse con Gala Placidia (viuda de Ataúlfo y liberada por Walia de sus vín-culos con los visigodos). Constancio y Gala Placidia tuvieron dos hijos: Valentiniano99 y Justa Grata Honoria. TEODOSIO II: SU BODA Y SU GUERRA CONTRA LOS PERSAS Teodosio II, desde Oriente, se ha pronunciado con su rechazo sobre el estatus imperial que Honorio ha concedido a Constancio III, entre otras cosas porque éste se propone lanzar una campaña contra Oriente para reforzarse como co-emperador y afianzarse en los que él consideró sus derechos. Y de no haber muerto tal vez lo hubiera logrado.
El 7 de junio, Teodosio II se casó con Aelia Eudoxia.100 Y poco después de la boda declaró la guerra a Persia, cuyo rey, como ya dijimos en su momento, es Bahram V. Éste no reprime en Persia las persecuciones contra los cristianos. De este modo y por estos motivos religiosos, seguramente entre otros, Bahram ha tenido que enfrentarse a los ataques de Teodosio. Este emperador, asolando algunos territorios persas, ha conse-
98 Había nacido en Naissus (hoy en Servia). 99 Futuro emperador Valentiniano III. 100 Una filósofa pagana, hija de un sofista ateniense, que se llamaba Atenais, pero que al ser bautizada se llamó Aelia Eudoxia. Que viniera a hacerse cristiana se debió a Pulqueria, hermana de Teodosio II, que se había encargado de la regencia desde que Teodosio era niño (recordemos que fue emperador desde la edad de 7 años). Pulqueria es una cristiana rigurosa, hostil contra paganos, herejes y judíos. Pulqueria es la que ha organizado todo lo concerniente a esta boda y ella misma fue quien la amañó.
70
guido derrotar varias veces a las tropas sasánidas, de las que ha conseguido bastantes prisioneros. LA FUNDACIÓN DE VENECIA
Otro asunto reseñable durante este año es el de la fundación por así decir de una nueva ciudad muy peculiar, nombrada ya como Venecia, al norte de Italia, en un terreno pan-tanoso que da al mar Adriático, entre islas y canales. Los pobladores, añadidos a anti-guos grupos de pescadores, están siendo bastantes de los refugiados que huyen de las invasiones germánicas.101
Constancio III
101 No obstante, no faltan historiadores que, sin mucha precisión, datan la fundación de Venecia en fechas bastante posteriores a ésta del año 421.
71
A 31 de diciembre del año 422 TAOÍSMO CHINO
Está tomando cuerpo organizativo como religión oficial en China el taoísmo. Esta doctrina, referente al tao (modo o camino para la felicidad), la sistematizó Lao-tse (siglo V a. de C.), siendo el resultado de conjuntar antiguas creencias astrológicas y mágicas con preceptos de higiene, tanto mental como física, incluido todo lo referente a la vida sexual (desde el concepto o teoría del yin-yang, fundamental también en la medicina tradicional china).102 Juntamente con Confucio, anterior a él, Lao-tse, es la figura espiritual más influyente en China. El taoísmo tiene mucho de confucionismo, que se originó no tanto como reli-gión sino como una moral de tipo familiar, a la vez que social y política, según el triple fundamento de respeto, amor y obediencia. Lao-tse explica así el taoísmo:
Conserva el Vacío Absoluto Y la perfecta Paz permanecerá Todas las cosas tienen un mismo origen Y desde allí las contemplamos retornar Todas las cosas emanan florecientes Y cada una de ellas regresa a su origen Regresar a su Principio es reposar Reposar es encontrar el nuevo Destino Al regreso al Destino se le llama Eternidad Al que conoce lo Eterno se le llama Iluminado El que desconoce lo Eterno su miseria es desventura Quien conoce la Eternidad todo lo posee
102 El yin-yang (o yin y yang) es, según la filosofía oriental en que surge, un concepto fundamentado en la dualidad de todo lo existente en el universo. Describe las dos fuerzas fundamentales, aparentemente opuestas y complementarias, que se encuentran en todas las cosas. En todo se sigue este patrón: luz-oscuridad, sonido-silencio, calor-frío, movimiento-quietud, vida-muerte, mente-cuerpo, masculino-feme-nino, etc. El yin es el principio femenino, la tierra, la oscuridad, la pasividad y la absorción. El yang es el principio masculino, el cielo, la luz, la actividad y la penetración. Según esta idea, cada ser, objeto o pensamiento posee un complemento del que depende para su exis-tencia y que a su vez existe dentro de él mismo. De esto se deduce que nada existe en estado puro ni tam-poco en absoluta quietud, sino en una continua transformación. Además, cualquier idea puede ser vista como su contraria si se la mira desde otro punto de vista. En este sentido, la categorización sólo lo sería por conveniencia. Estas dos fuerzas, yin y yang, serían la fase siguiente después del tajai (Tao), principio generador de todas las cosas, del cual surgen.
72
Quien es justo con los demás es soberano Quien es soberano es semejante a lo Supremo Lo Supremo es el Camino del Tao Alcanzando el Tao tendrá vida eterna Y aunque su cuerpo muera él nunca perecerá
DERROTA DE CASTINUS EN LA BÉTICA Viniéndonos más cerca, tenemos en este año que los vándalos, regidos por Gunderico, derrotaron a los romanos en la provincia Bética. El ataque romano a los vándalos de la Bética desde la Galia, fue comandado por el magister militum Castinus, que emprendió la marcha en el año 419. Llegó a la Bética y ahora vemos los resultados de la lucha. El hecho de ser enviado a la Bética un magister militum quiere decir que la operación a desarrollar es de envergadura, que por su importancia requiere una decidida voluntad romana de eliminar a los vándalos de la Península. La presencia del contingente de auxiliares visigodos se entiende por la tradicional enemistad entre éstos y los vándalos. La táctica o estrategia que Castinus traía en mente era la de someter a los vándalos a un asedio, pero ¿dónde?, ¿en una ciudad concreta o a campo abierto? Nada claro este asunto, porque ¿por dónde andan los vándalos? Como encontró Castinus a los vándalos era en acampadas. Por eso el combate tuvo lugar a campo abierto. Este hecho fue la per-dición para Castinus, su derrota, además porque las tropas auxiliares visigodas fueron traidoras. Se pasaron a los vándalos, porque no tenían nada que perder y tal vez mucho que ganar al lado de ellos, ya que todos tienen las mismas ansias de expansión territo-rial. Todo se resolvió en un solo encuentro (encontronazo), siendo los vándalos muy numerosos. Totalmente humillado, Castinus se retiró a Tarraco (Tarragona).
Los vándalos, más que a ocupar tierras, se dedicaron a la piratería por todo el levante hispano, así como por las Baleares y por el norte de África. Y esto sobre todo es lo más grave para los romanos, pues de África (que es como un gran almacén o granero) de-pende mucho del sustento de lo que va quedando del Imperio. En sus correrías, los
73
vándalos saquearon cuanto quisieron en las ciudades de Híspalis y Cartagena, entre otras. UN TRATADO DE PAZ De otra parte, o por otro lado, los atacantes a los romanos y a los visigodos están siendo los hunos, que andan invadiendo la Dacia Ripuaria y la Mesia del bajo Danubio, despejando de población el territorio para asentarse ellos. En la guerra que mantienen los orientales de Teodosio II y los persas de Bahram V ha tenido lugar durante este año un combate singular, a la manera tan usual entre los per-sas, dilucidando un combate mediante la lucha de dos campeones. Resultó que el cam-peón persa, enfrentado con el campeón godo (romanizado) proporcionado por las tropas de Teodosio, resultó muerto. La consecuencia de ello ha sido la firma de un tratado de paz (para que tenga 100 años de duración) entre Teodosio y Bahram, estipulando ambos también que no serían perseguidos en adelante ni los cristianos en Persia ni los segui-dores del zoroastrismo en el Imperio Romano de Oriente. Tras esta firma de paz, Bah-ram reconstruyó varios templos zoroástricos en Persia. El Imperio de Teodosio es bastante rico. Hasta tal punto tiene oro acumulado que este metal ha bajado muy considerablemente en su precio. MUERE EL PAPA BONIFACIO I Y LE SUCEDE CELESTINO I
En Roma, el 4 de septiembre, falleció el Papa Bonifacio I. Su sucesor, elegido por aclamación el 10 de septiembre, es Celestino I,103 de la Curia Romana. Del legado de Bonifacio I, he aquí algo de su Magisterio:104
Por disposición del Señor, es competencia del bienaventurado Apóstol Pedro la misión recibida de Aquél, de tener cuidado de la Iglesia Universal. Y en efecto, Pedro sabe, por testimonio del Evangelio [Mt 16, 18], que la Iglesia ha sido fundada sobre él. Y jamás su honor puede sentirse libre de responsabilida-des por ser cosa cierta que el gobierno de aquélla está pendiente de sus deci-siones. Todo ello justifica que nuestra atención se extienda hasta estos lugares de
103 Ambos Papas son Santos. 104 De su Carta Manet beatum a Rufo y demás obispos de Macedonia, enviada con fecha de 11 de marzo de este mismo año 422. Entresacamos aquí algunos párrafos.
74
Oriente, que, en virtud de la misión a Nos encomendada, se hallan en cierto mo-do ante nuestros ojos. Lejos esté de los sacerdotes del Señor incurrir en el reproche de ponerse en contradicción con la doctrina de nuestros mayores, por intentar una nueva usur-pación, reconociendo tener de modo especial por competidor a aquel en quien Cristo depositó la plenitud del sacerdocio, y contra quien nadie podrá levantarse, so pena de no poder habitar en el reino de los cielos. A ti, dijo, te daré las llaves del reino de los cielos [Mt 16, 19]. No entrará allí nadie sin la gracia de quien tiene las llaves. Tú eres Pedro, dijo, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia [Mt 16, 18]. En consecuencia, quienquiera desee verse distinguido ante Dios con la dignidad sacerdotal como a Dios se llega mediante la aceptación por parte de Pedro, en quien, es cierto, como antes hemos recordado, fue fundada la Iglesia de Dios debe ser manso y humilde de corazón [Mt 11, 29], no sea que el dis-cípulo contumaz empiece a sufrir la pena de aquel doctor cuya soberbia ha imitado.
Ya que la ocasión lo pide, repasad, si os place, las sanciones de los cánones, hallaréis cuál es, después de la Iglesia Romana, la segunda iglesia; cuál, la ter-cera. Con ello aparece distintamente el orden de gobierno de la Iglesia: los pon-tífices de las demás iglesias, reconocen que, no obstante, forman parte de una misma Iglesia y de un mismo sacerdocio, y que una y otro, sin menoscabo de la caridad, deben sujeción según la disciplina eclesiástica. Y, en verdad, esta sen-tencia de los cánones viene durando desde la antigüedad y, con el favor de Cristo, perdura en nuestros días. Nadie osó jamás poner sus manos sobre el que es Cabeza de los Apóstoles, y a cuyo juicio no es lícito poner resistencia; nadie jamás se levantó contra él, sino quien quiso hacerse reo de juicio. Las antedichas grandes iglesias conservan por los cánones sus dignidades: la de Alejandría y la de Antioquía las tienen reconocidas por derecho eclesiástico. Guardan, decimos, lo establecido por nuestros mayores, siendo deferentes en todo y recibiendo, en cambio, aquella gracia que ellos, en el Señor, que es nuestra paz, reconocen de-bernos. Pero, ya que las circunstancias lo piden, hay que probar, con docu-mentos, que las grandes iglesias orientales, en los grandes problemas en que es necesario mayor discernimiento, consultaron siempre a la Sede Romana, y cuan-tas veces la necesidad lo exigió recabaron el auxilio de ésta. Atanasio y Pedro, sacerdotes de santa memoria pertenecientes a la iglesia de Alejandría, reclama-ron el auxilio de esta Sede. Como durante mucho tiempo la iglesia de Antioquía se hallara en apurada situación, de suerte que por razón de ello a menudo surgían de allí agitaciones, es sabido que, primero bajo Melecio y luego bajo Flaviano, acudieron a consultar a la Sede Apostólica. Con referencia a la autoridad de ésta, después de lo mucho que llegó a realizar nuestra Iglesia, a nadie ofrece duda que Flaviano recibió de ella la gracia de la comunión, de la que para siempre habría carecido, de no haber manado de ahí escritos sobre el particular. El príncipe Teo-dosio, de clementísimo recuerdo, juzgando que la ordenación de Nectario care-
75
cía de firmeza, porque Nos no teníamos noticia de ella, enviados de su parte cortesanos y obispos, reclamó la ratificación de la Iglesia Romana, para robus-tecer la dignidad de aquél. Poco tiempo ha, es decir, bajo mi predecesor Ino-cencio, de feliz recordación, los pontífices de las iglesias orientales, doliéndose de estar privados de comunión con el bienaventurado Pedro, pidieron la paz me-diante legados, como vuestra caridad recuerda. En aquella ocasión, la Sede Apostólica lo perdonó todo sin dificultad, obedeciendo a aquel maestro que dijo: A quien algo concedisteis, también se lo concedí yo; pues también yo [lo que concedí], si algo concedí, lo concedí por amor vuestro en la persona de Cristo, para que no caigamos en poder de Satanás; pues no ignoramos sus argucias [2 Cor 2, 10 s], esto es, que se alegra siempre en las discordias. Y puesto que, hermanos carísimos, los ejemplos expuestos, por más que voso-tros tenéis conocimiento de muchos más, bastan creo para probar la verdad, sin lastimar vuestro espíritu de hermandad queremos intervenir en vuestra asamblea mediante esta Carta y que veáis que os ha sido dirigida por Nos, por medio de Severo, notario de la Sede Apostólica, que nos es persona gratísima y ha sido enviado a vosotros de nuestra parte. Conviniendo, como es cosa digna entre her-manos, en que nadie, si quiere perseverar en nuestra comunión, traiga otra vez a colación el nombre de Perígene, hermano nuestro en el sacerdocio, cuyo sa-cerdocio ya confirmó una vez el Apóstol Pedro, bajo inspiración del Espíritu Santo, sin dejar lugar para ulterior cuestión, pues contra él no hay en absoluto constancia de obstáculo alguno anterior a nuestro nombramiento en favor de él.
76
A 31 de diciembre del año 423 MUERTE DE HONORIO Al emperador Honorio le dio por acosar a su hermana Gala Placidia intentando rei-teradamente abusar de ella sexualmente. Era primavera y el caso, una vez que se supo, causó mucho escándalo público. Además, Honorio acusó a Gala de estar conspirando contra él en connivencia con los visigodos. Gala no ha tenido más remedio que ir a re-fugiarse con sus hijos a Constantinopla. Honorio alardea de haberla obligado él a irse. Este infeliz emperador no se ha visto más que rodeado de infaustos eventos siempre. A Honorio le faltaba morirse y –mira por dónde– también le ha ocurrido ya. Murió de hidropesía, el 15 de agosto de este año, en Rávena, sin dejar herederos. Tras los fune-rales, regresaron Gala Placidia y sus hijos. El gobierno de Honorio (que se ha prolongado durante 30 años) no se ha caracterizado por otra cosa sino por la ineptitud más absoluta, lo más incapaz que podamos imaginar, tal como puede comprobarse al término de sus días. Para nada audaz ni decidido, Ho-norio ha estado siempre malamente influenciado y peor aconsejado. No supo rodearse de gente competente y en gran medida fue el responsable de muertes como la de Esti-licón y su hijo, desbordados por las rebeliones de los bárbaros foederati con los que no supo nunca mantener las debidas relaciones, ni en lo político ni en lo militar. Honorio ha sido un completo inútil. Se mantuvo refugiado, atrincherado en Rávena, mientras Alarico se daba al saqueo y al incendio de Roma, sin que nadie hiciera frente al visigodo, el mismo que se llevó consigo también a Gala Placidia. ¡Era lo que le faltaba al ya escaso prestigio de Roma! Ha sido en definitiva un reinado en el que los bárbaros, traspasando todas las fronteras, han campado a sus anchas por todos los territorios del Imperio Romano de Occidente, muchas veces mediante pactos para nada inteligentes ni decididos por parte de la (es-casa y débil) autoridad imperial.
Tras un vacío de poder, el Senado finalmente nombró emperador al jefe de los nota-rios imperiales, de nombre Juan, el cual, para la gran mayoría de la gente, no pasa de ser sino otro usurpador más.105 Ciertamente, Juan planea llegar a unos correspondientes acuerdos con Teodosio II, tío de Honorio. Juan parece moderado, inteligente y hábil, pero todo parece indicar que se va a originar guerra en lo que respecta a su continuidad al frente de Occidente.
105 En el nombramiento de Juan, el 20 de noviembre de este año 423, tuvo mucho que ver Castino, patricio de Honorio en el momento de su muerte. Por patricio se ha de entender, en estos tiempos, noble de confianza.
77
Grabado que representa el encuentro entre el emperador Honorio y el rey Alarico (año 410)
Sobre el saqueo de Roma, estando Honorio en Rávena, San Jerónimo escribió: “In una urbe totus orbis interiit” (en una ciudad perece el universo entero). Y Procopio relató esta anécdota, acerca de cómo recibió Honorio la noticia del saqueo: “Uno de sus eunucos se acercó y le dijo que Roma había perecido. Visiblemente impresionado el emperador gritó: “¡Y sin embargo, ha comido de mi mano hace unos instantes!” Porque él tenía una gallina muy grande, su favorita, llamada Roma. El eunuco comprendió la confusión y le dijo que era la ciudad de Roma la que había perecido a manos de Alarico. El emperador, con un suspiro de alivio, respondió rápi-damente: “Pero yo, mi buen amigo, pensé que era mi gallina Roma la que había perecido.” Tan grande, dicen, fue la locura con la que estaba poseído este emperador”. Esta anécdota la hizo famosa el historiador Edward Gibbon e inspiró el excelente cuadro de John Williams Water-house (1849-1917): Las favoritas del emperador Honorio (1883).
78
A 31 de diciembre del año 424 VALENTINIANO III
Juan no se hace con el control y sobre todo no es seguro su control sobre la Galia, donde su prefecto pretoriano ha sido asesinado. Además el comes106 Bonifacio, que controla las provincias africanas, al retener el grano y los transportes, lo tiene todo desabastecido, tanto Roma como Rávena y demás zonas pobladas del Imperio. Boni-facio es general y gobernador romano que lo controla todo en África.107 El magister militum Aecio, partidario de Teodosio y de Gala Placidia, es su más enconado rival en Occidente. Tras la muerte del emperador Honorio el año pasado, al ser elevado Juan al rango im-perial, Bonifacio rechazó reconocerlo, por lo que impidió los abundantes y habituales envíos de grano africano a Italia, originando una rebelión en la Galia y una sublevación general por todo el Imperio, provocando el derrocamiento de Juan. Entonces, desde Oriente, Teodosio II, nombró emperador de Occidente, de momento con rango de César, a Valentiniano III, sobrino de Honorio, hijo de Constancio III y Gala Placidia. Va-lentiniano III tiene ahora 5 años de edad (había nacido en Rávena). Como Bonifacio dio su apoyo a Valentiniano III, el grano africano empezó a circular de nuevo, reanudán-dose el abastecimiento habitual. Pero influida por Aecio, Gala Placidia, madre de Valentiniano III, se puso totalmente en contra de Bonifacio. De este modo, temiéndose Bonifacio que fuera ejecutado, re-currió a la ayuda de mercenarios vándalos, los cuales acudieron en masa a África. Sin embargo, cuando ya estaban los vándalos allí, Bonifacio contaba de nuevo con el favor de Gala Placidia, que, siendo muy inteligente, desmontó toda la trama engañosa de Aecio. Bonifacio recibió entonces el rango de patricio. Bonifacio comunicó a los vándalos que ya no los necesitaba y que, por lo tanto, se volvieran a España, pero ellos no lo hicieron sino que se rebelaron y se fueron adue-ñando de los territorios de África. Bonifacio se hallaba en Italia cuando los vándalos, aprovechándose también de eso, se adueñaron de las tierras romanas africanas.
106 En latín, literalmente, significa compañero; políticamente significa de alto rango y responsabilidad en importantes cometidos, en grado de general, gobernador, etc. 107 Igual que su rival Aecio, es llamado a veces por los historiadores “el último romano”.
79
RUGA Y TEODOSIO
Los hunos, bajo el reinado de Ruga108 y habiendo sometido a los gépidos, andan asen-tándose en la región del río Tisza.109 Y ante la amenaza que esto supone para el Imperio de Oriente, entre Teodosio y Ruga tuvo lugar la firma de un tratado de paz por el que Ruga se comprometió a no adentrarse en las tierras de Teodosio y éste se comprometió a pagar tributo a los hunos: 350 libras de oro anuales. LOS DERROTEROS DE LA IGLESIA PERSA
En este año, la Iglesia en Persia ha comenzado una andadura de independencia como tal. Alejándose cada vez más de la influencia helénica y romana, la Iglesia persa se des-liga de la habitual tutela antioquena, el vínculo que más la mantenía como Iglesia Cató-lica. Hace ya tiempo que el obispado persa de las Villas Reales de Seleucia-Ctesifonte federó en torno suyo a todas las diócesis persas denominándose católicas. Pero durante este año, en sínodo reunido en esa diócesis central, rotos los vínculos con Antioquía, por influencia del hereje Nestorio,110 la Iglesia persa se autoproclama autónoma, dejando, por tanto, de ser verdaderamente católica.
108 Conocido también como Rugila. 109 En Europa central es el mayor afluente del Danubio. 110 Monje oriundo de Alejandría, del que en adelante habrá mucho que contar. De él recibiría el nombre de nestorianismo la herejía (cristológica) que produjo: doctrina que considera a Cristo radicalmente se-parado en dos naturalezas, una humana y otra divina, completas ambas de tal modo que conforman dos entes independientes, dos personas unidas en Cristo, que es Dios y hombre al mismo tiempo, pero for-mado de dos personas (prosopōn) distintas.
80
A 31 de diciembre del año 425 LA MUERTE DE JUAN
Hacía poco, a comienzos de este año, que Juan había hecho llegar a los hunos una em-bajada, con Aecio a la cabeza, pidiéndoles ayuda militar. Aecio era prometedor y de toda confianza para Juan.111 El jovencísimo Valentiniano III, con rango de César el año pasado, ha sido constituido como Augusto, co-emperador con Teodosio, en este nuevo año (425), habiéndolo con-seguido sobre todo gracias a Gala Placidia, siendo ella quien en verdad y realmente os-tentará todo el poder en Occidente. Pero antes había que derrocar a Juan. No había tiem-po que perder. Lo mejor era atacar cuanto antes, mientras Aecio estaba ausente en la formación incrementada de su ejército. Contra Juan se enfrentó pronto, atacante y para derrocarlo, el ejército de Teodosio, desplazándose desde Tesalónica hasta Italia. Al mando de este ejército fueron el general Ardabur y su hijo Aspar. Pronto ocuparon Aquilea, convertida así en base de opera-ciones. Esta acción la llevo a cabo Aspar. Siguieron desde esta ciudad varias acciones militares, encaminadas a Rávena, donde Ardabur fue hecho prisionero. Mientras tanto, Aecio andaba componiendo su ejército, consiguiendo 40.000 hunos como soldados mer-cenarios.
Siendo ya pleno verano, Juan estaba en Rávena, donde una guarnición de las allí des-tacadas, por influjo de Ardabur, se convenció de que lo mejor era entregar al usurpador Juan al ejército imperial de Oriente. Las tropas de Juan se pasaron a Ardabur. Ardabur entonces, con todas las tropas a su favor, apresó a Juan. Se llegaron todos a Aquilea. Aquí lo primero que hicieron fue amputarle las manos a Juan. Luego, entre burlas e insultos del pueblo, lo pasearon completamente desnudo por el Hipódromo. Cuando ya se hartaron de injuriarlo, lo decapitaron.112
Tres días después de la muerte de Juan, llegó Aecio, trayendo consigo al numeroso ejército de hunos que había conseguido. En realidad lo había conseguido para nada. Las escaramuzas a que dieron lugar los soldados de Aecio fueron del todo irrelevantes. El caso es que todo terminó con el acuerdo al que llegaron Aecio y Gala Placidia. Los hu-nos, debidamente recompensados,113 retornarían a sus tierras, mientras Aecio recibiría el
111 Pero en realidad Aecio es de los que se arriman al sol que más calienta o a la sombra que más cobija. 112 Castino, quien, como podemos recordar, había sido patricio de Honorio en el momento de su muerte, que mientras Teodosio II se enteraba y se decidía a solucionar la sucesión de su sobrino (Honorio) fue de los más responsables en elevar al trono imperial a Juan y que se convertiría en cónsul en el año 424, siendo una mayoría de Occidente leal a la dinastía teodosiana, fue también capturado juntamente con Juan, compartiendo el mismo final. 113 También con la cesión de la provincia de Savia, hacia Panonia.
81
rango de magister militum del ejército romano de Occidente, sobre todo con responsabi-lidad en la Galia.114 Y así quedó restablecida de momento la estabilidad y la visión polí-tica del Imperio Occidental, como dijimos, al mando de Gala Placidia, aunque el empe-rador fuera su jovencísimo hijo (de 6 años de edad ahora) Valentiniano III.115 La so-lemne y oficial proclamación imperial tuvo lugar el 23 de octubre. OTROS HECHOS
No obstante, la invasiva movilidad de bárbaros prosigue. Hay serias infiltraciones ger-mánicas por fronteras renanas, a ambos lados del Rin. Los hunos blancos o heftalíes cruzan el río Syrdarja amenazando con ocupar la ciudad de Bactriana y decididos en su acercamiento a las tierras de lo que va quedando del Imperio Romano.116 Y más cerca-nos, en Hispania, los vándalos, instalados con poder en Cartagena, bastante dueños de la Bética (ya Vandalucía o Andalucía), interceptan peligrosamente las vías del habitual co-mercio con Roma y con lo que va quedando de su Imperio. Estos vándalos además tie-nen ya construida una importante flota que les ha permitido adentrarse plenamente en la isla de Mallorca.117 CULTURA
En lo cultura, a iniciativa de Teodosio II, podemos destacar la fundación de impor-tantes Ateneos de estudios superiores118 en ciudades como Constantinopla, Roma o Bei-rut. Sobre todo Eudoxia, esposa de Teodosio, es la gran animadora en esta empresa cul-tural, a cargo estatal. Se potencia ahora mucho la docencia, incluyendo Filosofía y Dere-cho junto a las habituales disciplinas de la Retórica (oratoria, elocuencia, gramática
114 Aquí, Aecio, consigue pronto, con la ayuda de nuevo de los hunos, éxitos militares derrotando a fran-cos y a visigodos. 115 En este año se ha redactado la Notitia dignitatum o Catálogo de los cargos civiles y militares del Im-perio. 116 Al norte del actual Afganistán y al oeste de la antigua región india de Gandhara. 117 Y en el 427 conquistarán Menorca. 118 Primeras Universidades.
82
griega y latina, sofística). Se crean e incrementan también buenas bibliotecas y, por su-puesto iglesias.119
Entre lo cultural y lo religioso está comenzando a extenderse ahora también el bu-dismo,120 sobre todo en el sureste de Asia. Es una filosofía importante y se prevé que vaya a extenderse mucho por Asia (siendo difícil de definir como religión, dado su ca-rácter antiteísta, que no quiere decir ateo). El mundo del budismo es bastante ajeno al mundo [o cosmovisión de las cosas] en Occidente. Y no estamos aquí en grado de ex-playarnos más al respecto.121 OTROS FALLECIDOS En el apartado de fallecidos en este año podemos destacar:
Murió el patriarca Gamaliel VI, el último que, como nasi o príncipe hebreo, ha presi-dido el Sanedrín de los judíos, exactamente durante 25 años.122 El Sanedrín o Beth Ha-midrash ha sido abolido por el Imperio Romano de Oriente.
Murió también el patriarca Ático de Constantinopla, de quien, por su enemistad con Juan Crisóstomo, no tenemos por qué acordarnos mucho.123
Finalmente, damos noticia de la muerte de la reina árabe Mavia,124 que gobernó sobre una confederación de tribus seminómadas al sur de Siria y llevó a sus tropas a rebelarse contra los romanos, yendo ella misma al frente de sus tropas hasta adentrarse en Pales-
119 La Biblioteca de Constantinopla, por ejemplo, contiene más de 120.000 volúmenes. En lo referente a iglesias, se está construyendo en estos años o está ya para abrirse la iglesia (basílica) de Santa Sabina en Roma, de soberbia construcción, de excelente trazado. Se ha conservado hasta hoy sin apenas modifica-ciones y podemos verla casi en su estado original. La escritura demótica (que se remonta al antiguo Egipto y posteriormente a la manera popular de hablar el griego) está ya prácticamente en desuso o derivando a un griego evolucionado, el que conocemos ac-tualmente. Demótico significa del pueblo. 120 Iniciado por Buda, Siddhartha Gautama, allá por el siglo V a. de C., en el noroeste de la India. 121 Quienes estén interesados en el budismo, que se documenten como puedan, porque medios y fuentes para ello los hay. 122 Debido a las persecuciones y a la cada vez más cristianizada Roma, en el siglo III y durante la presi-dencia de Gamaliel IV (270-290), el Sanedrín se cambió de nombre, pasando a denominarse Beth Hami-drash. 123 Fue sucesor del sucesor de San Juan Crisóstomo, Arsacio de Tarso, de quien tampoco tenemos por qué recordar mucho. 124 Según algunas fuentes, de pagana se convirtió en cristiana. Mavia nos recuerda en este siglo V a lo que supuso Zenobia en el siglo IV.
83
tina. Como llegó hasta las fronteras egipcias y venció más de una ve a los romanos, és-tos tuvieron que pactar con ella y bajo sus condiciones. En otra ocasión, los romanos, contra los visigodos, le pidieron ayuda y ella correspondió enviando una unidad de ca-ballería. Los ancestros de Mavia, fueron los Tanukh, un conjunto de tribus árabes que, desde Arabia, se desplazaron al norte, movidas por presione sasánidas. Mavia quedó viuda de al-Hawari sin descendencia, por lo que ella misma prosiguió al frente de su pueblo como reina, organizando todo lo que organizó contra el Imperio Ro-mano de Oriente, como una guerrillera y por motivos religiosos. Mavia y su ejército de-mostraron superioridad militar con respecto a los romanos en campo abierto. Casada de nuevo, tuvo una hija, la cual se casó con un comandante en jefe del ejército romano. Se cuenta que Mavia se hizo cristiana al conocer a Moisés, un monje asceta, al que apreció tanto que quería hacerlo obispo de Roma.
A Mavia le llegó la muerte en la ciudad de Anasartha, al este de Alepo, en Siria.125
Aecio
125 Alepo, en árabe significa leche fresca.
84
A 31 de diciembre del año 426 GUNDERICO EN HÍSPALIS
Durante este año, los vándalos (asdingos) de Gunderico, sembrando muerte y ocasio-nando saqueos, se apoderaron de Híspalis. Al mismo tiempo, los alanos que andaban por las tierras lusitanas emeritenses, estando sin rey,126 se han sumado a la corona de Gunderico. Los vándalos no han desperdiciado esta ocasión de acoso y ataque en la ape-tecible Bética, mientras los emperadores Teodosio II y Valentiniano III, éste con la re-gencia de Gala Placidia, tienen que estar dedicándose a la estabilidad política aún res-quebrajada desde la muerte de Honorio y desde todos los episodios que posteriormente se sucedieron. EL FINAL DE OLIMPIA
El amplio pero desmembrado territorio imperial anda revuelto, siendo difícil asentarlo y encarrilarlo, entre defendiéndose y atacando. Uno de los ataques, esta vez de índole religiosa y para seguir poniendo fin a los restos de paganismo que prevalecen, ha sido el llevado a cabo en Olimpia, la ciudad nostálgica de sus Olimpíadas. Prohibiendo el culto a Zeus y a todo el panteón griego, Teodosio II dio la orden de incendiar todo lo que aún se mantenía en pie de las instalaciones y santuarios de la ciudad griega.127
Para la cultura o historia del derecho, podemos reseñar la publicación durante este año del conocido como Libro de Citas. Esta publicación (a 7 de noviembre) ha sido orde-nada por Teodosio II, prescribiendo seguir las opiniones o doctrinas legislativas de los clásicos Ulpiano (siglo III), Gayo (mediados del siglo II), Paulo (contemporáneo de Ul-piano), Modestino (discípulo de Ulpiano) y Papiniano (de entre los siglos II y III y el más a tener en cuenta según Teodosio).128
126 Atax, rey de los alanos que ocuparon y conquistaron Mérida en el año 412, murió al ser atacado por los visigodos en el año 418. Tras las dificultades sucesorias entre los alanos, finalmente optaron por su-marse a los vándalos de Gunderico. Según otras fuentes, lo ocurrido ha sido otra cosa: que la muerte le ha sobrevenido a Atax durante este año 426. 127 Recordemos que el año pasado murió el patriarca de Constantinopla, Ático, y estamos ahora bajo el patriarcado de su sucesor, Sisinio. 128 En realidad, el Libro de Citas es una nueva Constitución Imperial. Se redactó en Rávena, firmada por Valentiniano III y corroborada por el Senado Romano.
85
Reconstrucción del templo de Zeus
Lo que queda del friso del templo de Zeus
86
LA CIUDAD DE DIOS
Para la cultura religiosa podemos contar que Agustín de Hipona ha concluido durante este año su libro De Civitate Dei (La Ciudad de Dios).129 Los visigodos, en un asedio sin éxito sobre la ciudad de Arlés, fueron vencidos por las tropas de Aecio, unas tropas de las que forman parte, muy numerosos, los hunos.
129 Con el subtítulo de contra los paganos, esta obra, de 22 grandes capítulos o libros, comenzó a escri-birla el obispo de Hipona en el año 412. Esta obra se estructura partiendo de la contraposición entre la Ciudad de Dios (que representa la Iglesia en cuanto la verdad espiritual) y la ciudad pagana (que repre-senta el pecado y todo lo que es decadente o mundano). En el prólogo mismo se expone esta dicotomía: “La gloriosísima ciudad de Dios, que en el presente correr de los tiempos se encuentra peregrina entre los impíos viviendo de la fe, y espera ya ahora con paciencia la patria definitiva y eterna hasta que haya un juicio con auténtica justicia, conseguirá entonces con creces la victoria final y una paz completa. Pues bien, mi querido hijo Marcelino, en la presente obra, emprendida a instancias tuyas, y que te debo por promesa personal mía, me he propuesto defender esta ciudad en contra de aquellos que anteponen los propios dioses a su fundador”. Señala también Agustín que “las dos ciudades, en efecto, se encuentran mezcladas y confundidas en esta vida terrestre, hasta que las separe el juicio final. Exponer su naci-miento, su progreso y su final, es lo que voy a intentar hacer, con la ayuda del cielo y para gloria de la Ciudad de Dios, que hará vivo el resplandor de este contraste”. Los romanos interpretaron el saqueo de Roma por Alarico I como un castigo divino, culpando a los cristianos de ese desastre, sobre todo porque prohibieron el culto a los dioses ancestrales. Agustín se alza contra esta opinión, porque los dioses romanos, como ídolos que no son nada, son incapaces de pro-tección. Sólo Cristo es el Salvador. Tratando del mal que acontece en el mundo, Agustín expone que los malvados sufren para ser corregidos y los buenos para confirmarse en su virtud, para que eviten el peca-do. Señala que no debe darse importancia al sufrimiento corporal, pues sólo la conciencia es el testimonio de nuestra pureza. Por ejemplo, las madres y las vírgenes que fueron violadas por los bárbaros durante el saqueo no deben tener sentimiento de culpa, si mantienen interiormente la virtud de la castidad. No deben por lo tanto cometer suicidio, ya que la dignidad de las mujeres permanece intacta. Además, Agustín de-muestra que no es culpa de los cristianos la invasión de los visigodos, resaltando además que, cuando los invasores entraron a saquear, éstos respetaron las iglesias, siendo los invasores cristianos también (aunque arrianos). Aunque La Ciudad de Dios puede comprenderse como un libro moral y de filosofía política, no es una obra de política, sino de teología de la historia y de espiritualidad. El libro resulta ser muy válido para entender la legítima y conveniente separación entre Iglesia y Estado, en lo cual Occidente superó siempre a Oriente (incluso en nuestros días).
87
88
A 31 de diciembre del año 427
UNOS CUANTOS ASUNTOS
Roma ha tenido que pactar con los hunos contra los visigodos. Y los más alejados heftalíes o hunos blancos se han tenido que dar a la fuga al ser rechazados por el rey Bahram V cuando intentaban atacar la ciudad de Punjab o Punyab.130
En este año, Hidacio, historiador que tiene bastante escrito sobre Hispania, ha sido ordenado obispo de Aquae Flaviae.131
En Constantinopla, el 24 de diciembre, murió el patriarca Sisinio.
130 Ciudad situada en el Valle del Indo, de donde proceden los gitanos. 131 Actual Chaves (al norte de Portugal), donde Hidacio formó parte de los grandes propietarios, cuyas posesiones asolaron más de una vez los suevos. Hidacio, siendo niño, viajó a Tierra Santa, habiendo co-nocido a San Jerónimo en Belén. Tuvo amistad y trato con Orosio, pero mientras éste miró a los bárbaros con optimismo y no los veía tan malos, Hidacio no se auguraba nada bueno con ellos. De hecho escribe que las desolaciones de suevos, vándalos y alanos han desencadenado cuatro plagas mortales en Hispania: la guerra y los saqueos tiránicos, el hambre (hasta extremos de tener que recurrir a la antropofagia), la peste que contagian y el incremento de los animales feroces que se comen los cadáveres insepultos y ata-can cada vez más a los humanos.
89
A 31 de diciembre del año 428
NESTORIO, PATRIARCA DE CONSTANTINOPLA
El 10 de abril se convirtió en patriarca de Constantinopla Nestorio, conocido como el Isaurio, por ser de la región de Isauria (Asia Menor). Ya sabemos de él que, como teó-logo, trae consigo una cristología poco acorde con la fe ortodoxa católica.132
COMIENZA EL REINADO FRANCO DE CLODIÓN EL CABELLUDO
De otra parte, Valentiniano III (que ahora tiene 9 años de edad) ha nombrado (o con-firmado) a Clodión (el Cabelludo), hijo de Faramundo, como rey de los francos sa-lios.133
GUNDERICO MUERE EN HÍSPALIS Y LE SUCEDE GENSERICO
Hemos de notificar la muerte en este año del rey de vándalos y alanos Gunderico, siendo sucedido por Genserico, que ahora tiene 39 años de edad.134 Hijo ilegítimo del rey vándalo asdingo Godegisilio (259-406),135 Genserico es brillante y gran militar, que
132 Y Juan I ha sido nombrado también como Patriarca de Antioquía durante este año. Ha sucedido a Teodoro, recientemente fallecido. 133 Se considera que Faramundo fue el primer monarca de los francos salios y el verdadero fundador ya consolidado de la dinastía merovingia. En el año 420, atravesó el Rin (cerca de Colonia) dirigiéndose a Occidente al frente de los francos salios (la otra rama de los francos es la de los ripuarios o renanos), establecidos en la zona media del Rin. Murió en este año 428, tras 8 años de reinado. La dinastía merovingia se denomina así por ser descendiente de Meroveo, gran caudillo que estuvo al frente de los francos tiempos atrás. Algunos francos ripuarios han sido sometidos en este año por Aecio, pero algunos otros han retrocedido de nuevo más allá del Rin. 134 Va a reinar hasta el año 477 (es decir, durante cerca de los próximos cincuenta años), como figura histórica clave, haciendo que las que eran aún unas tribus germánicas bárbaras pasen a ser una gran potencia mediterránea.
135 Bajo su mando, los vándalos, empujados por el avance de los hunos, abandonaron Panonia (año 400). Murió el 31 de diciembre del año 406, en Tréveris, cuando lucharon suevos y alanos derrotando a los francos ripuarios, que defendían la frontera del Rin en sustitución de las tropas romanas movilizadas a
90
busca ya mismo el modo de aumentar su poder y de hacer prosperar a su pueblo, el mismo que en la Bética hispana está sufriendo los ataques de los muy numerosos visi-godos. Para lograr sus objetivos y obrando de modo muy inteligente, Genserico no duda en ceder Hispania a sus rivales, valiéndose en adelante para sus conquistas de la pode-rosa flota que le ha dejado su predecesor Gunderico. Así, aprovechándose de las dis-putas y rebeliones que está provocando Bonifacio en el norte de África, y con todo su beneplácito, 80.000 vándalos, con 15.000 excelentes soldados, que se disponen a atra-vesar el estrecho de Gibraltar, proyectando partir desde Tarifa para recalar en Ceuta, Genserico se dispone a zarpar, en cuanto lo considere oportuno.
Tenemos que contar que Gunderico ha muerto en este año, habiendo ocurrido esto en Híspalis. Sabemos que, con sus aliados suevos y mediante una buena caballería propia, derrotó a unos 3.000 francos, logrando así pasar a la Galia, donde, empezando por Ma-guncia y Amiens, fueron saqueadas varias ciudades. Y como fue presionado por francos auxiliados por británicos y romanos leales al usurpador Constantino III, tuvo que pro-seguir allende los Pirineos para adentrarse en Hispania (en octubre del año 409), donde ciertamente causaron muchos estragos.136
Y llegaron los vándalos a la Bética, donde hubieron de enfrentarse a los visigodos de Walia, los cuales, como foederati de Roma intervinieron militarmente en Hispania. En el año 417, Walia se introdujo en las tierras de Cartagena y derrotó a los vándalos si-lingos en la Bética. Luego vino la muerte del alano Atax, a mano de los visigodos en Mérida, tras lo cual Gunderico se hizo cargo como rey también de los alanos. Vándalos y alanos estuvieron en la Bética como foederati de Roma.137 Pero Gunderico derrotó pronto al ejército romano que comandaba Castino y que pretendía recuperar totalmente la Bética para el Imperio. Cartagena fue devastada, cayendo en poder de los vándalos, así como también numerosos puertos del Mediterráneo, llegando también con su flota a las Baleares y al norte de África.
En el año 426, los vándalos ya se estaban adueñando totalmente de Híspalis, la ciudad bética en la que ha muerte durante este año Gunderico. Se cuenta que ha muerto en extrañas circunstancias.138
Italia. Le sucedió el mayor de sus hijos, Gunderico, nacido de su matrimonio con una noble de origen vándalo llamada Flora. Como sabemos, Gunderico condujo a su pueblo a través de la Galia hasta llegar a Hispania. Por su parte, Genserico, hijo de Godegisilio y de una de sus siervas, es el que está ahora al frente de vándalos y alanos reinando ya mismo en un poderoso reino norteafricano. 136 De aquí se originó entre nosotros que el término vandalismo venga asociado a este causar destrozos, de manera violenta y con todo tipo de estragos. Recordemos cómo lo cuenta el gallego-portugués Hidacio. 137 Gunderico además había dado su apoyo a la usurpación imperial de Máximo, el cual acabó decapitado en Rávena.
138 Quería arrasar Gunderico la iglesia de San Vicente, a la sazón la sede episcopal de Híspalis, supuesta-mente depositaria de tesoros. Se propuso hacerlo entrando a caballo en el mismo templo, mientras se
91
A 31 de diciembre del año 429
LOS VÁNDALOS DE GENSERICO SE APODERAN DEL NORTE DE ÁFRICA
Como contábamos el año pasado, aprovechándose de las disputas y rebeliones de Bo-nifacio en el norte de África, enfrentado a las autoridades centrales del Imperio, 80.000 vándalos, con 15.000 excelentes soldados, atravesaron el estrecho de Gibraltar y llega-ron a Tánger y a Ceuta. Al mando de Genserico, los vándalos lograron derrotar a los muy debilitados y divididos defensores romanos en África. Se hicieron con el control de mucho territorio,139 incluso poniendo asedio a la ciudad de Hipona.140
había desatado una gran tormenta en la ciudad. Un rayo fue, según se dice, la causa de la muerte de Gun-derico, en la misma puerta de la iglesia. 139 Todo lo que hoy es Marruecos y el norte de Argelia. 140 Tras duros combates, durante muchos meses, Hipona caerá en manos de Genserico, a poco de la muerte de su obispo Agustín.
92
A 31 de diciembre del año 430
EL AÑO DE LA MUERTE DE AGUSTÍN DE HIPONA
El 28 de agosto de este año murió en Hipona su obispo Agustín, a la edad de 76 años. De él hemos ido contando ya muchas cosas.
Agustín recibió una educación cristiana. Su madre141 hizo que fuera señalado con la cruz e inscrito entre los catecúmenos. En una ocasión, estando muy enfermo, pidió el bautismo; pero cuando vio que su vida no corría peligro dejó pasar la cosa, difirió su bautismo.142 Con el tiempo, una extrema crisis moral e intelectual parecía acabar con todos los sen-timientos cristianos con los que Agustín se había criado. Su padre, de nombre Patricio, viendo que Agustín era muy inteligente, lo mandó a estudiar a Cartago, para que pros-perara como buen letrado y se hiciera así de fama y dinero. Se le inculcó, por tanto, ha-cer carrera. Para acceder a esos estudios en Cartago había que pertrecharse de medios y esperar al-gunos trámites. Tenía entonces Agustín 16 años de edad y se entretenía en Tagaste en-tregado al ocio y a los placeres de su ardiente corazón. Dejó lo poco que le iba que-dando del hábito de rezar. Cuando por fin llegó a Cartago se vio seducido por todas las atracciones de la gran ciudad, con mucho de pagana todavía. Se aficionó al libertinaje y a las juergas de otros estudiantes, queriendo como ser el primero y el mejor en todo, incluso en lo malo y en las cosas más aventuradas. Frecuentaba el teatro, las fiestas, los certámenes literarios sin profundizar en ellos sino en lo que tuvieran de más frívolo. Mónica estaba muy preocupada por las noticias que le llegaban sobre la conducta de su hijo. Agustín la hizo abuela de un niño nacido de su relación pecaminosa y apasio-nada con una mujer. Al niño lo llamaron Adeodato.
Cuando Agustín era de 19 años de edad, estaba él pensando ya en el modo de asentar la cabeza y de corregirse en sus pasiones, pero no podía, no se sentía capaz. Fue por en-tonces (año 373) cuando leyó Hortensio, de Cicerón. Esa lectura le iba marcando pro-fundamente. Agustín vio surgir en él un amor a la sabiduría, a la verdad, aunque todo de un modo más que moralista. Pero Agustín empezó a considerar que lo de ser retórico
141 Santa Mónica. 142 Esto era algo muy corriente que se hacía habitualmente en esta época, lo que no quita que lo lamen-tara Agustín posteriormente, censurando esta costumbre, diciéndonos el porqué de la misma y cómo su-perarla para hacer lo correcto.
93
tendría que se algo profesional, no algo que llenara su vida, como sí parecía que habría de llenarla la filosofía.
A partir de esos momentos Agustín (y su amigo Honorato), como obcecado, cayó en las redes de los (dualistas) maniqueos, que desde hacía unos cincuenta años no causaban sino estragos sectarios en África.143 El Agustín maniqueo se dedicó a esta filosofía sectaria con todas sus energías; leyó todos los libros maniqueos que pudo y los defendía. Su frenético proselitismo llevó al error a su entrañable amigo Alipio, y a Romaniano, el amigo de su padre que fue su mecenas en Tagaste y estaba sufragando los gastos de estudios de Agustín.
Convertido en un gran gramático, Agustín regresó a Tagaste, así que en vez de la ca-rrera forense siguió la literaria. Trabajo en Tagaste como docente. Encandilaba a sus alumnos. Sobre todo Alipio no veía ya sino por los ojos de Agustín, aunque éste no manifestara más que errores en muchas ocasiones.144 Mónica seguía profundamente descontenta, dando ya a su hijo por muerto espiritual-mente. Mónica lloraba muy desconsolada, pero la confortó mucho el consejo de un santo obispo con el que ella habló. “No puede perecer el hijo de tantas lágrimas”, le dijo él. Tras un tiempo en Tagaste, Agustín volvió a Cartago como brillante profesor de re-tórica. Estaba alcanzando la madurez de su talento intelectual. Ganó un premio poético, recibiendo del procónsul Vindiciano el galardón reconocido como corona agonística.
A partir de esos hechos y éxitos empezó a repudiar el maniqueísmo, secta a la que pertenecía aún en su grado más bajo (oyente). Agustín se fue desengañando de los maniqueos al darse cuenta de que ellos “lo destruyen todo pero no construyen nada”. Además, los fue viendo de virtud afectada, pero de inmoralidad manifiesta. No eran ver-daderos, porque no eran auténticos. A la hora de argumentar los veía flojos, incon-sistentes, demasiado “cortitos” al proponer tan seguros como poco afirmados (científi-camente) que las Sagradas Escrituras son el resultado de muchas falsificaciones. Ade-más, los maniqueos no acababan de proporcionarle ese dominio del que alardeaban en relación con las ciencias naturales. Llegó el momento en el que Agustín preguntó acerca
143 Parece mentira, en alguien tan inteligente. El mismo Agustín contó más de una vez que se sintió atraído y seducido por las promesas de esa filosofía por parecerle que le hacía libre de las ataduras de la fe; por los atractivos alardes de los maniqueos, que afirmaban haber descubierto contradicciones en la Sagrada Escritura; y, sobre todo, por la esperanza de encontrar en aquella doctrina una explicación científica de la naturaleza y de sus más misteriosos fenómenos. Agustín era un entusiasmado de las ciencias naturales, y los maniqueos sostenían que su docto líder, Fausto (obispo maniqueo), sabía todo lo concerniente a los secretos que subyacen en las ciencias naturales. Además, Agustín se sentía atormentado por el problema del origen del mal, un problema que no era capaz de resolver, por lo cual aceptó el maniqueísmo de los dos principios opuestos. Y por si fuera poco, el maniqueísmo proporcionaba ese encanto de la irresponsabilidad moral, al ser una doctrina que niega responsabilidad en el libre albedrío desde el que cometer un delito se debe a un principio ajeno. 144 Tras la conversión de ambos, habiendo compartido el bautismo en Milán los dos el mismo día, Alipio llegó a ser el obispo de Tagaste.
94
del movimiento de las estrellas. La respuesta que le dieron fue ésta: “Espera a Fausto, que él te lo explicará todo”. Pero cuando por fin Fausto estuvo ante Agustín, éste no pudo apreciar en él sino a un vulgar charlatán sin sabiduría científica alguna. Gracias a Dios se le fue a Agustín todo el hechizo maniqueo y se recuperó en la verdad de verdad. Pero tardó nueve años en rechazar el maniqueísmo. La verdad de verdad la encontraría Agustín finalmente en Milán y bajo la influencia catequética del obispo Ambrosio. Tenía Agustín 29 años de edad cuando cedió a la irre-sistible atracción italiana que tanto había deseado. Mónica, que había enviudado, ya no se separó de él y le acompañó (un tiempo sin que él la descubriera). Recién llegado a Roma, Agustín se puso muy enfermo, pero cuando se recuperó abrió una escuela de retórica. No le fue bien, por las argucias de los alumnos y porque Agus-tín se quedaba bastante sin cobrar sus honorarios de profesor. Entonces solicitó al pre-fecto de Roma (Sínmaco) la plaza de una cátedra vacante en Milán. Cuando Agustín obtuvo la plaza, marchó a Milán. Aquí, una vez que pudo visitar al obispo Ambrosio, quedó admirado de la amabilidad y cercanía que mostraba con todos. De este modo em-pezó a frecuentar todas las alocuciones y catequesis que Ambrosio impartía o predicaba. Pero Agustín, aún enredado en muchas apreciaciones filosóficas que le tenían apresado (que si Platón, que si Plotino, etc.), no se lanzaba al abrazo definitivo de la fe. Además, seguía sintiendo el fragor de sus pasiones dentro de él mismo. Mónica, ya abiertamente con Agustín en Milán, consiguió que su hijo se desligara definitivamente de la madre de Adeodato. Mientras tanto, y ayudado por Mónica, otra mujer, muy jovencita, ocuparía su corazón. Tenía ya certezas acerca de Jesucristo como su Salvador, pero su corazón y sus pasiones se resistían en su interior para hacerse to-talmente de Dios.
Una entrevista con Simpliciano, el futuro sucesor de Ambrosio en Milán, tuvo su fruto. Simpliciano le contó la historia de conversión de un platónico a la fe.145 Y de aquí vino todo lo demás (que ya tenemos contado), lo de la estancia en el jardín, la voz in-fantil del “toma y lee”, etc., cuando Agustín tenía ya 33 años de edad. Su vida cambió radicalmente, todo como lo hemos venido contando en sus momentos, en Casiciaco, etc. En el año 426, habiendo predicado y escrito mucho, pero sobre todo habiendo amado mucho y viéndose envejecer, deseó facilitar las cosas a su iglesia en cuanto a su suce-sión. Pudo ver cómo todo su clero y su pueblo con él, su obispo, eligieron al diácono Heraclio como su obispo auxiliar y sucesor.
Agustín, debido a las agitaciones en África por las revueltas de Bonifacio, no descan-saba como hubiera deseado. Además, los visigodos enviados por gala Placidia para ata-jar la rebelión de Bonifacio, así como la llegada de los vándalos de Genserico, lo per-turbaron todo. Los vándalos eran cristianos arrianos muy paganizados. A Hipona llegó además, en plan castrense, el obispo arriano Maximino. Agustín, aunque lo que se le apetecía era una vida ya más tranquila, tuvo que promover y ofrecer una Conferencia
145 El retórico Victorino (Confesiones, VIII).
95
pública y organizar sus escritos para defender la fe ante tanta problemática o tropelía como se venía encima. Era ya el año 428.
Profundamente apenado por la devastación de África, Agustín hizo lo imposible por reconciliar y avenir a Bonifacio y a Gala Placidia. Algo consiguió. Bonifacio fue recibi-do como refugiado en Hipona. Pero desde luego nada pudo hacer Agustín con el ván-dalo Genserico. Con gran esfuerzo por controlar su angustia, Agustín continuó refu-tando a Julián de Eclana;146 pero mientras tenía lugar el asedio de Hipona, Agustín cayó enfermo de muerte. La grave enfermedad, con mucha molestia y fiebres, le duró tres meses, en los que se mantuvo con admirable paciencia y ferviente oración. Murió el 28 de agosto, cuando se aproximaba a los 77 años de edad. Valentiniano III lamentará mucho la pérdida de Hipona, como de otras tantas ciudades y de todo el territorio africano. Finalmente, ha tenido que reconocer a Genserico como soberano indiscutible del que fue, rico y extenso, territorio romano de África. Los ro-manos han perdido una de sus mayores fuentes de producción de cereales y otras ma-terias agroalimentarias. Ahora lo tienen que comprar todo a los vándalos. Éstos aquí lo controlan ya todo. Los romanos además tienen que soportar las numerosas razias de piratas que asolan el Mediterráneo Occidental.
De otra parte, en el extremo noroccidental de Hispania,147 los suevos no dejan de pro-ponerse aumentar su territorio. Estos suevos son los descendientes de los antiguos mar-comanos, contra quienes tanto combatieron los romanos en tiempos del emperador Mar-co Aurelio. Como ya sabemos y dijimos, los romanos se fueron despreocupando bastante de los suevos establecidos en esos territorios extremos o alejados en Hispania, pues no les re-sultaron tan peligrosos como el resto de bárbaros que deambulaban por otros lugares de la península. Ayudados por sus foederati y aliados visigodos, los romanos fueron con-siguiendo en parte reducir la total barbarización de Hispania. Efectivamente, a pesar de los desastrosos resultados que hubo para los romanos, debido al incompetente Castinus, Hispania ha quedado aligerada como solar de bárbaros, pero resultando ser peor este remedio que lo que de problema había, todo por el traslado de los vándalos al rico norte de África, por el que Roma perdió su granero.
Los foederati visigodos, una vez hecho su trabajo de minimizar la amenaza bárbara, fueron dejando algunas guarniciones, quedándolas bastante impotentes para controlar a
146 Julián (o Juliano), obispo de Eclana (Apulia), fue removido de esta sede y exiliado, en el año 419, por no oponerse al pelagianismo. A pesar de que nunca recobró su posición eclesiástica, Juliano enseñó en Sicilia hasta su muerte. Sus obras incluyen Comentarios sobre Job y tres profetas menores y se conservan de él varias Cartas. Simpatizando con Pelagio, Julián aplicó su agudeza intelectual y sus dotes de retórico para argumentar a su manera sobre la naturaleza del libre albedrío, la concupiscencia y el mal, enfrentado a San Agustín. 147 Norte de Portugal, Galicia y parte de Asturias. Los suevos ciertamente aspiran a extenderse por la Lusitania hacia el sur (incluso teniendo acercamiento y asentamiento temporal en Mérida) y por tierras de la extensa provincia Tarraconense.
96
los suevos. Éstos aumentan y se van perfilando como importante potencia en la penín-sula. Por eso, la reacción de los romanos no se hace esperar, reclamando una vez más el auxilio de los foederati visigodos. Así, el rey visigodo Teodorico conminó al rey suevo Requiario para que se retirara (sí o sí) a las tierras (gallegas) que se le asignaron. ¿Qué pasará? ¿Le hará caso Requiario a Teodorico? Lo iremos viendo.
97
A 31 de diciembre del año 431 EL CONCILIO DE ÉFESO
Durante el mes de junio se celebró en este año el Concilio de Éfeso.148 Lo ha moti-vado dar respuesta al perfilarse de la ortodoxia y al rechazo de las herejías que se han venido sucediendo y a las que se están dando en estos momentos. Nos explicamos a continuación sobre los particulares que llevaron a la convocatoria de este Concilio.
Todavía había que dar una respuesta más definitiva a los errores derivados del apoli-narismo.149 Esta corriente teológica propugnaba que el Verbo (Cristo) se había encar-nado en cuerpo, pero no tomando alma humana. La Escuela de Antioquía comenzó a proponer que las naturalezas humana y divina en Cristo eran verdaderamente completas, de tal modo que eran dos sustancias independientes, tan independientes que, en definiti-va, en Cristo se da la confluencia de dos personas. Así lo explicaban también, cada uno a su modo, Diodoro de Tarso y Teodoro de Mapsuestia, empleando imágenes como la presencia de una persona (divina) en un templo (la persona humana) o como el vestido (persona divina) sobre alguien (persona humana). Ya no se estaba hablando pues de dos naturalezas sino de dos personas.
Dado que la terminología no era clara y única, los ejemplos y explicaciones variaban de unos a otros. De todos modos, las teorías explicadas de la escuela de Antioquía no tenían mucha difusión y pasaban más o menos desapercibidas. Pero Nestorio (con fama monacal y de excelente predicador) las sacó de nuevo a la palestra para tratar la doctrina acerca de la Virgen María ¿como Madre de Dios? Nestorio –ya lo contábamos en su momento– fue elegido patriarca de Constantinopla en el año 428. Como se le tenía por docto, se le pidió su intervención cuando se ocasionó un tumulto producido por un monje al afirmar que María no puede ser considerada como Madre de Dios. La expli-cación de Nestorio fue ésta: que María ha de ser considerada Madre de la naturaleza hu-mana de Cristo, de modo que hay que llamarla Madre de Cristo, pero de ninguna ma-nera Madre de Dios.150
La respuesta de Nestorio causó estupor y no tardaron en reaccionar con sus protestas los defensores de la maternidad divina de María, no sólo entre los monjes sino entre los demás eclesiásticos y por parte de todo el pueblo cristiano en general. Nestorio, necesi-
148 Vieja ciudad portuaria griega en Asia Menor y de muchas resonancias cristianas. El Concilio de Éfeso, tras el de Nicea (año 325) y el de Constantinopla (año 381), está considerado por las Iglesias Católica, Ortodoxa y Copta como el III Ecuménico. 149 Apolinar de Laodicea (310-390). 150 Esto ocurría el año pasado, 430.
98
tado de acallar las tumultuosas protestas, decidió entonces llevar el caso a las autori-dades y enviar una carta al Papa Celestino. Pedía que el Papa se pronunciara sobre la doctrina mariológica que él propugnaba. También le envió algunos sermones suyos para que el Papa los analizara y considerara. El Papa se valió para el caso de Juan Casiano.
Juan Casiano había vivido durante siete años como eremita del desierto en Egipto. Luego fue diácono en Constantinopla, habiendo sido ordenado como tal por Juan Cri-sóstomo. Finalmente, ordenado de presbítero en Roma por el Papa Inocencio I, está muy cercano al Papa Celestino como teólogo de confianza.151
Mientras tanto, Cirilo de Alejandría se estaba ya oponiendo con todas sus fuerzas a Nestorio.152 Cirilo envió a Roma a Posidonio con escritos y argumentaciones que de-
151 Entre tanto, también había fundado en Marsella la famosa Abadía de San Víctor (año 415), formada por dos monasterios, uno masculino y otro femenino, para los que escribió sus escritos más importantes: las Institutiones, obra en la que expone las obligaciones del monje y examina los vicios contra los que ha de estar prevenido. También redactó sus veinticuatro Collationes o Conferencias, complemento de las Institutiones y escritas en forma de diálogos con monjes famosos de la antigüedad. Trata sobre diversos aspectos de la vida monacal, alabando la vida eremítica e indicando que la vida ascética es la mejor vía para luchar contra el pecado. Obsesionado por la sexualidad, la fornicación (fornicatio) es analizada por Casiano con minuciosidad: en el sexto capítulo de las Instituciones, “Sobre el espíritu de fornicación”, y en varias de las Confe-rencias: en la cuarta, sobre “La concupiscencia de la carne y del espíritu”; en la quinta, sobre “Los ocho vicios principales”; en la duodécima, sobre “La castidad”; y en la vigesimosegunda, sobre “Las ilu-siones nocturnas”. En la V Conferencia, divide el pecado de la fornicación en tres tipos: el primero consiste en la “conjunción de los dos sexos” (commixtio sexus utriusque); el segundo se comete “sin contacto con la mujer” (absque femineo tactu o lo que llevó a Onán a la condenación); el tercero es “concebido por el pensamiento y el espíritu”. Por ser el origen de todos los demás pecados, la gula y la fornicación debe ser arrancadas de raíz, pues son como “un árbol gigante que extiende su sombra a lo lejos”. Según Casiano, el ejercicio ascético con-siste fundamentalmente en el ayuno, como medio para vencer la gula y atajar la fornicación. Entre los ocho pecados horrendos, la fornicación es el único que, por ser a la vez innato, natural y cor-poral en su origen, hay que erradicar totalmente, de la misma manera que es necesario hacerlo con los vicios del alma, que son la avaricia y el orgullo. Se impone, pues, la mortificación radical que nos permita vivir en nuestro cuerpo previniéndonos de las inclinaciones de la carne. Según Casiano, hay que “salir de la carne permaneciendo en el cuerpo”. El tema de la castidad es central. La castidad obligaba al monje a reprimirse constantemente cuidándola hasta en los más mínimos detalles. Así lo expresa Casiano: “Así como la pureza y la vigilia durante el día predisponen a permanecer casto durante la noche, del mismo modo la vigilia nocturna fortalece el corazón y lo pertrecha de fuerzas que ayudarán a mantener la castidad durante el día”. Esto supone lo que Casiano denomina actuar procesualmente según una “discriminación” o autocontrol permanentes. Casiano consideraba que se llega al culmen del progreso en la castidad cuando ya no se producen poluciones nocturnas involuntarias. Los escritos de Casiano tuvieron su importante repercusión en las doctrinas y perspectivas semipelagia-nas. El semipelagianismo será condenado en el II Concilio de Orange (año 529), retomando más la doc-trina de San Agustín que la de Casiano. Casiano no está reconocido como santo en la Iglesia. 152 Mucho de lo cual se debe también –es de suponer– a la permanente rivalidad existente entre las sedes de Alejandría y Constantinopla.
99
mostraban la heterodoxia de Nestorio. En esos días, Casiano también dio su parecer des-favorable sobre los escritos del patriarca de Constantinopla. La respuesta de Celestino, tras asesorarse también mediante un sínodo romano, fue dar plenos poderes, a modo de delegado suyo, a Cirilo y escribir a Nestorio para que se sometiera a la doctrina que Ci-rilo le presentaría como ortodoxa.
Presidido por Cirilo de Alejandría, se celebró aquí un sínodo, del que salió la expre-sión de la doctrina mariológica ortodoxa (de absoluto sustrato cristológico).153 El resul-tado del sínodo se envió a Nestorio (que no había estado presente) para que suscribiera la doctrina resultante avalada por el Papa. Nestorio criticó el texto tachándolo de ambi-guo (y no le faltaba razón a su crítica). Así pues, Nestorio no estuvo de acuerdo con Ci-rilo. Y aunque hubo intentos de aclaraciones por unos y otros (varios eclesiásticos), no había modo de afirmar nada seguro. Como señalábamos, Nestorio acudió también a la autoridad civil y concretamente al parecer de Teodosio, el cual, para evitar males y divisiones mayores, propuso que se convocara un Concilio. Así, escribió al Papa comentándole esta propuesta. El Papa le respondió que se procediera a ello y se dispuso a enviar legados de su parte. Hay que decir que la situación era compleja pues la posición de Nestorio había sido ya conde-nada por Celestino y, por tanto, el concilio –si quería evitar un cisma– debía hacer otro tanto. El emperador fijó para este año 431 la celebración del Concilio, indicando que se celebrara en Éfeso. Hasta allí se desplazaron los legados del Papa (Arcadio y Proyecto, obispos, y Filipo, presbítero). Además, el Papa escribió a Cirilo para que no se conde-nara a Nestorio sin haberlo escuchado antes.
A diferencia de otros concilios anteriores, el de Éfeso resultó ser el más cristológico de todos. Se reflexionó sobre la unicidad de la doble naturaleza de Cristo, humana y di-vina, negando la posición de Nestoriano que las daba por separadas, de manera que pre-valecía, según él, la naturaleza humana sobre la divina, por lo que María no podía ser considerada Madre de Dios (Theotócos) sino sólo Madre de Cristo (Khristotokos), puesto que había dado a luz al hombre Jesús en el que la divinidad vino a habitar.154 En su primera sesión, el concilio se celebró el 22 de junio, aunque Nestorio no estaba aún presente, porque se negó a comparecer mientras no llegara desde Antioquía el pa-triarca Juan. Nestorio y Juan son muy colegas y amigos.
Enseguida se condenó la doctrina nestoriana, decretándose que Cristo es una sola per-sona con sus dos naturalezas (hipostáticamente) inseparables (cánones del 2 al 5). Igual-mente quedó decretada la maternidad divina de María. Además, Cirilo logró que se fir-
153 Con un documento de doce anatemas. Los doce anatematismos, sin embargo, no estuvieron correcta-mente expresados, ni era matizada su terminología, por lo que esta doctrina fue más tarde tomada de mala manera por los herejes monofisitas. 154 Sin que esto quisiera decir que Jesús no es Dios. Lo que Nestorio quiso resaltar fue la plena humani-dad de Jesucristo.
100
mara otro decreto con la condena de la doctrina de Nestorio, al que se deponía y se excomulgaba. Juan llegó a Éfeso el 27 de junio, organizando inmediatamente una asamblea paralela e independiente, en la que se acusó a Cirilo de arriano, por lo que también se exigía su deposición y su excomunión. Hasta el 10 de julio no llegaron los legados papales en representación del Papa Celes-tino y, una vez enterados del desarrollo del concilio, aprobaron la sesión celebrada el día 22, incluida la condena de Nestorio.
Como el conflicto estaba servido por las dos asambleas que se originaron, las cuales se presionaban mutuamente, tal presión vino a parar finalmente sobre el emperador Teo-dosio. Finalmente, el emperador mandó que se publicaran como ortodoxas las decisio-nes del concilio presidido por Cirilo y quedó confirmada la condena de Nestorio. Fue depuesto como patriarca de Constantinopla y enviado al monasterio de [San] Eutropio, con la orden de silencio y de que no publicara nada.155 Como nuevo patriarca de Cons-tantinopla se nombró a Maximiano. Al seguir difundiendo su doctrina y publicando sus escritos, Nestorio fue enviado sucesivamente a varias prisiones (o más bien monaste-rios) y llegó a publicar aún su Libro de Heráclides, criticando a Cirilo de Alejandría.156
El Concilio de Éfeso condeno también el pelagianismo.157 Asimismo se decretó la excomunión para cuantos no se atuvieran a lo doctrinalmente resuelto en este concilio (canon 6) o en lo especificado en el Credo de Nicea (canon 7). Así pues, el Concilio de Éfeso, a diferencia de los ecuménicos anteriores, no elaboró ninguna profesión de fe sino que remitió sin más a ellos.
Lo cierto es que ya en las antiguas catacumbas cristianas pueden verse representa-ciones de la Virgen María significativas de su maternidad divina. Es evidente que María no formó a Dios, ni Dios ha tenido principio, pero como ella es madre de uno que es Dios, está claro que es Madre de Dios. “La Virgen María sí es Madre de Dios, porque su hijo, Cristo, es Dios”. Ésta es la formulación de Éfeso. Los más de 200 obispos y padres conciliares que se reunieron en Éfeso fueron finalmente acompañados por mucho
155 Cerca de Antioquía, siendo un monasterio, como era habitual, regulado para el asilo y refugio de quie-nes lo necesitaban. 156 La obra se conoce también como Bazar de Heráclides de Damasco. Nestorio seguía endurecido, im-petuoso, pedante y temperamentalmente falto del realismo necesario, sin que entendiera que las cosas no se resuelven a base de bizantinismos (a base de darle vuelta y vueltas). Pueden entreverse en el Corán elementos nestorianos en lo referente a la figura de Jesucristo, fundado todo ello en el supuesto (como algunos historiadores defienden) de que un nestoriano instruyera a Ma-homa al respecto. Pero todo esto es historia por venir. 157 Resultando excomulgado Celestio (canon 1).
101
gentío portando antorchas encendidas y cantando: “Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén”.158
158 Se había completado el Avemaría, justo en Éfeso, donde, según la tradición, estuvo María, en casa de Juan Evangelista, el discípulo amado, desde que a él fue confiada en el Calvario (Jn 19, 25-27).
102
MUERE EL OBISPO PAULINO DE NOLA
Mientras se celebraba en Éfeso el concilio, el mismo día 22 de junio, murió en Nola su muy edificante obispo Paulino. Había nacido de una familia ilustre (por supuesto pa-gana), que había dado senadores y cónsules.159 Era hijo del prefecto provincial de Aqui-tania. Recibió una esmerada educación, formándose en estudios superiores sobre todo mediante el poeta Ausonio, muy amigo de su padre y que también acabó por hacerse cristiano.160 Paulino estudió muy provechosamente también derecho, filosofía y física. A la edad de 15 años se vislumbraba ya como un portento intelectual, siendo éste el mo-mento en el que marchó a Milán, porque allí se trasladó Ausonio. Paulino completó una muy completa formación, sobre todo literaria, pero teniendo una vida pagana y a menu-do extravagante.
Durante unos años vivió bastantes peripecias, entre intelectuales y políticas,161 hasta que, en Barcelona, conoció a una mujer llamada Tarasia,162 muy bella y muy rica, de la que se enamoró y con la que contrajo matrimonio. Era cristiana, ya bautizada. Ella se encargó de que Paulino se hiciera cristiano. De esta manera, en Burdeos, a donde se trasladó temporalmente la pareja, Paulino recibió el bautismo (en la Vigilia Pascual del
159 De la familia de los Anicios, con muy buenas posesiones tanto en la Galia como en Hispania. 160 Bien situado en sus propiedades, junto al río Garona (y profesor en el Ateneo o Universidad de Bur-deos, de reciente creación). De entre sus obras destaca Technopaegnion (niñerías artísticas), una colec-ción de poemas en los que cada línea termina con un monosílabo, todo un artificio técnico por el que este poeta demuestra su habilidad. Su poema más extenso es Mosella, una colección de descripciones de los paisajes por donde pasa el río Mosela. También produjo las útiles Praefationes (Introducciones), de ca-rácter autobiográfico; el Eclogarum líber, que es una colección de églogas; algunos versos mnemo-técnicos sobre astronomía; la obra Ordo urbium nobilium, en la que clasifica por orden de importancia las ciudades antiguas; el Ludus septem sapientium, una farsa a la manera de la comedia palliata (bufa y tea-tral) sobre los siete sabios de Grecia. Pero lo que más destaca de Ausonio son sus Epigrammata (epi-gramas), muchos de ellos adaptaciones de la Antología Griega. Los Parentalia son cálidos poemas de recuerdo a sus familiares fallecidos, como su Epicedion in patrem. Su aprecio por sus profesores lo pone de manifiesto en su Commemoratio professorum Burdigalensium. Su fe cristiana la dejó reflejada, por ejemplo, en sus Versus paschales y en su Ephemeris (diario), este último una descripción de sus tareas a lo largo del día. Carácter más académico y erudito es el que tienen sus Epitaphia, conjunto de epitafios a los distintos héroes que murieron en Troya. Su obra completa suministra un valioso testimonio de la vida provincial de la Galia y del ambiente cultural en general del siglo IV. Los metros de sus versos son muy variados, aunque predominan el hexámetro y el dístico elegíaco, no faltando la estrofa sáfica, el falecio, los trímetros y dímetros yámbicos, los dímetros anapésticos, los tetámetros trocaicos catalécticos y los adónicos. Es evidente que tratar de todo esto nos conlleva todo un curso de literatura poética latina. El lector de esta nota, si quiere, que se lo proporcione. 161 Siendo gobernador en Campania. 162 Nombre latino del que se derivó más tarde Teresa.
103
año 389),163 cuando tenía 35 años de edad. En el año 392, Tarasia y Paulino tuvieron un hijo al que bautizaron con el nombre de Celso y murió (a los ocho días de nacer). Este hecho marcó mucho la vida de Paulino en adelante y le hizo madurar como cristiano. Estando en Barcelona, mientras se celebraba la Eucaristía en la fiesta de Navidad, la gente que la celebraba empezó a decir que Paulino se ordenara de presbítero Y así lo hizo él. Además, en adelante tuvo este lema: “La voz del pueblo es la voz de Dios”. En el año 394 recibió la ordenación sacerdotal. Luego fue a Italia y en Milán conoció al obispo Ambrosio. Más tarde, en Toscana, él y su esposa decidieron dedicarse a la vida monástica.
Paulino se estableció en Nola, donde había residido cuando fue gobernador de Cam-pania y por hallarse allí la tumba de San Félix, santo del que era muy devoto, incluso desde cuando era pagano.164 Fundó un cenobio masculino y otro femenino, ambos con una intensa vida de oración y de atención a los pobres. También convirtió la modesta iglesia de San Félix en una espléndida basílica.165 En el año 410 (el mismo año del saqueo de Roma por Alarico), murió el obispo de Nola, Pablo. Entonces pasó algo muy parecido a lo que ocurrió en la celebración de la Navidad en Barcelona, que el pueblo se puso a invocar y a aclamar: “¡Paulino obis-po!”. Y así fue como Paulino vino a ser ordenado obispo y sucesor de Pablo en Nola. Por cierto, saqueada también por los visigodos en esos momentos con poca distancia de tiempo respecto del saqueo de Roma. Muchos ciudadanos de Nola fueron hechos prisio-neros. Entonces Paulino vendió todos sus bienes, incluidas sus insignias de obispo, para, con lo obtenido, dedicarse a rescatar a los prisioneros que se habían llevado cautivos los visigodos. Cuando ya se quedó sin recursos y sin embargo seguía habiendo cautivos por rescatar, se ofreció él mismo vendiéndose como esclavo, para pagar así el rescate del hi-jo único de una pobre viuda. El señor que lo compró (y que era por tanto su amo y muy poderoso) lo empleó de jardineo en su mansión de África. Cuando su señor supo de esta historia de Paulino y se enteró de quién era, lo liberó, con lo cual quedaron también liberados todos los cautivos de Nola que aún permanecían en África.
El regocijo en Nola fue grandísimo, más aún porque no sólo regresaron los cautivos sino que también recalaron allí muchos víveres y grano en abundancia procedentes de África. Se celebró todo esto con una lluvia de flores por parte de los participantes en esa alegría.166
163 Le bautizó el obispo de Burdeos, San Delfín. 164 Tal vez por influencia de Ausonio. 165 Para cuando estuvo terminada murió Tarasia, en la primera década de este siglo (sin que para nada esté documentado su fallecimiento). 166 Y hasta hoy se sigue celebrando, en torno al 22 de junio, la fiesta de los lirios, en honor a San Paulino de Nola en esta ciudad.
104
Paulino intercambió mucha relación epistolar con los más célebres eclesiásticos de su tiempo y también escribió unos Carmina (poemas), muy sentidos y llenos de cristiana unción. Paulino de Nola ha sido también el inventor de las campanas en las iglesias. Un buen día se le había ocurrido la feliz idea de convocar a la gente con el sonido de este ins-trumento altamente sonoro y retumbante. Y como esto ocurrió en la región de Cam-pania, a este instrumento se le denomino desde entonces campana.
105
A 31 de diciembre del año 432 MUERE EL PAPA CELESTINO I Y LE SUCEDE SIXTO III
El 27 de julio murió en Roma el Papa Celestino I, casi en el décimo año de su pon-tificado,167 durante el cual se celebró el Concilio de Éfeso.168 En el año 418 (antes de ser Papa) recibió una carta muy reverente de Agustín de Hipona, el mismo obispo que le escribió de nuevo tras su elección como Papa, comunicándole algunas de sus preocupaciones en África.
Celestino se ha comportado de manera tan enérgica como liberal, conmovedora-mente moderado y totalmente al servicio de la unidad de la Iglesia. Defendió el de-recho del Papa a recibir apelaciones por parte de cualquier eclesiástico o de cual-quier fiel laico.169 Supo escuchar y responder siempre a todos. Ha sido un Papa muy querido. Celestino escribió muchas cartas a muchos obispos, en lo concerniente a la orto-doxia de la doctrina, así como a combatir herejías y conductas, según él, inapro-piadas, tales como que los obispos llevaran cinturón o hábito propio de monjes. So-bre todo mantuvo una interesante y significativa correspondencia epistolar con Agus-tín de Hipona, sobre todo defendiéndole en su lucha antipelagiana. Las cosas que ha ido diciendo Celestino acerca de Agustín de Hipona avalan para siempre la autoridad y la santidad del obispo de Hipona, así como su valía doctrinal e intelectual-filo-sófica. Igualmente hemos constatado su estrecha relación con Cirilo de Alejandría y la confianza que tenía depositada en él.
167 Desde que fue elegido por aclamación en septiembre del año 422. Se sabe poco de su vida anterior a su tiempo como Papa, pero sí se sabe que era romano y que su padre se llamaba Prisco. También hay da-tos de su relación con San Ambrosio en Milán y que durante el Pontificado del Papa Inocencio I era diá-cono. 168 Ha sido el Papa –que se sepa– que ha impuesto que tanto él como los demás obispos sean portadores del bastón pastoral o báculo. Ha sido un Papa con sensibilidad misionera (envió a [San] Patricio a evan-gelizar Irlanda). Celestino I fue sepultado en el cementerio de Priscila, en una capilla adornada con frescos que repre-sentaban los episodios del reciente Concilio de Éfeso, que resaltó solemnemente la maternidad divina de María. En el año 817 las reliquias de San Celestino I fueron trasladadas a la basílica romana de Santa Práxedes (y algunas fueron llevadas a la catedral de Mantua). 169 Recordemos que en estos tiempos no estaba muy reconocido este derecho, sobre todo por parte de bastantes obispos.
106
El 31 de julio fue elegido como sucesor de Celestino I el Papa Sixto III,170 pertene-ciente a la prestigiosa familia romana de los Colonna.171
En lo político y militar podemos destacar de este año que tuvo lugar la batalla de Rímini,172 librada entre los ejércitos del comes173 Bonifacio y el del general Aecio (ambos con muchos mercenarios bárbaros). Bonifacio derrotó a Aecio, pero resultó herido de muerte en dicha batalla y murió a cierta distancia temporal de la misma. Habiendo sido eliminado Bonifacio, Aecio asumió todo el mando militar y quedó convertido en uno de los hombres más poderoso de Occidente.
Celestino I Papa Sixto III Papa
170 San Agustín y sus buenas relaciones con los Papas que conoció tuvieron mucho que ver en que aban-donara sus tendencias pelagianas cuando era joven. Tanto Celestino I como Sixto III son santos. 171 Una familia que, siendo en adelante muy poderosa en lo que a Roma y a la Iglesia se refiere, actual-mente ostenta el título de Príncipes Asistentes de la Santa Sede. Ya iremos sabiendo de sus rivales, la familia de los Orsini y de los Della Revere, entre otras. 172 También conocida como batalla de Rávena. 173 Comes es un título nobiliario que está derivando definitivamente ya en el que todos conocemos como conde.
107
A 31 de diciembre del año 433 RUGA, ATILA, BLEDA
Atila, uno de los más acérrimos enemigos del Imperio Romano, y Bleda,174 ambos hermanos, hijos de Mundzud, hermano a su vez de Ruga (o Rugila), han sido desig-nados por éste comandantes absolutos e indiscutibles de todas las tribus hunas ya unificadas. Ruga es el rey de los hunos. Atila y Bleda son sobrinos de Ruga, el cual ha previsto que ellos dos, llegado el momento, sean sus sucesores.
174 Según las fuentes y crónicas húngaras, es llamado Buda.
108
A 31 de diciembre del año 434 LA MUERTE DE RUGA Y EL PROCEDER DE ATILA Y BLEDA
Ruga, como rey al frente de los hunos, acompañado por sus sobrinos Atila y Bleda en los mandos del ejército huno, estuvo devastando durante este año los territorios impe-riales de Tracia.175 Durante estas campañas, murió Ruga.176
175 Donde está la misma ciudad y capital del Imperio de Oriente, Constantinopla (hoy Estambul). Tracia (famosa por haber sido el escenario de uno de los doce trabajos de Hércules, el de las yeguas de Dio-medes) es la amplia región del sureste europeo, en la Península de los Balcanes, al norte del mar Egeo (en gran parte de las que hoy son Bulgaria, Grecia y Turquía), variando de extensión y límites según épocas y circunstancias. Las montañas Ródope separan la Tracia griega de la búlgara y el río Evros separa la Tracia turca de la griega. Entre las curiosidades históricas de Tracia está la que se puede recordar acerca de su antiguo y mítico rey Tereo, legendario arquetípico de violador y marido cruel, tal como puede leerse en Las metamorfosis de Ovidio. Tereo desencadenó la furia y venganza de su esposa Procne, tras violar él a su cuñada Filo-mena (hermana de Procne). Los antiguos reyes tracios aseguraban ser descendientes de Hermes y pro-movieron mucho el culto a Orfeo. Los tracios introdujeron en la corriente cultural helena una de las ideas más relevantes de la historia: que los seres humanos tenemos alma inmortal (cada cuerpo la suya), por lo cual, en la creencia de vida eterna, por esa inmortalidad del alma, los tracios dieron mucha importancia a los entierros y a los funerales (ostentosos), depositando a veces en tumbas o mausoleos verdaderos e importantes tesoros ofrecidos a los difuntos. Fueron los tracios siempre un pueblo muy curioso y peculiar. Tracio fue, por ejemplo, el famoso Es-partaco. Según los griegos antiguos, los tracios eran gente rara, que lloraban cuando nacía un niño (por lo que tendría que sufrir) y reían o bromeaban cuando alguien se moría (porque ya no sufriría más). Los tracios fueron también los primeros en la historia que trabajaron magistralmente el oro (en Varna, en la costa del mar Negro, hacia el año 4.500 a. de C.). Tuvieron siempre buenas minas de oro y plata. Tras muchos avatares históricos, entre los que se pueden destacar haber estado también bajo el dominio persa, Tracia fue anexionada al Imperio Romano por el emperador Claudio (año 46), siendo ciudades importantes de entonces Sárdica (hoy Sofía), Philippopolis (hoy Plovdiv) y Adrianópolis (hoy Edirne). Tuvo su esplendor, pero desde el siglo III, a consecuencia de las invasiones bárbaras, no para de soportar guerras y saqueos. 176 Recordemos (y anticipemos algo en esta nota) la sucesión de los hechos o acontecimientos históricos. Cuando los visigodos se rebelaron contra los romanos (año 378), saquearon varias ciudades romanas en la región de los Balcanes. Aprovechando el caos desatado por ellos y por otros pueblos germánicos, Ruga, con sus hunos, cruzó el Danubio (año 432) y atacó a los romanos, imponiéndose a Teodosio II, quien se tuvo que ajustar a condiciones de paz comprometiéndose al pago de un gran tributo anual en oro. Ahora ha muerte Ruga, dejando su trono compartido entre sus sobrinos Atila y Bleda. Éstos, negociando de nuevo con Teodosio II, conseguirán que el tributo de oro imperial a los hunos sea el doble. Luego se diri-girán a Persia, tratando de conquistar Armenia; pero, después de cinco años invadiendo y causando es-tragos, serán derrotados, tras lo cual lucharán contra los eslavos y los germanos en general, ocasionando un efecto bélico de gran envergadura, lo que provocará la mortal oleada de invasiones en Occidente por parte de burgundios, francos, sajones, anglos y jutos. Sobre todo por obra y efectos de los hunos, el Imperio Romano de Occidente tiene los días contados.
109
Como contábamos el año pasado, Ruga puso al mando de todos los hunos, no ya dispersos en tribus sino unificados, a sus sobrinos Atila y Bleda. Durante este año, ya conjuntamente como reyes de los hunos, han negociado con embajadores de Teodosio II que éste les haga entrega de algunas tribus hunas renegadas y relegadas que permanecen en territorio imperial.
110
A 31 de diciembre del año 435 EL TRATADO DE MARGUS
Durante este año, en el marco de las negociaciones entre Atila y Bleda con diversas legaciones de Teodosio II, tuvo lugar un encuentro y tratado en Margus.177 Este tratado, negociado a la manera de los hunos (sentados todos en la grupa de los caballos), con-lleva este acuerdo: los imperiales se comprometen a la entrega de las tribus solicitadas por los hunos y duplicar el tributo de oro anual178 (recordémoslo del año pasado).179 Asimismo se comprometen a tener abiertos sus mercados a los comerciantes hunos y a tener que pagar un rescate de 8 sólidos180 por cada romano prisionero en poder de los hunos. Los hunos, bastante satisfechos con lo negociado (en ese tratado de Margus), levanta-ron su campamento, decididos a extender y consolidar sus dominios (pretendiendo llegar a ser un imperio, alternativo y sustitutivo del romano). Teodosio anda reforzando aún más las murallas de Constantinopla, tanto por tierra como por la zona que da al mar. También ha ordenado reforzar las líneas de defensa por la zona del Danubio.
177 Actual ciudad serbia de Pozarevac. 178 Acercándose a unos 115 kilos anuales. 179 La entrega de esas tribus supuso una gran renuncia para el Imperio de Oriente, porque, habiendo pac-tado con ellas, les habían sido muy útiles contra los vándalos. 180 El sólido bizantino fue creado como moneda por el emperador Constantino I el Grande (324-337) en sustitución de la anterior moneda, el áureo (aureus). El sólido tiene un peso aproximado de 4,5 gramos y un diámetro de 22 milímetros (y ley de fino o pureza de 0, 900). El sólido tiene dos fracciones: el semis (medio sólido) y el triente (un tercio de sólido). Con la creación del sólido bizantino, Constantino I inició una reforma monetaria que permitió estabili-zar la economía (en crisis) del Imperio Romano. Dicha reforma tuvo éxito y se vio mejorada (fortalecida) la economía sobre todo del Imperio Romano de Oriente. También se consiguió estabilidad económica en Occidente. El sólido mantuvo su valor constante en Occidente hasta el siglo IX y siguió utilizándose en Oriente hasta el siglo XI, siendo moneda muy apreciada en el comercio internacional, basándose su pres-tigio en la permanencia de su peso y pureza. Los primeros sólidos llevaron la imagen del emperador Constantino I en el anverso o cara principal y alguna alegoría pagana romana en el reverso. A partir del año 313 y tras el Edicto de Milán, en el reverso apareció la cruz griega o un ángel. En la época de Justiniano II (685-695 y 705-711), las imágenes de los emperadores serán acuñadas en el reverso, mientras en el anverso aparecerá una representación de Cristo. Abd al-Malik ibn Marwan, califa omeya, entre los años 691-692 acuñará una moneda llamada dinar con las mismas características de pureza y peso del sólido bizantino, aunque con distintas representaciones. El califa dispuso en el año 697 que el dinar llevara versos del Corán en ambas caras.
111
A 31 de diciembre del año 436 HUNOS CONTRA BURGUNDIOS
Tras la marcha de los hunos de Margus, la primera consecuencia de ello ha sido, du-rante este año, el empuje que han provocado sobre los burgundios.181 Fueron obligados a alejarse más allá del Rin hasta adentrarse en la Galia junto con los francos.
181 Entre hunos y burgundios puede decirse que hubo siempre unas relaciones de acercamiento y de ale-jamiento, de amistad y de enemistad, de amor y odio. Es curioso lo siguiente (común por lo demás a otras culturas y civilizaciones): la costumbre de los hunos con sus mujeres. Cuando eran niñas, tan sólo bebés, le alargaban artificialmente el cráneo mediante apretados vendajes. El dato es que en algunas tumbas ger-mánicas a veces han sido encontrados adornos hunos y cráneos femeninos con esas características de alar-gamiento y al oeste del Rin sólo las tumbas de burgundios contienen gran número de cráneos femeninos con esas características.
112
A 31 de diciembre del año 437 MUCHOS BURGUNDIOS MUERTOS Y UNA BODA IMPERIAL
Aecio, con mercenarios hunos, tuvo que defender de los burgundios la ciudad de Au-gusta Vangiorum.182 Murieron unos 20.000 burgundios.183 Y dos noticias más de este año son: En Occidente: Que Gala Placidia se relega ya de la regencia imperial a favor de su hijo Valentiniano III (ya de 18 años de edad).
En Oriente: Que Valentiniano III, emperador de Occidente, se casó con Licina Eudo-xia, hija de su primo Teodosio II.184 La boda se celebró por todo lo alto en Constanti-nopla y en Tesalónica, el 29 de octubre. Así ha quedado fortalecida y bien unida la di-nastía teodosiana desde Teodosio I el Grande. Y Licinia Eudoxia es desde ahora la emperatriz de Occidente. Tiene 15 años de edad. La siguiente imagen es de un colgante de oro y esmaltes de la novia.
182 Worms, ciudad alemana. 183 Este desastre sufrido por los burgundios es el que está a la base del poema épico germánico conocido como Cantar de los nibelungos o Nibelungenlied (anónimo del siglo XIII). El cantar (de gesta) recoge elementos históricos y mitológicos y se convirtió en la epopeya nacional alemana (como lo es en Francia el Cantar de Roldán y en España el Cantar de mío Cid). De alguna manera, el músico alemán Richard Wagner (1813-1883) se inspiró en ese poema épico, así como en la mitología germana y nórdica, para componer su tetralogía operística El anillo de los nibe-lungos. 184 Hija única superviviente de Teodosio II y de su esposa la emperatriz Elia (o Aelia) Eudoxia.
113
A 31 de diciembre del año 438 EL CODEX THEDOSIANUS
Para la Historia del Derecho queda este año como importante. Se ha publicado el Co-dex Thedosianus (Código de Teodosio), una compilación de leyes o de la legislación oficial vigente.185 La fecha de publicación es la del 15 de febrero, para su entrada en vigor a partir del 1 de enero próximo (ya mismo).
Esta obra legislativa, redactada en latín, se inició en el año 429 por orden de Teodosio II, siendo dirigida por el prefecto pretoriano Antíoco. Consta en total de 16 libros, en apartados bien definidos y ordenados, sobre: derecho privado, derecho administrativo, derecho penal, derecho fiscal, derecho comunal y derecho eclesiástico,186 pero todo ha-ciendo predominar el derecho público sobre el privado. Otros asuntos destacables de este año han sido los siguientes: Hermerico, rey de los suevos en Galicia, al encontrarse enfermo, asoció al trono a su hijo Requila, designado como su sucesor. No son arrianos, sino católicos.
Durante este año murió Bahram V, rey de Persia,187 habiendo reinado durante 18 años, en gran parte con el apoyo de árabes poderosos a su favor.
185 En el año siguiente (439) se publicará también en Occidente, adoptándola Valentiniano III. 186 El Código contiene 65 decretos contra los herejes. 187 De sobrenombre el Onagro (burro salvaje), porque, siendo como era muy aficionado a la caza, una vez mató a un onagro. Y ya desde entonces lo apodaron así. También era aficionado a las artes y a la poesía.
114
A 31 de diciembre del año 439 BÁRBAROS APODERÁNDOSE DE CIUDADES POR TODAS PARTES
En el noroeste de Hispania, los suevos son el poder bárbaro dominante o por lo menos están más y mejor asentados que los vándalos y que los alanos en otras partes de la pe-nínsula. En el año 422 lograron ocupar las comarcas abandonadas y arrebatadas a los vándalos asdingos. En la década que va del 428 al 438, los suevos estuvieron bastante apacibles o tranquilos, pero después se fueron desplazando también hacia el Tajo y ha-cia el Guadiana. Así, en este año, con Requila ya de rey (pues murió Hermerico, no hace mucho),188 han llegado a apoderarse tanto de Lisboa como de Mérida. Con estas dos ciudades y con su Galicia en retaguardia estable, los suevos son verdaderamente un gran reino. Los suevos están mejor vistos y tolerados por los hispano-romanos en calidad de que son católicos, no arrianos, como lo son los vándalos y los alanos.189
Entre hunos y romanos orientales la cosa está que arde, pues se acusan mutuamente de estar rompiendo el tratado de Margus (del año 435), aunque la ruptura es más bien uni-lateral por parte de los ambiciosos y belicosos hunos. La guerra está declarada. Los ata-ques de Atila y Bleda son devastadores. Se apoderaron de ciudades imperiales como Vi-manacium,190 Margus, Singindunum191 y Sirmio.192 Los vándalos andan por África y por el sur de Hispania, bajo se rey Genserico. El 19 de octubre de este año se adueñaron totalmente de Cartago, desde ahora la capital del reino vándalo.
188 Algunas fuentes históricas señalan que murió ahogándose en el Guadiana. 189 De todos modos, todos estos bárbaros son más paganos que otra cosa, cristianos sólo muy superficial-mente, tanto desde el punto de vista católico como arriano. 190 Ciudad serbia totalmente destruida. 191 Belgrado. 192 Sremska Mitrovica (Serbia).
115
A 31 de diciembre del año 440 MUERE EL PAPA SIXTO III Y LE SUCEDE LEÓN I
Como Mérida (nada menos que la capital de la Lusitania romana) ha caído totalmente en manos de Requila, desde el centro mismo del Imperio, mediante Aecio, ha sido en-viado allí el comes Censorio, con la intención de lograr acuerdo con los suevos, pero al llegar ha sido hecho prisionero, siendo encarcelado en Mértola.193 Los suevos, con Requila al frente, siguen desplazándose por suelo hispano, yendo ha-cia el sur y hacia el este por tierras de la Bética en campañas militares muy dignas de re-saltarse, en serio peligro de conquistas. Y los vándalos se están empleando a fondo en la conquista de islas mediterráneas, ha-biendo sido conquistada por ellos y para ellos durante este año la gran isla de Sicilia.
El 18 de agosto murió en Roma el Papa Sixto III, en el año octavo de su pontificado, un pontificado en el que el Papa ha hecho valer los derechos de la Sede Apostólica, por ejemplo haciendo que Iliria dependa eclesiásticamente de Tesalónica y no de Constan-tinopla, como pretendía el patriarca de esta ciudad, logrando también la mejora de las necesarias relaciones entre Alejandría y Siria, habida cuenta de la pretendida consuma-ción separatista y autónoma de los sirios respecto de la comunión católica. Cirilo de Alejandría recibió el encargo de esta tarea por parte del Papa Sixto III.194
A Sixto III le ha sucedido como Papa León I,195 romano, de familia cristiana (su padre se llamaba Quintiano). Fue diácono del Papa Celestino I. Con Sixto III, su predecesor, ha sido un hábil diplomático de la Santa Sede, habiendo desempeñado una excelente la-bor al respecto en la Galia, también al servicio del emperador Valentiniano III. En la Galia se encontraba cuando fue elegido Papa. Habiendo aceptado su elección, cuando le fue comunicada, regresó a Roma, iniciando su pontificado el día 29 de septiembre. Tie-ne ahora 50 años de edad.
193 Localidad portuguesa, en el Bajo Alentejo. 194 Sixto III fue sepultado en la basílica de San Lorenzo extramuros, una basílica romana que, como la de Santa Sabina en el monte Aventino y otros santos lugares (también Santa María la Mayor), el Papa se había encargado de reconstruir y adecentar muy dignamente. Sixto III es santo y se conmemora el 28 de marzo. 195 Que pasará a la historia como el Grande (Magno), siendo el Papa nº 45.
116
A 31 de diciembre del año 441 LA HÍSPALIS SUEVA
Los hunos siguen invadiendo los Balcanes y por el norte de Hispania (zona del Ebro hacia Navarra), prosiguen los ataques de bagaudas, mientras por el sur, los suevos, con su rey Requila a la cabeza, han conquistado Híspalis durante este año, después de haber sido saqueada también la ciudad de Itálica. Está claro que Requila se ha propuesto adue-ñarse de la Bética, pretendiendo incluso adentrase todo cuanto pueda hacia Cartage-na.196 El Imperio de Occidente no desea ahora mismo otra cosa que atajar este avance de los suevos por Hispania, pero todo indica que no podrá lograrlo.
Una de las cosas que ha hecho Requila en Híspalis ha sido deponer (y desterrar) a su obispo Sabino II, poniendo en su lugar a Epifanio.197 En la Bética se están haciendo presentes también el priscilianismo remanente que queda por Hispania y, como nove-doso, el maniqueísmo proveniente de África que se extiende como herejía. Requila, se puso en contacto con el Papa León I notificándolo.
196 A orillas del Genil, poniendo en jaque a los terratenientes del sur hispano y a las autoridades imperia-les, ya había derrotado al hispanorromano Andevoto, con lo cual, y sobre todo a partir de la conquista de Mérida, Requila tuvo en su poder gran cantidad de oro y plata. Según San Isidoro de Sevilla y otras fuen-tes históricas, Andevoto era un militar a modo de guerrillero al servicio de los intereses hispanorromanos en el sur de Hispania. 197 El obispo depuesto se llama Glaucio Marciano Sabino. El obispo impuesto, Epifanio, es un intruso, un obispo ilegítimo.
117
A 31 de diciembre del año 442 LA IGLESIA ANTIGUA Y LOS DERECHOS DEL NIÑO
Antes de que la situación con los hunos se volviese más crítica aún, el emperador Teodosio II, dando por admitida la victoria de conquistas hunas en Tracia y los Bal-canes, se vio obligado a pactar con los hunos la entrega de mucho más oro198 y triplicar los tributos que se acordaron en Margus (año 435), comprometiéndose al pago de 12 só-lidos por cada prisionero romano liberado.
Mientras tanto, en la ciudad gala de Vaison,199 tuvo lugar una asamblea sinodal, un concilio, resultando ser todo un hito histórico sobre la beneficencia o caridad de la Igle-sia.
La beneficencia pública como tal era desconocida entre los antiguos, de modo que era raro que se fundaran instituciones o establecimientos públicos de beneficencia. Sobre todo con los niños no deseados o desgraciados, ¿qué se hacía? Pues para deshacerse de ellos existía el infanticidio, la venta de los mismos y la esclavitud. Pero desde siempre, más o menos a título personal como por parte de las iglesias, los cristianos se ocuparon de recoger a los niños abandonados, para que no tuvieran que sufrir abusos o una muerte segura.200 De temas como éste también se ocuparon siempre los concilios católicos. Se fueron creando así normas o cánones al respecto. Un ejemplo de ello ha sido el del con-cilio celebrado durante este año en la mencionada ciudad de Vaison, donde quedó esta-blecido un reglamento sobre la pertenencia legítima de expósitos.201
198 Casi 2.000 kilos (1.963 kg en concreto). 199 Ciudad francesa situada en los Alpes Provenzales. 200 Por las fuentes históricas se sabe, por ejemplo, que muchos niños terminaban sus vidas siendo echa-dos como comida a los perros. 201 Este reglamento es ya un señero documento antiguo, salido de la Iglesia, sobre los derechos del niño.
118
119
A 31 de diciembre del año 443 EL REINO BURGUNDIO A ORILLAS DEL RÓDANO
Aprovechándose de la guerra entablada entre romanos y hunos, los burgundios se han fortalecido como reino a orillas del Ródano, en régimen de foederati dentro del territo-rio propiamente imperial.202
Aecio, más que frenar el avance de germanos (alamanes) en aquella zona, quería ase-gurar algunos de los importantes pasos alpinos203 y facilitar la libre conexión entre las cuencas del Rin y del Ródano, que son una garantía para poder transitar entre Italia y la Galia sin despreciar el paso por los territorios germanos. Así también Aecio tiene garan-tizado un ejército de reserva para poder controlar la Galia.
202 En la región conocida como Sapaudia (país de los abetos), que se corresponde con la que más tarde se denominaría Saboya, aunque en esta época de los burgundios comprende también gran parte de la actual Suiza. 203 Como por ejemplo el Valais, al sur de la actual Suiza.
120
A 31 de diciembre del año 444 MURIÓ CIRILO DE ALEJANDRÍA Durante este año, el 27 de junio, ha muerto Cirilo de Alejandría. Ofrecemos a con-tinuación un resumen de su vida y de lo más significativo de su legado.
En el año 403, cuando ya era lector, Cirilo acompañó a su tío y predecesor Teófilo204 a Constantinopla, donde tuvo lugar el sínodo del roble (o de la encina), teniendo que ser testigo de la deposición de Juan Crisóstomo. De lo referente a los preparativos y a la celebración del Concilio de Éfeso ya hemos contado anteriormente de su participación. De entre sus escritos, cabe que destaquemos en primer lugar varios comentarios y exé-gesis de diversos libros de la Sagrada Escritura, así como escritos dogmáticos en los que hemos de tener en cuenta, de fondo, las controversias respecto de los arrianos y nes-torianos, entre otros herejes de su tiempo. La teología de Cirilo puede decirse que será de gran contribución, como contenido y como metodología para la teología posterior y para la vida conciliar de la Iglesia en lo sucesivo.
En lo referente a la muerte de Hipatia (o Hypatia) ha de decirse que no tuvo nada que ver.205 Hay que añadir que ni él ni la Iglesia de su tiempo206 se dedicaron a generar odio e incultura, ni a menoscabar la dignidad de la mujer.207
204 A partir de la muerte de Teófilo, acaecida el 15 de octubre del año 412. A comienzos de su pontifica-do al frente de la sede alejandrina, Cirilo se pareció bastante a su tío, teniendo pues un carácter impa-ciente y hasta exageradamente intolerante contra todo hereje o infiel, contra todo residuo de paganismo que aún permanecía. Menos mal que, con el tiempo, se fue dulcificando. Pero en el año 415 estaba acu-sado, al menos como sospechoso, de la muerte violenta de la filósofa y maestra Hipatia. 205 Cirilo no era una especie de talibán, un fue el Bin Laden de su tiempo (como leyendas y cinematogra-fías lo han querido presentar, digamos, por ejemplo, mediante la película Ágora, de Amenábar).
No obstante, la muerte de Hipatia viene así descrita por el historiador cristiano Sócrates el Escolástico: “Todos los hombres la reverenciaban y admiraban por la singular modestia de su mente. Por lo cual había gran rencor y envidia en su contra, y porque conversaba a menudo con Orestes [prefecto de Alejandría], y se contaba entre sus familiares, la gente la acusó de ser la causa de que Orestes y el obis-po no se habían hecho amigos. Para decirlo en pocas palabras, algunos atolondrados, impetuosos y vio-lentos cuyo capitán y guía era Pedro, un lector de esa iglesia, vieron a esa mujer cuando regresaba a su casa desde algún lado, la arrancaron de su carruaje; la arrastraron a la iglesia llamada Cesárea; la dejaron totalmente desnuda; le tasajearon la piel y las carnes con caracoles afilados, hasta que el aliento dejó su cuerpo; descuartizan su cuerpo; llevan los pedazos a un lugar llamado Cinaron y los queman hasta convertirlos en cenizas”. Los hechos ocurrieron en marzo de 415, justo un siglo después de que los paganos hubieran asesinado a Catalina, una erudita alejandrina cristiana. Los asesinos eran parabolanos, monjes fanáticos alejandrinos, a los que no tuvieron reparo en añadirse algunos monjes nitrios (de las montañas y desiertos egipcios de Nitria). Si Cirilo no tuvo nada que ver directamente en la muerte de Hipatia, sí es verdad que, dado su carácter al comienzo de su pontificado, sus formas no ayudaron a
121
Hipatia no fue muerta siendo una joven hermosa208 sino cuando ya tenía más de 60 años (en el año 415), sin ser forzada a hacerse cristiana.209 Lo más importante que nos ha dejado como legado ha sido su reconocida matemática algebraica. Desarrolló las ecuaciones indeterminadas o diofánticas (ecuaciones con soluciones múltiples) así como también hizo aportaciones a las denominadas ecuaciones cuadráticas. También destacó como geómetra y en otras materias, como las referentes a la astronomía y a la física. LA IGLESIA EN IRLANDA Y EN LA GALIA
De otra parte, se sabe de este año que el misionero Patricio, en Irlanda, está encon-trando muy buena aceptación del Evangelio en aquellas tierras (repaganizadas, como toda Britania, una vez que los romanos se marcharon de esas grandes islas). Patricio fue
extinguir por entonces la intolerancia religiosa de algunos sectores de sus iglesias y comunidades, algunas de ellas ciertamente raras, como las de los monjes aludidos. Sabemos que Cirilo está canonizado como santo. Proclamado Doctor de la Iglesia por el Papa León XIII, en el año 1882. 206 Tan pecadora como la de todos los tiempos o como lo podamos ser cualquiera. 207 Ninguna religión lo genera, independientemente de que en todas hayan de registrarse siempre malos ejemplos de fundamentalistas exaltados y fanáticos. 208 Que tal vez lo hubiera sido. 209 Era además más filósofa platónica que científica y en sus amoríos no parece que fuera muy platónica que digamos. En cuanto a la idea difundida de que era directora de la famosa (y destruida) Biblioteca de Alejandría, hay que decir que esa idea no se corresponde con la verdad histórica. Hipatia enseñaba por lo general en su propia casa, que ciertamente se convirtió en un centro intelectual y de discusión sobre las más diversas materias filosóficas y también científicas. La Biblioteca de Alejandría no fue destruida por los cristianos. Ya había sido incendiada una vez por Julio César y bastante más tarde (bien adelantado el siglo III) fue saqueada, como toda la ciudad de Alejandría, por Aureliano, viniendo posteriormente otro saqueo por obra de Diocleciano a finales del mismo siglo III. Habiendo sido destruido el templo y todo el recinto del Serapeo, después de que lo destruyeran los judíos en tiempos de Trajano, lo que hizo Diocleciano fue colocar allí una gran columna con efigies paganas, cosa que sí sentó mal a los cristianos. Como éstos destruyeron ese símbolo igno-minioso, fueron cruelmente perseguidos. No fueron, por tanto, perseguidores. No fueron los cristianos los que quemaron o disminuyeron la Biblioteca de Alejandría ni biblioteca alguna por todo el Imperio Ro-mano. El paganismo siguió presente en Alejandría, no hasta que llegaron los cristianos sino hasta que llegaron los árabes con sus invasiones islámicas. Y el neoplatonismo de Hipatia siguió floreciendo en Alejandría, igual que floreció en Hipona, siendo su máximo exponente en la historia no Hipatia sino el mismísimo San Agustín, contemporáneo de Hipatia y contra el que nadie se metió. Por lo demás, se conserva documentación de uno de los que fueron discípulos de Hipatia, el que llegó a ser poderoso y rico obispo de Cirene, Sinesio, que sería lo que fuera pero no un depravado.
122
enviado a esa misión por el Papa Celestino I. El caso es que en este año ha fundado la ciudad de Armagh.210 Las iglesias en Occidente se están desorganizando bastante en mucho lugares. Con todo lo que está ocurriendo en el decadente e invadido Imperio no es para menos. El caso es que las circunstancias están exigiendo que se vean reforzados los vínculos entre los episcopados y la Santa Sede. Para ello, el Papa se vale de nombramientos de Vica-rios Apostólicos (papal) al respecto para aquellos lugares que por su importancia u otras razones le preocupan.
El Papa León I hace uso de su Vicariato galo en Arlés, que tiene a Hilario como obis-po.211 El Vicariato, en verdad, no le hace mucha gracia a Hilario, pero era necesario, porque, también en verdad, Hilario se había excedido en muchas cosas (y abusos de sus privilegios como metropolitano) sobre sus hermanos en el episcopado galo de la zona, que tenían también sus descontentos sobre el particular. Por ejemplo, Hilario impedía que estos obispos pudiera ordenar a otros obispos, arrogándose sólo él tal derecho (bien que como privilegio concedido por la Santa Sede, pero que era un derecho que tendría que haber ejercido más libre y prudentemente). Como quiera que sea, sus hermanos en el episcopado le han protestado por el modo de proceder que ha tenido Hilario ante un caso reciente. Resulta que el obispo Celedonio había sido ordenado obispo,212 después de (siendo laico y funcionario público)213 haberse casado con una viuda, lo cual con-travenía los cánones y directrices de Hilario. Resulta que Hilario depuso al obispo Cele-donio y ordenó para su sede a Importuno.214 Celedonio entonces, con cuanta prontitud pudo, apeló al Papa y se dirigió a Roma. Mientras esto ocurría, Hilario depuso a Im-portuno y nombró en su lugar a Proyecto,215 que por cierto estaba enfermo. El caso fue que Proyecto se puso bueno y apeló a Roma en contra de Hilario. Éste se puso también en camino hacia Roma, para informar y dar cuenta de su proceder. Y en Roma, lo que hizo el Papa León I fue convocar un sínodo para dilucidar todo el asunto. El resultado fue que, como todo lo alegado en contra de Celedonio no era verdad, éste fue restituido a su sede. A proyecto se le dio también episcopado y el Papa cesó como metropolitano a Hilario, aunque siguió siendo obispo de Arlés. Y así fue como quedó extinguido el Vi-cariato galicano.
210 Se ha mantenido como una importante ciudad en el ámbito de la Iglesia Católica Irlandesa. 211 San Hilario de Arlés. No confundir con San Hilario de Poitiers. 212 De Besançon. 213 Acusado de haber dado su consentimiento, en atención a su cargo, a una condena de muerte. 214 El nombre no puede ser más significativo. 215 Otro nombre que se las trae.
123
A 31 de diciembre del año 445 LA MUERTE DE BLEDA Los hunos siguen causando muchísimos estragos, a partir de este año guiados particu-larmente por Atila, porque durante una cacería, con Atila y Bleda como participantes, Bleda ha resultado muerto. Según se cuenta, la muerte de Bleda no ha sido tan acci-dental como la quiere presentar Atila. SALVIANO: DE GUBERNATIONE DEI
En lo religioso-cultural hubo este año una nueva publicación, escrita por Salviano: De gubernatione Dei. Salviano es un presbítero (ordenado en el año 429) conocido como Salviano de Marsella que sin duda es uno de los escritores más significativo de estos tiempos, dedicando su atención, desde la clave de la divina providencia, y de los desig-nios de Dios a las complicadas vicisitudes que se están viviendo a causa de la barbari-zación del Imperio Romano.216 Salviano es todo un intelectual, versado también en co-nocimientos jurídicos. EDICTO DE VALENTINIANO III CONTRA LOS MANIQUEOS
Otra publicación de este año ha sido el edicto de Valentiniano III contra los mani-queos. Huyendo de los vándalos, muchos maniqueos se establecieron en Roma desde el
216 Desde el año 426, Salviano vive en el monasterio de la isla de Lérins, cercana a las costas de Marsella, donde también se halla el monje Vicente de Lérins (converso del más mundano paganismo), autor de la Commonitorium (año 434), un tratado teológico firmado con el pseudónimo de Peregrinus. En este tra-tado desarrolla las reglas principales que ha de seguir un cristiano con verdadera identidad de tal, distin-guiéndose y distanciándose en cuanto a las herejías se refiere. No obstante, se le nota alguna influencia semipelagiana, aunque sobre todo de plena consonancia con el modo de pensar y de escribir de San Agustín. Como santo, Vicente de Lérins se conmemora el 24 de mayo. Según Salviano, todo lo que históricamente acontece sucede como llamada de Dios para nuestra conver-sión. Para Salviano, el Imperio Romano no va a caer por haberse hecho cristiano sino por falta de con-versión, por no haber renunciado a vicios y pecados sino que en muchos casos los ha incrementado. Son ante todo las desigualdades y las injusticias sociales las que tienen debilitado al Imperio. Son la inmora-lidad y las impurezas de los romanos las que les han atraído la cólera de Dios. Además de la obra mencionada (De gubernatione Dei), Salviano es autor de otras muchas.
124
año 439 y se organizaron como sociedad secreta. Pero el Papa León, sabiendo de ellos, se propuso actuar en su contra, poniendo además sobre aviso a los fieles cristianos para que se prevengan de sus influencias. Estando las cosas así, y habiendo influido el Papa en Valentiniano, éste acabó, lo mismo que hicieron algunos de sus predecesores, emi-tiendo el mencionado edicto contra los maniqueos (en fecha de 19 de junio).217
217 Los principales edictos precedentes contra los maniqueos fueron los de Diocleciano (año 297), Cons-tantino I el Grande (año 326), Valentiniano I (año 372) y Teodosio I (entre los años 381 y 383).
125
A 31 de diciembre del año 446 GUERRAS HISPANO-SUEVAS
En el Occidente hispano (todo el oeste de la Península Ibérica), donde se vienen li-brando guerras hispano-suevas, está bastante consolidada la hegemonía de los suevos. Estas tierras están cada vez más lejos del alcance del orbe romano, aunque no faltan los intentos de mantenerlas en ese orbe por parte de los romanos, intentos que se ven frus-trados una y otra vez, como ha sido el caso, en este año, con la derrota del magister mi-litum de la Galia, Vito, que tuvo que ordenar una ignominiosa retirada.218 Requila, rey de los suevos, tras la ocupación de Mérida, se había asegurado la pose-sión de Lusitania. Luego se conquistó Híspalis (Sevilla) sin demasiada dificultad, a lo que siguió una más que considerable penetración en tierras cartaginesas. Parece como si entráramos en unos tiempos históricamente oscuros.
218 Tras la muerte de Vito, sólo la provincia Tarraconense (que no es poco) sigue estando algo más roma-nizada, aunque también esta provincia es escenario de escaramuzas por la presencia de los suevos,
126
A 31 de diciembre del año 447 TIEMPOS HISTÓRICAMENTE OSCUROS
Desde el año pasado, los visigodos, provenientes de la Galia se están asentando también en Hispania, entrando en conflicto sobre todo con los suevos. El asunto ha sido analizado durante este año en un sínodo de las iglesias hispanas celebrado en Toledo, siguiendo con la serie de asambleas que se iniciaron cuando la controversia en torno al priscilianismo, ya de bastantes años atrás.219
En las tierras británicas está emergiendo el primer reino sajón, desplazados hasta allí los sajones desde sus originales tierras germánicas.220
Podemos recordar que, tras la que fue siendo salida definitiva de las últimas legiones romanas de Britania, desde el año 407, los celtas romanizados o britanos del lugar se vieron acosados por las tribus del norte, principalmente los pictos. Dichas tribus inicia-ron un avance hacia el sur a la que los britanos sólo podían oponer una desesperada e inefectiva resistencia, agudizada por el hecho de que el campesinado y las clases más bajas de la sociedad volvían rápidamente a una cultura totalmente celta que jamás ha-bían abandonado, con poca identificación de los valores culturales que los romanizados representaban. Ante la desesperada situación, los britanos trataron de buscar ayuda en el
219 Entre preparativos y reuniones, podemos remontarnos al año 397. 220 Darán origen al pueblo anglosajón o conjunto de etnias que invadieron el sur y el este de la Gran Bre-taña, desde principios del siglo V hasta más allá del año 1.000 (cuando tendrá lugar la conquista nor-manda de estas tierras). De estos pueblos deriva el idioma inglés, escrito y hablado desde las fechas men-cionadas por anglos, sajones y jutos. A ciencia cierta se desconoce el número de sajones que, como colonos germánicos, pasaran durante el siglo V a la que había sido la Britania Romana. Se estima que serían entre 100.000 y 200.000, antes de que se hicieran bastante más numerosos. Parece ser que la palabra “sajón” deriva de seax (o sax), que es una especie de espada o más bien un cuchillo de piedra muy utilizado. Las tribus germánicas, por lo general, eran conocidas y designadas según el tipo de armas que usaban y que las caracterizaba. El seax sigue teniendo un valor simbólico y un uso ceremonial en los anglosajones y en sus descendientes de hoy. En todo caso, de la llegada de los sajones y los problemas políticos relativos al desmembramiento de la Bretaña romana en numerosos reinos no se conoce mucho. Todo confluyó en un período sombrío que en la historiografía inglesa se denomina Dark Age (“edad oscura”). Un despoblamiento masivo, ligado a las calamidades guerreras y a las epidemias, parece que favoreció la germanización de la antigua provincia romana en el siglo V. En realidad, no será hasta el siglo VI cuando ya existan más definidos cuatro reinos sajones en las tierras meridionales de la Gran Bretaña: el reino de Essex (el más oriental); el reino de Sussex, con su rey Aelle (al sur); el reino de Wessex (al oeste); y las tierras de Middlessex (más al norte y en poder de los anglos hasta la aparición de los normandos).
127
general romano Aecio, que no pudo hacer nada debido a la muy delicada situación del Imperio Romano tan decadente en las tierras continentales.
128
A 31 de diciembre del año 448 MUERE REQUILA Y LE SUCEDE REQUIARIO
Este año ha sido el de la muerte del rey suevo Requila.221 Fue un rey bastante agre-sivo, tanto o más que cualquier pagano recalcitrante frente a las iglesias católicas ya tan constituidas por territorio hispano. Fue muy lioso contra los obispos, favoreciendo ade-más al clero de tendencia priscilianista. Su reino fue foedus del Imperio222 y, al mismo tiempo, mantuvo alianzas con las bagaudas hispanas que asolaban sobre todo el valle del Ebro.223 Ya hemos ido contando acerca de sus varias campañas por las provincias lusitana y bética, las cuales, tras las campañas de Walia, rey de los visigodos, y tras el paso de los vándalos silingos a África, fueron tierras dominadas por los suevos. En Mérida, Requila hizo prisionero al romano Censorio, el cual, como enseguida con-taremos, también ha muerte en este año. De hace tan sólo dos años (en el 446), tenemos (como contábamos) la derrota causada por Requila a las tropas (muy numerosas) del ge-neral romano Vito, que tuvo que retirarse muy humillado. También se enfrentó a varias incursiones de la flota de los vándalos. A Requila le ha sucedido su hijo Requiario, de fuerte personalidad y de quien ya ten-dremos ocasión de ver su proceder. LA MISTERIOSA MUERTE DE CENSORIO EN HÍSPALIS
Como decíamos, también ha fallecido en este año Censorio.224 Con Censorio entró en litigio el rey suevo Hermerico (409-441), cuando al frente de su pueblo, se lanzó en campañas de conquista desde Galicia hacia el sur peninsular, siguiendo la Vía de la Plata.
221 A quien podemos recordar como sucesor de su padre Hermerico. 222 Firmado con Censorio (año 438), el cual actuaba en nombre del general Aecio, con plenos poderes imperiales. 223 Estas bandas de bagaudas están formadas por campesinos empobrecidos, esclavos escapados, deserto-res y gente reacia o muy opuesta a los romanos. Entre todos conforman bandas organizadas de bandole-ros. 224 Designado comes legatus en Hispania en los años 432 y 437, enviado por Aecio para atajar el dominio suevo.
129
La muerte de Censorio ha tenido lugar en Híspalis. Ha sido una muerte rodeada de misterio (de la que nadie sabe cómo).225 Lo cierto es que algo habrá tenido que ver un nefasto personaje suevo, de nombre Agiulfo.226 La muerte de Censorio no trae buenos augurios, pues se están dando ya mismo sublevaciones de hispanorromanos e incluso de suevos. LA MUERTE DE CLODIÓN, REY DE LOS FRANCOS SALIOS
Otro personaje fallecido durante este año ha sido el rey de los francos salios, Clodión (“el Cabelludo”).227 Reinó durante 20 años. Ya se hablará de sus sucesores.
225 Sabemos que estaba prisionero de Requila en Mértola (Portugal), tras la conquista de Mérida por los suevos. 226 Agiulfo fue ciertamente un nefasto personaje que usurpará el trono de los suevos, originando con guerra civil sublevaciones tanto de suevos como de hispanorromanos. Ya se contará en su momento. 227 Comenzaba a reinar cuando el general romano Aecio lo atacó al frente de un gran ejército. Lo derrotó y lo desposeyó de todas sus propiedades en la Galia. Clodión para vengarse de los romanos, organizó campaña sobre Turingia (en pleno territorio germano) y se dedicó al pillaje, incluso sobre enclaves im-portantes de aquel territorio. Por eso, Aecio reaccionó e hizo campaña contra él. Lo venció e hicieron las paces, pero por poco tiempo, pues viendo Clodión que muchos territorios estaban escasamente defen-didos, los fue conquistando, hasta cerca del Somme (al norte de la Galia). Clodión no pudo mantener durante mucho tiempo sus conquistas, pues fue sorprendido por Aecio mientras estaba celebrando una boda de un alto cargo de su ejército. Clodión perdió casi todos los te-rritorios que había conquistado. Su muerte en este año se ha debido, según se cuenta, por la pena que le causó el fallecimiento de su hijo primogénito (en el asedio de Soissons, en la zona del Somme). No hay datos históricos acerca de la esposa (reina) de Clodión ni de sus hijos. Se supone que Meroveo, uno de sus hijos, le ha sucedido.
130
A 31 de diciembre del año 449 CATOLICIDAD, LATINIDAD Y “LATROCINIO” EN ÉFESO En Mérida ha muerto durante este año su obispo Antonino, tras dejar buena huella y labor. Le ha sucedido Sempronio.
El rey suevo Requiario, de quien ya dijimos que es de rica personalidad, hábil e inte-ligente, más moderado también que su padre y antecesor Requila, se ha convertido en aliado de los visigodos, hasta tanto que se ha casado durante este año con una hija del rey visigodo Teodorico I.228 Con ello se ha reforzado su foedus con el Imperio Romano, que aún sigue siendo el poder dominante en la Península Ibérica, aunque se prevé de cierto que es ya un poder en decadencia. Requiario ha hecho como que mira por los in-tereses del Imperio Romano en Hispania. Con ese fin, no ha tenido inconveniente al-guno en organizar dos campañas contra las bagaudas, teniendo éxito en ambas.229 Los elementos organizados en bagaudas por tierras tarraconenses ya se habían llevado bas-tantes escarmientos también a manos de los hispanorromanos y de los visigodos.
En lo religioso cabe destacar que Requiario es sobre todo a partir de este año un rey católico (parece ser que lo es sinceramente y de verdad, no menos que interesadamente, habiendo renunciado a todo resquicio de paganismo en su vida). Esto hace que los sue-vos sean a partir de ahora católicos.230 La supuesta conversión de Requiario acercándose a la Iglesia Católica es de gran re-levancia histórica, pues supone la primera decisión activa en cuestiones religiosas de la que tenemos noticia por parte de la monarquía sueva. Podemos interpretar que el acerca-miento de Requiario al catolicismo es también un acercamiento a la latinidad, lo que nos vale como reconocimiento de la latinidad como identidad de la catolicidad, un hecho que se está dando bastante en estos tiempos.
228 Una boda, por cierto, arriana. 229 Una de las últimas fechorías de las bandas de bagaudas fue por entonces el saqueo de Tarazona y la muerte de su obispo León. 230 Requiario es el primer rey católico de un reino bárbaro proveniente de las invasiones germánicas durante el siglo V. Hay historiadores que sostienen que la conversión de Requiario no conllevó la de sus súbditos. Siguió al emperador Honorio en ser el primer rey europeo cristiano que acuñó moneda con su propio nombre. Acuñó silicuas, monedas de plata que siguen el modelo romano, como las monedas que man-tienen el nombre y la imagen de Honorio. La leyenda de las silicuas de Requiario es ésta: IVSSV RECHIARI REGES. Tanto su conversión al catolicismo como la emisión de moneda propia se pueden enmarcar en su ambición de crear un reino suevo que domine toda la Península Ibérica.
131
Otro hecho significativo en este año (del 8 al 22 de agosto) ha sido el conocido como “latrocinio”231 o II Concilio de Éfeso, un concilio que, en definitiva, no puede cátalo-garse sino de pro-monofisita. Fue convocado por el emperador Teodosio II (el 30 de marzo) y lo presidió el obispo Dióscoro de Alejandría, con el fin de revisar el proceso abierto contra Eutiques (de modo que resultara rehabilitado) y aclarar todo lo concer-niente al monofisismo, herejía del momento que comparten tanto Dióscoro como Euti-ques. Eutiques es un monje griego, primer y principal representante de la nueva herejía co-nocida como monofisismo. Eutiques fue discípulo de uno de los más declarados oposi-tores al nestorianismo, de nombre Máximo. El caso es que vino a contraponer el mono-fisismo (una sola naturaleza) al difisismo (dos naturalezas) según la cristología impe-rante y ortodoxa (pero inaceptable para Eutiques). El monje Eutiques fue ordenado pres-bítero y elegido como superior (higúmeno) de su monasterio, siendo un participante ac-tivo (y demasiado ardiente) desde entonces en las discusiones doctrinales del momento, sobre todo manifestando hasta odio contra todo cuanto fuera sospechoso de nestoria-nismo, arremetiendo así contra muchos obispos y contra doctos teólogos.
El 8 de noviembre del año 448, en un sínodo regional celebrado en Constantinopla, presidido por el patriarca Flaviano,232 Eusebio de Dorilea, uno de los primeros que ha-bía denunciado públicamente los errores de Nestorio (cuando el I Concilio de Éfeso), acusó a Eutiques de herejía. El sínodo, tras vacilantes resoluciones, con no pocos influ-jos políticos, terminó condenando a Eutiques como hereje. De todos modos, no está clara del todo la posición cristológica del Eutiques, pero sí parece que lo que sostiene es que en Cristo hay una sola naturaleza, porque después de la unión en Él de la divinidad y de la humanidad no hay más que una sola realidad.
En el concilio (“latrocinio”) de Éfeso que ahora estamos contando se reunieron 127 obispos, mayoritaria y sesgadamente monofisitas. De parte el Papa León I, fueron en-viados tres legados pontificios: el obispo Julio,233 el presbítero romano Julio (que murió antes de llegar a Éfeso) y el diácono romano Hilario. Llevaban consigo una carta con el título de Tomus ad Flavianum, en la que el Papa (León I)234 se declara abiertamente opuesto al monofisismo. El Papa pidió que sus legados fueran quienes presidieran las deliberaciones del concilio y que cualquier conclusión o decreto sobre el monofisismo tomara como base el Tomo por él enviado. Asimismo no se dio posibilidad de voto a
231 Se dice “latrocinio” de un concilio (así lo llamó el Papa San León Magno) cuando éste no se da por válido o no pasa a ser reconocido como tal por la Iglesia Católica. 232 San Flaviano, patriarca de Constantinopla desde el año 446. Se opuso a las doctrinas monofisitas de Eutiques. Murió a consecuencia de los malos tratos que recibió tras el llamado Latrocinio de Éfeso. Se conmemora como santo el 18 de febrero. 233 De Pozzuoli. 234 San León Magno.
132
quienes antes habían participado en la condena de Eutiques, ni tampoco se permitió al sirio Teodoreto de Ciro235 que participara en el concilio. Según la finalidad de la asamblea conciliar de Éfeso, los temas a tratar fueron los co-rrespondientes a revisar las condenas y, como queda dicho, todo lo concerniente al proceso abierto contra Eutiques, válido en su doctrina según muchos de los padres con-ciliares asistentes. Hay que tener en cuenta que el monofisismo había surgido como reacción contra el arrianismo, pareciendo que era la respuesta adecuada a esa herejía arriana. El arrianismo, desde sus comienzos, sostiene que en Cristo hay una sola natu-raleza (physis), la divina, de modo que, al encarnarse, Cristo, había asumido la natu-raleza humana pero hasta el punto de quedar ésta absorbida o confundida en la divina, resultando, en suma, que en Cristo no hay más que una sola naturaleza (monofisismo). Las condenas a Eutiques fueron retiradas y fueron condenados quienes sostenían la doble naturaleza en Cristo. Y todo acabó en un altercado tal que hubo de intervenir la guardia imperial, la cual atacó con tal desmesura a Flaviano de Constantinopla y a Eu-sebio de Dorilea que Flaviano resultó muerto a los pocos días de estas agresiones (y a causa de ellas) y Eusebio escapó hasta llegar a Roma y contarle al Papa todo lo suce-dido. Mientras tanto, el 22 de agosto, fue clausurado el concilio, resultando también con-denados todos los obispos del patriarcado de Antioquía que se oponían al monofisismo, y se asumieron las interpretaciones de Cirilo de Alejandría sobre el concepto o cons-tructo teológico de “physis” (naturaleza), del modo que se repetían una vez más las condenas contra la herejía nestoriana.
Dado que los requerimientos del Papa en su Tomo y en sus directrices sobre el modo de proceder y de presidir, no se habían cumplido, el Papa invalidó este concilio. León I lo declaró nulo, definiéndolo como latrocimium. Sin embargo, el emperador Teodosio II lo dio por válido e incluso acogió sus Actas en su recientemente publicado Codex.236
235 Último teólogo destacado de la Escuela de Antioquía. En el I Concilio de Éfeso se negó a suscribir la condenación y deposición de Nestorio, e inmediatamente compuso un tratado refutando a Cirilo de Ale-jandría y atacando las decisiones del Concilio. En el año 447 había sido acusado (con fundamento) por Dióscoro de predicar dos hijos de Dios existentes en Cristo. Teodoreto se defendió en su Epístola 83, donde condena a aquellos que niegan la maternidad divina de María. En el año 448 un edicto imperial le prohibió predicar en Antioquía. Teodoreto es un enérgico adversario de Eutiques, tan furibundo que tuvo que ser depuesto de su sede episcopal. Por eso no podía asistir al concilio de Éfeso de este año 449. 236 El Código Teodosiano.
133
Éfeso. Casa en la que vivió la Virgen
134
A 31 de diciembre el año 450 MUEREN TEODOSIO II Y GALA PLACIDIA
Era el 28 de julio. A Teodosio II le resulto trágico este día, uno más de entre los que se escogía para sus habituales cacerías, pero ya no habría más días para él. Murió repen-tinamente a causa de la caída de su caballo. Tenía 49 años de edad. Ha sido emperador de Oriente durante 42 años, desde el 408, cuando aún era un niño. Sucedió a su padre Arcadio, hijo de Teodosio I.237 Ha estado totalmente en manos de su prefecto pretoriano Antemio, de su hermana Pulqueria238 y de su eunuco Crisalpio. En lo militar ha tenido que emplearse sobre todo contra los persas y contra los hunos,239 habiendo tenido que construir y ampliar las murallas de Constantinopla, su capital. En lo religioso ha tenido que verse implicado en las controversias cristológicas relativas a los nestorianos y a los eutiquianos, todo ello en respectivos concilios celebrados en Éfeso, el último de ellos declarado “latrocinio” y nulo por el Papa León I.
Pulqueria tuvo una gran influencia sobre su hermano, más aún que Antemio, y fue la encargada de su formación. Pulqueria fue siempre una cristiana rigurosa, completamen-te hostil con los herejes, no menos que con paganos y judíos. Por indicaciones de Pul-queria, Teodosio contrajo matrimonio con Atenais, una filósofa pagana hija de un so-fista ateniense, que se hizo cristiana, bautizándose con el nombre de Elia Eudoxia.240 De esta su esposa tuvo Teodosio II una hija, Licinia Eudoxia, que se casó con el emperador de Occidente Valentiniano III, lo cual dulcificó o serenó (aunque no mucho) las rela-ciones entre Oriente y Occidente. Por su dedicación a las artes y a las letras, además de a la legislación, Teodosio II pasa a la historia con el sobrenombre de El Calígrafo. Nos ha dejado el legado de su Código Teodosiano. También se debe a Teodosio II el auge de la Universidad de Constantino-pla.
El 27 de noviembre murió en Roma Gala Placidia, cuya vida hemos ido contando, una vida que se ha caracterizado como verdaderamente cristiana y devota.241
237 Teodosio II fue el cuarto hijo y único varón del matrimonio entre el emperador Arcadio y Elia Eudo-xia. 238 Santa Pulqueria, muy piadosa. Augusta y regente imperial. 239 Nada menos que con Atila de por medio. Recordemos, además, toda la historia de tributos (revisados y aumentados) de Constantinopla a los hunos, desde el Tratado de Margus. 240 Ese bautismo tuvo lugar en junio del año 421.
241 En estos últimos años de su vida se dedicó mucho a construir y enriquecer iglesias. Mandó las cons-trucciones de las Basílicas de San Juan Bautista y de la Santa Cruz en Rávena. De la segunda sólo queda
135
Tras acabar con la usurpación de Juan y a pesar del apoyo que le proporcionaba Aecio, Gala Placidia consiguió que su hijo Valentiniano III fuera coronado emperador de Occidente (año 425), aun cuando tenía tan sólo escasos 6 años de edad. Gala tuvo el valor de ocuparse de la regencia imperial hasta el año 437. Lo hizo bien. Procuró desde el primer momento gobernar en nombre de su hijo y con la ayuda de generales leales. Sin embargo, Aecio se impuso y tuvo en sus manos todo el control de la política im-perial. Con todo, Gala Placidia supo también manejar hábilmente a Aecio.242 Tanto Gala como Aecio supieron que tenían que estar unidos frente a la amenaza representada por Atila.243
el oratorio de San Lorenzo, conocido como Mausoleo de Gala Placidia (digno de verse, especialmente por sus suntuosos mosaicos), aunque no es seguro que sea el lugar de su sepultura. En Roma se ocupó mucho también de la culminación de la Basílica de San Juan de Letrán. Se considera que el Mausoleo de Gala Placidia, en sus tres sarcófagos, contiene los cuerpos difuntos de Gala Placidia (el mayor de los tres), de Valentiniano III o de Honorio (el de la derecha) y el del em-perador Constancio III, esposo de Gala Placidia (el de la izquierda). Se cree que el cuerpo difunto de Gala Placidia fue depositado en su sarcófago, embalsamado y en posición sedente). Por un accidente fortuito se quemó ese cuerpo o el contenido del referido sarcófago en el año 1577. 242 Con acertada mano izquierda. 243 Jaume Pahissa, músico catalán, escribió la opera Gala Placidia (1913).
136
Europa en el año 450
137
EPÍLOGO I EL AGUSTINISMO El influjo de San Agustín de Hipona es extraordinariamente destacable en nuestra civilización. Su importancia es más que notable en todos los ámbitos referentes a la fe y a la cultura, nuclear en la relación entre la fe y la razón. Todos los elementos esenciales de la cultura de su tiempo y de los tiempos poste-riores (lo doctrinal y filosófico, las costumbres, los valores, las mismas instituciones políticas) son manifestaciones de la cosmovisión elaborada por Agustín. Solamente cuando al fin de la Edad media comienza a afirmarse la autonomía de lo terrestre frente a lo celestial, haciéndose ya presente la secularización y el triunfo de lo profano, la antigua civilización cristiana –construida sobre las bases proporcionadas por Agustín– entrará en crisis y se desvanecerá. Hasta entonces, la cosmovisión agustiniana habrá de caracterizarse por: Ser de máxima autoridad entre los siglos V al XIII. Sintetizar todo el pensamiento cristiano de la antigüedad. Fundamentar todo el pensamiento cristiano medieval. Ser todo un sistema completo de filosofía y teología.
Suponer clásico y permanente el principio o lema de “Intellige ut credas, crede ut intelligas”.244 Suponer una filosofía desde los supuestos neoplatónicos acerca de lo divino (Dios) y el alma. El valor de la “regula fidei” en teología, según la propuesta de adhesión a la fe a través de la Sagrada Escritura y el Magisterio de la Iglesia. La profundidad vivencial de los contenidos teológicos acerca de la Trinidad, la gracia y el pecado, desde el tratamiento antipelagiano del pecado original. La propuesta acerca de los medios para la santificación por la vía de la oración y de los sacramentos. Las obras por escrito de San Agustín son 93, todas en un estilo literario de gran calidad y sobriamente clásico. He aquí el listado y su clasificación: Autobiografías: Confesiones y Retractaciones. Escritos filosóficos: Contra académicos, De vita beata, De ordine (sobre el pro-blema del mal), Soliloquia (sobre la existencia de Dios y la inmortalidad del alma), De quantitate animae, De magisterio.
244 Piensa para creer, cree para pensar.
138
Apologéticas: De Civitate Dei, De vera religione, De utilitate credendi. Escritos dogmáticos: De Trinitarte, De diversis quaestionibus octogintatribus, De diversis quaestionibus ad Simplicianum. Obras polémicas y controversias: De moribus Ecclesiae Catholicae et de moribus maniquaeorum, Contra Faustum manichaeum, Contra Secundinum manichaeum, Contra epistulam parmeniani, De baptismo, Post collationem contra donatistas, De natura et gratia, De gratia Christi et de peccato originali, De nuptiis et concupis-centia, Contra Iulianum, De gratia et de libero arbitrio, De correptione et gratia, De praedestinatione sanctorum, De dono perseverantiae, De haeresibus. Escritos de moral y pastoral: De mendacio, De sancta virginitate, De continentia, De patientia, De catequizandis rudibus. Obras exegéticas: De doctrina christiana, De Genesi, Enarrationes in Psalmos, De sermone Domini in monte, Tractatus in Evangeliu Iohannis, Tractatus in Epistulam primam Iohannis. Sermones (se conservan 500). Cartas (se conservan 250). LAS CONFESIONES Es la obra más famosa de San Agustín y la catalogada como patrimonio de la lite-ratura universal. Sus trece libros son la fuente principal para el conocimiento de su vida y de su evolución interior hasta su bautismo y hasta la muerte de su madre Mónica (año 387). Confesio en latín no significa sólo confesión, sino también reconocimiento de la grandeza y la bondad de Dios. Así entiende Agustín el título de su libro. Las Confesiones se divide en dos grandes partes, siguiendo ese criterio: los libros 1-9 contienen la confesión de los errores de Agustín hasta su conversión, terminando con la muerte de su madre Mónica en Ostia; y los libros 10-13 alaban a Dios y su creación con el libro 11, famosa y gran filosofía del tiempo. Agustín comenzó las Confesiones después de la muerte de Ambrosio (4 de abril de 397). La obra completa fue terminada el año 400. Se han constatado algunas diferencias entre las Confesiones y los Diálogos escritos en Casiciaco. La finalidad de las Confesiones no es la de ofrecer un relato biográfico “objetivo”, sino las reflexiones del obispo sobre la vida, de modo que nos aproxi-maremos lo más posible a la verdad si tenemos en cuenta a la vez ambas fuentes, sin perder la distinta época de su escritura y la diferente intención que las motivó.
139
140
LA TRINIDAD San Agustín debió tener muchas dificultades para escribir su obra De Trinitate, como él mismo hace notar en el prólogo. En un trabajo de catorce años (399-412) habían nacido doce libros, pero Agustín no estaba satisfecho con los resultados obtenidos y, por eso, aplazó la publicación. Hasta el año 420 no apareció la obra completa en sus quince libros. De Trinitate es una de las obras de San Agustín que no nacieron de motivos ex-ternos sino internos. Los quince libros se dividen en cinco grandes partes: 1) I-IV: los testi-monios de la Escritura respecto a la unidad y consubstancialidad de la Trinidad; 2) V-VII: la doctrina de las relaciones como características diferenciadoras de las personas de la Trinidad; 3) VIII: el conocimiento de Dios mediante la verdad, bondad, justicia y amor; 4) IX-XIV: la imagen de la Trinidad en el hombre; 4) XV: resumen y retoques de la obra. La intervención de San Agustín en la clarificación del misterio de la Trinidad ha sido decisiva. Fijó con precisión el significado de los términos clave. Mientras que las Personas divinas son perfectamente idénticas al nivel de esencia y de perfección ab-soluta, se distinguen al nivel de las relaciones. San Agustín aclara que la identidad del Padre procede de la relación de Paternidad, que solamente él posee; la identidad del Hijo, de la Filiación, y la identidad del Espíritu Santo de la Donación pasiva (el Don que el Padre y el Hijo se hacen recíprocamente). LA CIUDAD DE DIOS Con el saqueo de Roma por los visigodos de Alarico (410), se hizo añicos para los romanos un mundo según el cual Roma era la “Ciudad eterna”, centro del mundo y quintaesencia de toda cultura. Esta cultura, cristianizada, la había hecho suya la Iglesia. Era lógico que ahora se culpara al cristianismo de haber provocado esta catástrofe con la represión de los antiguos dioses romanos. Agustín suministró una extensa apología en su De Civitate Dei (22 libros). La confec-cionó en etapas a lo largo de catorce años (413-426). Agustín mismo describe en forma insuperable, en Retractationes (II 43), la estructura y el contenido de la obra. Se trata de una apología amplia dispuesta en dos partes, y de la exposición de una teología histórica del cristianismo. PENSAMIENTO FILOSÓFICO AGUSTINIANO
San Agustín es el máximo exponente de la filosofía cristiana durante el período pa-trístico y uno de los más geniales pensadores de todos los tiempos. Mejor que ningún otro logra la síntesis armoniosa entre platonismo y cristianismo. Su filosofía religiosa y
141
su doctrina teológica tienen un influjo decisivo en la Edad Media y en el Renacimiento, tanto en el aspecto teológico como en el social. Influyó en todos los ámbitos: dogmático, político, místico, de reforma, etc. El contexto histórico en que hemos de situar el pensamiento filosófico agustiniano es éste: Contexto político: Terminadas las persecuciones, el Estado apoya a los cristianos, pero se entromete en las cuestiones religiosas. Los bárbaros invaden el Imperio Ro-mano. Contexto cultural: Desde Marco Aurelio y Plotino, no surgen grandes pensadores paganos (Libanio, Símaco, Macrobio y Claudio son de segunda categoría). En cambio surgen las grandes figuras de la literatura cristiana: Clemente, Orígenes, los Padres Capadocios, Jerónimo, Hilario, Ambrosio, etc. Contexto religioso: Se suceden las grandes herejías (arrianismo, donatismo, pela-gianismo, nestorianismo, etc., que influyen en la obra de Agustín). Como fuentes para entender el pensamiento filosófico de San Agustín, tememos que: Conocía muy bien a Cicerón, pues su “Hortensio” le influyó decisivamente. Sus filósofos preferidos y más conocidos fueron Platón y Plotino, aunque fue sobre todo a Porfirio a quien más conoció y al que también admiró. Acerca de la teoría del conocimiento y la epistemología, a la pregunta sobre si conocemos la verdad, Agustín responde con su acertada crítica al escepticismo. A la pregunta sobre cómo conocemos la verdad, responde con su doctrina de la ilu-minación, que sustituye a la doctrina de la reminiscencia de Platón y a la doctrina aristotélica de la abstracción. Según si crítica del escepticismo, Agustín responde que el hombre conoce o es capaz de conocer la verdad. Prueba que el hombre no puede dudar de su existencia en el mismo momento en que se plantea esta posibilidad: si soy capaz de preguntarme si existo, es que existo. También afirma que si el hombre es capaz de dudar, es que la verdad existe, puesto que la duda es una señal de que existe algo que es verdadero, aunque yo ahora no lo conozca como tal. La discordia entre los filósofos, indica al menos una verdad: que la discordia (o lo discordante) existe. Por otra parte, es falso que los sentidos nos engañen. El engaño puede provenir de la enfermedad de los sentidos. Pero cuando están sanos, no engañan. Además, el escepticismo es sumamente dañino en el terreno moral, porque conduce al relativismo, y a la disolución de la sociedad. En lo referente al mecanismo del conocimiento (doctrina de la iluminación), según San Agustín existen tres tipos de conocimiento: El sensitivo: se realiza por el alma a través del cuerpo, de manera, por tanto, mediata. El conocimiento de las leyes del mundo físico por medio de la razón inferior; esta función de la razón da origen a la ciencia de las cosas temporales.
142
El conocimiento de las verdades eternas (y sea algunas ideas como la justicia, la bondad, la belleza, etc., o la misma verdad en el juicio); este proceso se llama ilumi-nación y es un nuevo modo de explicar lo que Platón explicaba por medio de la pre-existencia de las almas y la doctrina de la reminiscencia; esta función superior de la razón da origen a la sabiduría de las verdades eternas y a la vida contemplativa. Es claro que el hombre debe dar preferencia a la segunda función, como María, a riesgo de caer en la avaricia (radix omnium malorum) y en el orgullo (initium peccati), si sigue el camino de Marta que conduce al egoísmo, el individualismo y la anarquía de la civitas diaboli. FE Y RAZÓN Antes de su conversión, Agustín era un racionalista convencido. Despreciaba la Sa-grada Escritura, con su lenguaje infantil, decía, y antropomórfico. Despreciaba las ense-ñanzas de la Iglesia y toda autoridad que no fuera la razón. Por eso se adhirió al gnos-ticismo de los maniqueos. Después, admitió plenamente el papel de la fe que conduce a la verdad plena que no podemos obtener con la sola razón. El cristianismo es la verdadera filosofía. Razón y Fe deben ir siempre unidas (cf. De utilitate cedendi y De vera Religione). FILOSOFÍA DEL LENGUAJE San Agustín trata del problema del lenguaje en el De Magistro y en De Doctrina christiana. En estas dos obras explica que las palabras no son fuente de conocimiento, porque las cosas naturales las conocemos por la visión y las sobrenaturales es Cristo mismo el que nos las da a conocer. Las palabras son un instrumento para recordarnos lo que ya hemos conocido. Son un signo convencional (también hay signos naturales). La Sagrada Escritura es Palabra de Dios y está en el marco de los signos. El sentido de la Escritura puede ser literal (inmediato) o alegórico (nos da a conocer una realidad más allá de lo que las palabras quieren significar inmediatamente). Además, la Palabra de Dios es el actuar (Verbo) de Dios. San Agustín afirma que las palabras son signo de las cosas, pero también en ocasio-nes dice que son signo del pensamiento. Respecto al lenguaje teológico, San Agustín dice que podemos hablar de Dios con nuestro lenguaje humano porque Él es el que ha creado todas las cosas, pero sobre todo porque ha creado al hombre a su imagen y semejanza. Nuestro lenguaje es apto, por tanto, para hablar de lo divino (las ideas no tienen subsistencia en sí mismos sino en Dios), aunque no es posible hablar de Dios de manera plenamente adecuada, porque es inefable.
143
COSMOLOGÍA (EL ORIGEN DEL MUNDO, DEL TIEMPO Y DEL MAL) Hay que tener en cuenta la interioridad como fundamento filosófico agustiniano. Para Agustín, el hombre tiene que conocer sobre todo acerca del alma y acerca de Dios. Y a partir de ahí conocerá toda la realidad. Aristóteles había buscado la verdad en la realidad. Agustín la busca en la interioridad. “Ubi Deus ibi homo”, decía Agustín. Pero podría haber dicho también: “Ubi homo ibi Deus”. Es la filosofía de la interioridad. La existencia de Dios la prueba por la presencia de verdades eternas en el alma hu-mana, que requieren la existencia de una razón suficiente: Dios. Y la naturaleza tri-nitaria de Dios también la explica mediante la analogía con el alma humana que tiene mens, amor, notitia. Sobre el origen del mundo: Al principio, Agustín pensaba que el mundo era una emanación de Dios. Después de su conversión, comprende que ha sido creado por Dios. La expresión “in principio” la interpreta como “en el Logos” (según las ideas arquetípicas que se encuentran en el Hijo), de la nada y por su bondad. El problema del tiempo: Platón concebía el tiempo como la imagen móvil de la eternidad. Aristóteles como la medida del movimiento. Agustín como la duración de una naturaleza finita que no puede existir toda contemporáneamente. El pasado y el futuro existen porque el presente no puede ser un presente siempre: es un presente que pasa. El presente se distingue en esto de la eternidad: es un nunc transiens; en cambio la eternidad es un presente que no pasa: es un nunc stans. Sólo en nuestra mente se encuentran presente, pasado y futuro: la memoria (presente del pasado), la intuición (presente del presente) y la espera (presente del futuro). En el alma es donde se mide el tiempo. El universo es finito y sucesivo. Por lo tanto tuvo que tener un origen en el tiempo y no en la eternidad. Las razones seminales: Son las virtualidades puestas por Dios en la creación, que se van desarrollando en el tiempo. Son las semillas de todas las cosas futuras, que son desveladas y puestas por obra gracias a la actividad de las creaturas. El porqué de las razones seminales es el mantener la simultaneidad de la creación (como dice la Biblia) y que sólo Dios puede crear. El problema del mal: Lo trata San Agustín en su polémica con los maniqueos, que sostenían un principio del mal junto a un principio del bien. Agustín afirma que sólo hay un Dios bueno, creador del Cielo y de la Tierra, y que el mal viene al mundo por la misma limitación de la creación y, sobre todo, por el pecado (mal moral). ÉTICA Y MORAL A partir de Sócrates la tarea filosófica se presenta con una entraña ética y religiosa. Las filosofías griegas en época de los primeros cristianos se presentan como escuelas de salvación (epicureísmo, estoicismo, neoplatonismo).
144
Ante el ambiente paganizante, los primeros autores cristianos coinciden en dos pun-tos: asumiendo el lenguaje griego y latino, presentan la fe cristiana como la plenitud de la sabiduría sobre Dios, el hombre y el mundo, distinguiendo el pensamiento pagano del cristiano. San Agustín experimenta con fuerza la aporía proveniente del pensamiento griego o tensión entre: 1) las ansias de verdad (eudemonismo de la ética platónica y aristotélica que identifica sabiduría y felicidad) y 2) la experiencia de la limitación y fracaso de los intentos humanos para alcanzarla (escepticismo que hace consistir la felicidad en la aceptación de una situación de indigencia, y la sabiduría en una continua búsqueda de la verdad que perennemente se nos escapa). San Agustín supera esa aporía en el reconocimiento de Dios y en la confianza en Él. Sin embargo, la filosofía sigue siendo para él la búsqueda de la verdad que salva y hace feliz. Para San Agustín, la filosofía es salvífica no porque produzca la salvación, sino por-que nos sitúa frente a ella. El filósofo debe ir más allá de su filosofía, so pena de trai-cionar ese amor a la verdad que sustenta la filosofía misma. Por eso, para Agustín, la laguna fundamental de la filosofía grecorromana ha sido su desconocimiento de Cristo. El conocimiento de Dios no es pleno si no va acompañado de la confesión de nuestra dependencia con respecto a Él. De otra manera se corre el riesgo de desembocar en el equívoco intelectual, en el orgullo y en la soberbia. La revelación cristiana y la fe son así absoluta y plenamente salvíficas, ya que liberan al hombre de confiar en sí mismo. La revelación no es una mera palabra, sino Palabra de Dios que produce y causa lo que anuncia (relación entre predicación y gracia, Palabra y Sacramentos). Es en este contexto en el que cobra sentido la afirmación “intellige ut credas, crede ut intelligas”. Es necesario ir profundizando en el conocimiento de Dios (noverim Te), para así reconocerse cada vez como creatura hecha a imagen suya (noverim me) con más claridad y entregarse a Dios con todo el corazón. En resumen, la teología moral agustiniana es “la progresiva conformación de la mente con la verdad divina, el acto de una inteligencia amante que, usando de todos los recursos de que dispone, se mueve hacia la plena identificación con el Amado”. ANTROPOLOGÍA SOBRENATURAL
En la controversia pelagiana desarrolló Agustín la teología de la redención, la jus-tificación y gracia auxiliar. La redención es necesaria, objetiva y universal. Todos los hombres tienen necesidad de ser justificados en Cristo. La justificación lleva consigo la remisión de los pecados y la renovación interior que comienza aquí en la tierra y llega a su perfección después de la resurrección. Para llegar a la justificación y perseverar en ella se necesita la gracia divina que consiste en la inspiración de la caridad para que hagamos con amor lo que conocemos que hay que hacer. Agustín defiende la necesidad, la eficacia y la gratuidad de la gracia. Sobre el misterio de la predestinación que sintió
145
muy profundamente, pone de relieve la gratuidad de la salvación; tanto el comienzo de la fe como la perseverancia final son dones de Dios. ECLESIOLOGÍA En la controversia donatista y en la Ciudad de Dios desarrolló Agustín la noción de la Iglesia como: 1) comunidad de fieles edificada sobre el fundamento de los apóstoles; 2) comunidad de justos que peregrinan por el mundo desde Abel hasta el final de los tiempos; 3) comunidad de predestinados que viven en la inmortalidad dichosa. La primera es la communio sacramentorum, en la que bajo la guía de los obispos, de los concilios, y de la Sede de Pedro, están unidos buenos y malos sin que la santidad de los primeros se vea contaminada por los segundos, aunque los sacramentos por su naturaleza cristológica son válidos –pero no fructuosos– fuera de la verdadera Iglesia. La segunda es la communio iustorum, presente ya antes de Cristo, pero no sin Cristo, en tensión a la escatología. La tercera es la communio praedestinatorum, constituida por los que componen el reino de Dios glorioso, pero “ya en el presente la Iglesia es el reino de Dios y el reino de los cielos”. SACRAMENTOS San Agustín elabora toda la teología de los Sacramentos como signos instituidos por Jesucristo para concedernos la gracia divina. Defiende la eficacia “ex opere operato” de los sacramentos. Aquí hemos de retomar la moral según San Agustín, en estrecha dependencia con su antropología sobrenatural y concorde con su teología de la gracia. ESPIRITUALIDAD El contenido de la espiritualidad de San Agustín puede resumirse en estos temas: Vocación universal a la santidad. La caridad: alma, centro y medida de la perfección. La humildad: condición indispensable para desarrollar la caridad. La purificación interior o el ascetismo como necesarios La vida de oración como deber y necesidad, medio y fin de la vida espiritual Los dones del Espíritu Santo. La imitación y el seguimiento de Cristo. Amar y meditar la Sagrada Escritura.
146
SAN AGUSTÍN Y LOS ARQUETIPOS DE LA INCREENCIA Lo que pasaba en tiempos de San Agustín tiene sus parecidos con lo que pasa en nuestro tiempo (postmodernidad): Cansancio intelectual y repetitivo con escasa creatividad y menos aún arte de exce-lencia o elevado. Enciclopedismo difuso y creación débil o exaltación de lo light. Incerteza existencial y costumbres morales laxas o evanescentemente relajadas. Abandono de las creencias vigentes y una como apertura a revelaciones de consuelo mágico y de soluciones fáciles. Declive de la política y cerrazón en el individualismo. Confianza en la propia subjetividad y rechazo de todo lo objetivo como incierto. Relativismo moral y axiológico. Crisis de identidad personal y merma de la solidaridad social. El escepticismo postmoderno proviene de la negación de la metafísica y de la su-puesta incapacidad humana en cuanto al conocimiento y a la verdad. El escepticismo postmoderno aparece en el cientifismo (sólo dar valor a los juicios de hecho) y en el historicismo (cada época histórica tiene su verdad). La hermenéutica postmoderna (sostener muchas tesis al mismo tiempo) se ha con-vertido en el método del escepticismo historiográfico. La filosofía analítica y del lenguaje se conforman con estudiar lo llamado verdadero o bueno, pero no la verdad y la bondad (relativismo sociológico).
147
Si todo se puede falsificar (K. Popper), nada se puede verificar. Al no creer en nada, se acaba creyendo lo que sea (lo que dicen los periódicos, lo que sostienen los analistas, lo que prometen los políticos…). El homo debilis de nuestra época está continuamente sometido a una intensificación de la agitación neurótica en el continuo y rápido sucederse de estímulos externos, cada uno de los cuales se deshace del anterior antes de que pueda saberse si era verdadero o falso; el tecnopolitano actual es escéptico sin tener tiempo para darse cuenta de ello. Hay muchas formas maniqueas y gnósticas en la postmodernidad: el antropocen-trismo trae como consecuencia al hombre descentrado o sin centro. El hombre postmoderno se encuentra en el cosmos frente a dos extraños entre sí: el mundo (que está ahí) y Dios, que ha desaparecido sin dejar ni rastro. La extrañeza maniquea de Dios y del mundo hace imposible una respuesta al problema del mal, apareciendo por tanto como absurdo y sin sentido, convertido incluso en la prueba de la no existencia de Dios. El dualismo (maniqueo) es el que está a la base del nihilismo y de la estupidez de nuestro tiempo. La temática gnóstica se convierte en un melting-pot en la conciencia contemporánea: el hombre rompe el cordón umbilical con la naturaleza y con Dios, y las consecuencias son el antinatalismo, el aborto, los anticonceptivos, la ingeniería genética, el terror ecológico de frente a la naturaleza contaminada que muere. Como el gnóstico, el hombre actual desea anularse lo antes posible: aborto, eutanasia, suicidio, cremación. El pelagianismo postmoderno hace que el hombre promueva su exacerbada autono-mía por encima de todo. Donde estaba Dios, se pone el Yo. El pelagianismo postmoderno es el del superhombre que mata a Dios para que se puedan inventar valores y aumentar derechos. Los intentos religiosos del neopelagianismo postmoderno (como del pelagianismo antiguo) carecen del dato esencial de la experiencia religiosa: el primado de la inicia-tiva de Dios en la salvación. Hoy es todo más banal aún: reducir la religión a moralidad (moralismo), de manera que lo importante sea la conducta. Por eso hay muchos cris-tianos anónimos (muchos que creen que con tal de portarse bien ya lo son). Impera el mito de que el hombre es capaz de ser bueno con las solas fuerzas naturales. Cada cual se salva en la religión en la que está. Todas las religiones son igual de buenas. El donatismo contemporáneo se nota entre tantos que atacan y censuran a la Iglesia, siendo un neointegrismo (eso sí disfrazado de progresismo). La Iglesia es para ellos un “instrumento de poder, dominio y privilegio”, y la religión es una superestructura clerical contra los “pobres” y los “humildes”. Los donatistas de hoy pueden ser los defensores de la teología de la liberación o los que querrán una iglesia reducida a ONG, para tareas meramente filantrópicas y so-ciales.
148
Y la Iglesia, en vez de ser una madre a la que amar, aparece a los ojos de los do-natistas postmodernos más bien como una prostituta a la que redimir, como exigiéndole un continuo y morboso pedir perdón. Todavía hay quienes están esperando que alguna vez ocurra que el mundo sea cris-tiano de verdad, porque hasta el momento no lo ha sido nunca o dejó de serlo hace mucho tiempo. Así pues, el agustinismo nos ilumina y nos enseña mucho sobre todo lo expuesto. Nos enseña acerca de la verdadera militancia cristiana: Combatir la relativización de la verdad, del pasotismo, de la incoherencia y de la falta de compromiso vital. Combatir el pesimismo imperante y la falta de fe en la bondad que se da en la Creación y en la divina Providencia. Combatir la falta de sentido religioso y el exceso de naturalismo paganizante. Combatir la falta del sentido del pecado como síntoma mundano de la soberbia que obceca ante la verdadera comprensión de los errores humanos. Todo lo que nos pasa o nos puede pasar como postmodernos se pude resumir en estas cuatro actitudes: Falta de convicciones y falta de compromiso por falta de una fe operativa. Pesimismo y falta de esperanza por falta de esperanza y confianza en la propia li-bertad Naturalismo por falta de sentido sobrenatural y sentido del misterio. Integrismo por soberbia y falta de caridad. Todavía podríamos concluir de manera más sintética, diciendo que lo que cada una de estas cuatro herejías representa en la vida de cada hombre es: El escepticismo: una falta de la virtud de la fe (prioridad de la verdad de fe que ilu-mina la razón). El maniqueísmo: una falta de la virtud de la esperanza (confianza en Dios, el hombre y el mundo). El pelagianismo: una falta de la virtud de la religión (sentido del misterio y de la sujeción a Dios). El donatismo: una falta de las virtudes de la humildad y de la caridad (actitud pas-toral misericordiosa). Cabe pues que señalemos esos cuatro estilos de afrontar el problema de Dios, del hombre y del mundo, como los arquetipos de la no creencia, porque realmente se trata de cuatro modos de arrancar algún aspecto central del modo teologal de comprender y vivir la realidad. En el mundo postmoderno en que vivimos –mundo muy parecido al de la sociedad helenística y decadente en la que vivió San Agustín– habría que reforzar cuatro cosas principalmente: La búsqueda de una fe fuerte y adulta mediante una sólida formación doctrinal. El clima de libertad y confianza que tiene que haber en todos los ámbitos de la vida humana.
149
El sentido del misterio o sentido religioso de lo sacro y la dependencia de Dios me-diante una vida de piedad intensa y verdaderamente devota (espiritualidad madura).
La formación de hombres con un hondo sentido de la misericordia fruto de la hu-mildad (reconocerse pecador para saber perdonar).245
245 Gianfranco Morra, “Gli archetipi de la non credenza”, en Studi Cattolici, n. 441, pp. 741-750. Además, en todo el texto de este epílogo subyacen otras correspondientes lecturas y autores varios.
150
EPÍLOGO II PERSONAJES Y SANTOS DESTACADOS (fechas exactas o aproximadas, según fuentes) San Acacio de Melitene (Armenia): Obispo y confesor. Muerto en el año 435. Inter-vino en el concilio de Éfeso, contra Nestorio. Depuesto injustamente. Se conmemora el 17 de abril. San Acacio de Amida (Mesopotamia, hoy Iraq): Obispo. Para redimir a unos persas cautivos y sometidos a crueles torturas, interesó al clero y vendió a los romanos los va-sos sagrados de la Iglesia. Se conmemora el 9 de abril. San Adelfo de Metz (Francia): Obispo. Se conmemora el 29 de agosto. San Agabio de Novara: Obispo. Se conmemora el 10 de septiembre. San Agustín de Hipona: Obispo. Se conmemora el 28 de agosto. San Alipio de Tagaste: Obispo. Amigo y discípulo de San Agustín. Se conmemora el 15 de agosto. San Alpino de Chalons (Francia): Obispo. Discípulo de San Lupo de Troyes. Se conmemora el 7 de septiembre. San Amable de Riom (Francia): Presbítero. Se conmemora el 18 de octubre. San Amador de Auxerre (Francia): Obispo, muerto en el año 418. Trabajó con fruto extirpando el paganismo y estableciendo el culto a los mártires. Se conmemora el 1 de mayo. San Amancio de Como (Italia): Obispo. Muerto en el año 449. Se conmemora el 8 de abril. San Amancio de Rodez (Francia): Obispo (el primero de esta sede). Se conmemora el 4 de noviembre. San Amando de Burdeos (Francia): Obispo. Muerto en el año 431. Se conmemora el 18 de junio.
151
San Anastasio I Papa (muerto a comienzos del siglo V). Se conmemora el 19 de di-ciembre. Aecio: Magister militum y hombre fuerte de Occidente (años 531-454). Agiulfo: Nefasto personaje, usurpador suevo, asesino de Censorio en Sevilla (año 448). Agrestio: Obispo de Lugo (año 433). Andevoto: Posiblemente germánico, jefe del ejército privado derrotado por Requila en el río Genil (año 438). De probable origen germánico. San Anisio de Tesalónica: Obispo. Muerto en el año 406. Se conmemora el 30 de diciembre. San Antidio de Besançon (Francia): Obispo y mártir. Muerto en el año 411 a manos de alamanes o vándalos. Se conmemora el 17 de junio. Antonino: Obispo de Mérida (muy destacado en el año 445). San Arsenio de Scete (monte de Egipto): Diácono de Roma, después de haber sido anacoreta. Se conmemora el 8 de mayo. Asterio: Comes Hispaniarum (año 420), vencedor de los vándalos asdingos en los montes Nervasos. Asturio: Magister utriusque militiae per Gallias (años 441-443), que dirigió una cam-paña contra los bagaudas en la Tarraconense. Ataúlfo: Rey visigodo (años 410-415). Ocupó Barcelona en el año 414. Atax o Addax: Rey de los alanos, muerto por los visigodos (año 416 ó 417). Atila: Rey de los hunos (años 434-453). San Aurelio de Cartago: Obispo. Muerto en el año 430. Buen pilar de la Iglesia, este obispo trabajó para que sus fieles no se dejasen arrastrar por las costumbres paganas do-minantes. Puso su sede episcopal en el mismo lugar donde existía un simulacro de la diosa Celeste. Se conmemora en 20 de julio.
152
San Ausonio de Angulema (Francia): Obispo, el primero de esta sede. Se conmemo-ra el 22 de mayo. San Auspicio de Toul (Bélgica): Obispo. Se conmemora el 8 de julio. San Auxencio Abad: Presbítero y archimandrita bitinio. Se conmemora el 14 de fe-brero. San Barciano de Rávena: Presbítero. Se conmemora el 31 de diciembre. San Basiano de Lodi (Italia): Obispo. Muerto en el año 409. Luchó enérgicamente, junto con San Ambrosio de Milán, para proteger a su grey de la herejía de los arrianos, que aún persistía en su diócesis. Se conmemora el 19 de enero. Basilio: Jefe de bagaudas que ocupó Tarazona y Lérida y saqueó los alrededores de Zaragoza (año 449). San Benjamín de Argor (Persia): Diácono y mártir (año 420). Fue torturado con ca-ñas entre las uñas, en tiempos de Bahram V. se conmemora el 31 de marzo. San Bonifacio I Papa. Se conmemora el 4 de septiembre. San Bricio de Tours (Francia): Obispo. Discípulo y sucesor de San Martín de Tours. Muerto en el año 444. Se conmemora el 13 de noviembre. San Caprasio de Lérins (Francia): Monje. Muerto en el año 430. Se conmemora el 1 de junio. San Carauno de Chartres (Francia): Mártir. Se conmemora el 28 de mayo. Castino: Magister militum, derrotado por los vándalos en la Bética (año 422). San Cástor de Apt (antes Apta, Francia): Obispo. Muerto en el año 420. Se conme-mora el 21 de septiembre. San Celestino I Papa. Se conmemora el 27 de julio. Censorio: Hombre de Aecio en Hispania. Fue comes legatus en Hispania en los años 432 y 437. En 438 firmó, en nombre de Aecio, un foedus con los suevos. Capturado por Requila en Mértola en 440, fue asesinado en circunstancias misteriosas en Sevilla en 448 por Agiulfo.
153
San Censurio de Auxerre (Francia): Obispo. Se conmemora el 10 de junio. San Cipriano de Brescia (Italia): Mártir. Se conmemora el 11 de julio. Santas Cira y Marana de Berea (Siria): Vírgenes. Vivieron en un lugar cerrado, es-trecho y sin techo, en completo silencio. Por una ventana recibían el alimento que ne-cesitaba. Se conmemoran el 28 de febrero. San Cirilo de Alejandría: Obispo y Doctor de la Iglesia. Se conmemora el 27 de junio. San Cirilo de Jerusalén: Obispo y Doctor de la Iglesia. Muerto en el año 444. Se conmemora el 18 de marzo. Consencio: Presbítero, autor de una carta a San Agustín en la que narra sucesos rela-cionados con los priscilianistas de la Tarraconense (años 419-420). Constancio III: Emperador. Magister utriusque militiae per Gallias en 412, expulsó al usurpador Máximo de Tarraconense. En 416 firmó un foedus con los visigodos, por el cual estos combatirían contra los bárbaros asentados en Hispania. En 420 envió con-tra vándalos y alanos al comes Hispaniarum Asterio. En 423 fue investido emperador, pero murió ese mismo año. San Constancio de Ancona (Italia). Se conmemora el 23 de septiembre. Constante: Hijo del usurpador Constantino III. En su nombre conquistó Hispania en 408. Constantino III: usurpador (407-411). Entre los territorios que ocupó se encuentra Hispania (desde el año 408). San Delfín de Burdeos (Francia): Obispo. Muerto en el año 404. Unido a San Pauli-no de Nola con una estrecha amistad, trabajó diligentemente para rechazar los errores de Prisciliano. Se conmemora el 24 de diciembre. San Deodato de Nola: Obispo, sucesor de San Paulino de Nola. Muerto en el año 405. Se conmemora el 26 de junio. San Desiderato de Besançon (Francia): Obispo. Se conmemora el 27 de junio. San Dictino de Astorga: Obispo. Se conmemora el 2 de junio.
154
San Dío Taumaturgo: Presbítero y abad archimandrita en Constantinopla. Se conme-mora el 19 de julio. Dídimo: Hermano de Veriniano y primo del emperador Honorio. En 408 se opuso a las tropas del usurpador Constantino III pero fue derrotado y muerto en Lusitania. Epifanio: Obispo (intruso) de Sevilla (año 441). Sustituyó a Sabino II cuando los suevos ocuparon la ciudad. San Epifanio de Salamina (310-403): Obispo. Se conmemora el 12 de mayo. Santa Eufrasia de Tebaida (Egipto): Virgen. Siendo de familia senatorial, optó por hacer vida eremítica en el desierto, en humildad, pobreza y obediencia. Se conmemora el 24 de julio. San Euquerio de Lyon (Francia): Monje y Obispo. Siendo de familia senatorial, se retiró con su familia a Lérins, donde llevó vida ascética y fue elegido obispo de Lyon. Murió en el año 449. Se conmemora el 16 de noviembre. Santa Eustoquio de Belén: Virgen, hija de Santa Paula, del círculo de San Jeróni-mo. Murió en el año 419. Se conmemora el 28 de septiembre. San Evodio de Rouen (Francia): Obispo. Se conmemora el 8 de octubre. San Exuperancio de Cíngoli (Italia): Obispo. Se conmemora el 24 de enero. San Félix de Nola: Obispo. Se conmemora el 15 de noviembre. San Félix de Bolonia: Obispo, tras haber sido diácono de San Ambrosio en Milán. Muerto en el año 432. Se conmemora el 4 de diciembre. San Fermín de Gévaudan (Francia): Obispo. Se conmemora el 14 de enero. San Fintán: Abad de Clúain Ednech (Irlanda). Muerto en el año 440. Se conmemora el 17 de febrero. San Flaviano de Constantinopla: Obispo y mártir (año 449). Se conmemora el 17 de febrero. San Florencio de Cahors (Francia): Obispo. Fue alabado por San Paulino de Nola por su humildad de corazón: fuerte en la gracia y dulce en la palabra. Se conmemora el 4 de julio.
155
San Florentino de Sedunum (Brémur, Francia): Mártir, degollado por los vándalos. Se conmemora el 27 de septiembre. San Fortunato de Montefalco (Italia): Presbítero. Se conmemora el 1 de junio. San Fortunato de Todi (Italia): Obispo. Distinguido por su caridad para con los en-fermos. Se conmemora el 14 de octubre. San Fraterno de Auxerre (Francia): Obispo. Muerto en el año 450. Se conmemora el 29 de septiembre. Fretimundo: Embajador de Roma, junto a Censorio, ante los suevos en 437. Frontón: Acusador de varios importantes familiares del comes Hispaniarum Asterio de priscilianismo en 419-20, según recoge la Epístola de Consencio a Agustín. San Gaudencio de Novara (Italia): Obispo. Muerto en el año 418. Se conmemora el 22 de enero. San Gaudencio de Brescia (Italia): Obispo, ordenado por San Ambrosio de Milán. Muerto en el año 410. Se conmemora el 25 de octubre. San Gaudencio de Rímini (Italia): Obispo. Se conmemora el 14 de octubre. San Gaudioso de Brescia (Italia): Obispo. Se conmemora el 7 de marzo. Genserico: Rey de los vándalos asdingos (428-477). Bajo su mando los vándalos abandonaron Hispania (año 429). San Germán de Auxerre (Francia): Obispo. Muerto en el año 448. Defensor de la fe de los británicos contra la herejía pelagiana, que habiendo acudido a Rávena para obte-ner la paz de la región de la Armórica, fue recibido triunfalmente por el emperador Va-lentiniano III y por Gala Placidia. Allí murió. Se conmemora el 31 de julio. Geroncio: Magister militum en la Galia al servicio del usurpador Constantino III. General de Constante (año 408). Gobernador de Hispania (409-410). En 410 se rebeló contra Constantino III y nombró emperador a Máximo. San Grato de Aosta (Italia): Obispo. Se conmemora el 7 de septiembre. Gunderico: rey de los vándalos asdingos (406-428).
156
San Heliodoro de Altino (Italia): Obispo, primero de esta sede, discípulo de San Va-leriano de Aquilea. Se conmemora el 3 de julio. Heraclión: Usurpador imperial de Cartago. Hermerico: Rey de los suevos (409?-438), cuando cayó enfermo y fue (anticipada-mente) sucedido por su hijo Requila. Murió en 441. Logró asentar a los suevos en Ga-licia y firmar un foedus con Roma en 438. San Hilario de Arlés: Ermitaño y Obispo. Muerto en el año 449. Después de llevar vida eremítica en Lérins, fue promovido, bien a su pesar, al episcopado, desde donde, trabajando con sus propias manos, vistiendo una sola túnica tanto en verano como en invierno, y caminando a pie, manifestó a todos su amor a la pobreza. Entregado a la ora-ción, a los ayunos y a las vigilias, y perseverando en una predicación continua, mostró la misericordia de Dios a los pecadores, acogió a los huérfanos y no dudó en destinar para la redención de los cautivos todos los objetos de plata que se conservaban en la ba-sílica de la ciudad. Se conmemora el 5 de mayo. San Himerio de Amelia (Italia): Obispo. Se conmemora el 17 de junio. San Hipacio de Bitinia: Abad. Muerto en el año 446. Se conmemora el 17 de junio. Santa Honorata de Pavía (Italia): Virgen, hermana del obispo San Epifanio. Se con-memora 11 de enero. San Honorato de Arlés: Monje y Obispo, fundador del célebre monasterio de Lérins. Se conmemora el 15 de enero. San Honorato de Vercelli (Italia): Obispo, discípulo y sucesor de San Eusebio de Vercelli, compañero suyo también en la cárcel. Al morir, fue San Ambrosio de Milán el encargado de llevarle el Viático. Se conmemora el 29 de octubre. Honorio: Emperador de Occidente (395-423). Heremigario: Jefe suevo derrotado y muerto por los vándalos en las cercanías de Mé-rida (año 429). Hidacio: Obispo hispanorromano (año 429) en la actual Chaves (Portugal), autor de un Cronicón que abarca desde el año 379 hasta el año 469. Embajador de los galaico-rromanos ante Aecio en 431. Murió alrededor de 469-470.
157
San Inocencio I Papa. Se conmemora el 12 de marzo. San Isaac de Armenia: Obispo y confesor. Murió desterrado, en el año 438. Se con-memora el 8 de septiembre. San Isidoro de Pelusio (Egipto): Presbítero y monje. Murió en el año 449. Se con-memora el 4 de febrero. San Jacobo Interciso: Mártir en Persia (año 421). Se conmemora el 27 de noviembre. San Jacobo de Tarantasia (Francia): Obispo, discípulo de San Honorato de Lérins. Se conmemora el 16 de enero. San Jerónimo (340-420): Presbítero y Doctor de la Iglesia, traductor de la Vulgata, etc. Se conmemora el 30 de septiembre. San Juan Bueno: Obispo de Jerusalén. Muerto en el año 417. Se conmemora el 10 de enero. San Juan Calibita: De Constantinopla. Anacoreta, del que se cuenta que vivió un tiempo en un rincón de la casa paterna y después en una choza (kalyba), completamente dado a la contemplación, pasando desapercibido ante sus propios padres, que en el mo-mento de su muerte sólo le reconocieron por un ejemplar del Evangelio adornado en oro que ellos mismos le habían regalado. Se conmemora el 15 de enero. (¿San?) Juan Casiano: Presbítero. Se conmemora el 29 de febrero y el 28 en los años no bisiestos, pero también aparece en algún santoral la fecha del 23 de julio. San Juan Crisóstomo (349-407): Obispo y Doctor de la Iglesia. Se conmemora el 13 de septiembre. San Juan de Nápoles: Obispo. Muerto en el año 432, mientras celebraba la Vigilia Pascual, siendo enterrado el Domingo de Resurrección. Se conmemora el 3 de abril. Lagodio: Hermano de Dídimo y Veriniano, huido de Hispania en 408. San Lázaro de Milán: Obispo. Se conmemora el 14 de marzo. San Leobato: Abad en Tours (Francia). Se conmemora el 16 de enero. León: Obispo de Tarazona, muerto por los bagaudas (año 449).
158
San Leoncio de Frejus (Francia): Obispo. Muerto en el año 433. Se conmemora el 1 de diciembre. San Leopardo de Osimo (Italia): Obispo. Se conmemora el 20 de octubre. San Lupicino de Lyon (Francia): Obispo, sufriendo viendo a los vándalos con sus fe-chorías y persecuciones. Se conmemora el 3 de febrero. Macrobio: Vicarius Hispaniarum (año 400). Santa Manequilde de Châlons (Francia): Virgen. Se conmemora el 14 de octubre. Santa Marcela: Viuda romana. Murió en el año 410. Se conmemora el 31 de enero. San Marcelino de Cartago: Mártir (año 413). Siendo alto funcionario imperial muy relacionado con los Santos Agustín y Jerónimo, se le acusó de ser partidario del usur-pador Heraclión y, aún siendo inocente, por defender la fe católica fue asesinado por los herejes donatistas. Se conmemora el 13 de septiembre. San Marcos de Ecano (actual Troia, Italia): Obispo. Se conmemora el 5 de noviem-bre. Santa María Egipcíaca: Célebre pecadora de Alejandría, cuya conversión le alcanzó la Virgen María en Jerusalén, por lo que llevó luego una vida de penitencia y vida soli-taria a orillas del Jordán. Se conmemora el 2 de abril. San Marino de Titano (Italia): Anacoreta y diácono. Se conmemora el 3 de sep-tiembre. San Marolo de Milán: Obispo, muy amigo del Papa San Inocencio I. Se conmemora el 23 de abril San Marón de Apamea (Siria): Ermitaño penitente. Murió en el año 423. De él sur-gieron los maronitas, monjes constituidos incluso como nación. Todo muy curioso, pero no son una secta sino cristianos y en la comunión católica. San Marón se conmemora el 9 de febrero. San Maruta: Obispo (Persia). Murió en el año 420. Se conmemora el 16 de febrero. San Marutas de Maiferkat (Siria): Obispo. Se conmemora el 4 de diciembre.
159
Maurocello: Vicarius Hispaniarum (año 420), vencedor de los vándalos asdingos en Braga. San Maximiano de Bagai: Obispo y confesor, de Numidia. Fue apaleado en nume-rosas ocasiones por los herejes, incluso fue tirado desde lo alto de una torre y se le dio por muerto; pero lo recogieron unos transeúntes, se recuperó y no dejó de luchar por la fe católica Murió en el año 410. Se conmemora el 3 de octubre. Máximo: Usurpador en Hispania (410-412). Fijó su capital en Tarragona. En 411 fir-mó un foedus con suevos, vándalos y alanos. En 412, Constancio lo obligó a exiliarse entre los bárbaros. Fue capturado previsiblemente por Asterio en 420 y ejecutado en 422. San Máximo de Chinon (Francia): Abad. Murió muy anciano. Se conmemora el 20 de agosto. San Máximo de Turín (Italia): Obispo, el primero de esta sede. Se conmemora el 25 de junio. Santa Melania (la joven): Madre y religiosa, nacida en Roma (año 383) y fallecida en Jerusalén (año 439). Se conmemora el 31 de diciembre. San Mesrob de Armenia: Monje, inventor del alfabeto armenio y traductor de las Es-crituras. Compuso himnos y cánticos. Murió en el año 440. Se conmemora el 17 de fe-brero. San Nicasio de Reims: Obispo, asesinado violentamente, junto con su hermana Eu-tropia, virgen consagrada, con el diácono Florencio y con el fiel Jocundo, por unos paganos que irrumpieron violentamente. Se conmemoran como mártires el 14 de di-ciembre. San Nicecio (o Niceto) de Vienne (Francia): Obispo. Se conmemora el 5 de mayo. San Nicetas de Remesiana (Serbia): Obispo, alabado por San Paulino de Nola. Mu-rió en el año 414. Se conmemora el 22 de junio. San Niniano de Galloway (Whitehorn, Escocia): Obispo, gran evangelizador, con buen fruto, en su tierra o sede episcopal. Murió en el año 432. Se conmemora el 16 de septiembre.
160
Santa Olimpíada de Nicomedia: Viuda consagrada, al servicio de vírgenes y de los pobres. Acompañó al destierro a San Juan Crisóstomo, a quien siempre le fue entera-mente fiel. Murió en el año 408. Se conmemora el 25 de julio. San Opilio de Piacenza (Italia): Diácono. Se conmemora el 12 de octubre. San Optaciano de Brescia (Italia): Obispo. Se conmemora el 14 de julio. San Orencio de Auch (Francia): Obispo. Muerto en el año 440. Se conmemora el 1 de mayo. Orosio: Presbítero de San Agustín, nacido hacia 375/80 presumiblemente en Braga. Huyó de Hispania en 414 y recaló en África, al lado de Agustín de Hipona. En 416-417 escribió su principal obra en varios libros: Historiarum adversus paganos. San Paladio de Escocia: Obispo. Muerto en el año 432, cuando San Germán de Au-xerre luchaba en Britania la herejía pelagiana. Se conmemora el 6 de julio. San Pamaquio de Roma: Senador. Murió en el año 410. Se conmemora el 30 de agosto. Pascentius: Acusado de maniqueísmo y expulsado de Lusitania en 448. Pastor: nombrado obispo de sede desconocida de forma ilegal (año 443). San Paulino de Nola (354-431): Anacoreta y Obispo. Se conmemora el 22 de junio. San Peregrino de Auxerre (Francia): Obispo, el primero de esta sede, y mártir a co-mienzos del siglo V. Se conmemora el 16 de mayo. San Petronio de Bolonia (Italia): Obispo, tras haber dejado sus cargos políticos y or-denarse. Murió en el año 450. Se conmemora el 6 de octubre. San Poemeno (o Pemón) de Tebaida: Anacoreta. Se conmemora el 27 de agosto. San Porfirio de Gaza: Obispo. Murió en el año 421. Se conmemora el 26 de febrero. San Posidio de Calama (Guelma, Argelia, entonces Numidia): Obispo, muy amigo de San Agustín de Hipona y muy fiel a él. Murió en el año 437. Se conmemora el 16 de mayo.
161
San Privado: Obispo galo, en tierra de los gábalos, y mártir de los vándalos. Murió a base de ser golpeado (año 407). Se conmemora el 21 de agosto. San Proclo de Constantinopla: Obispo. Proclamó con entusiasmo ferviente que la Virgen María es la Madre de Dios (concilio de Éfeso). También dispuso un solemne re-torno a Constantinopla de los restos y reliquias de San Juan Crisóstomo. Los Padres del Concilio de Calcedonia no dudarán en añadirle el título de Magno (Grande). Se con-memora el 24 de octubre. San Provino de Como (Italia): Obispo, discípulo de San Ambrosio de Milán. Murió en el año 420. Se conmemora el 8 de marzo. San Quodvuldeo: Obispo y mártir (año 439). En Nápoles se encuentra la sepultura de este santo, obispo de Cartago, que fue desterrado junto con su clero por el rey arriano y vándalo Genserico; y abandonados en el mar, en naves viejas y sin remos ni velas, con-tra toda esperanza llegaron a Nápoles, dónde murió. Se conmemora el 19 de febrero. San Renato de Sorrento (Italia): Obispo. Se conmemora el 6 de octubre. Requiario: Rey suevo entre (449-456). En 449 se casó con una hija del rey visigodo Teodorico I. Fue derrotado y muerto por los visigodos tras la invasión de Galicia por éstos y la derrota sueva en el río Órbigo (456, fecha en que lo contaremos). Requila: Rey suevo (438-449). Conquistó Mérida y Sevilla. San Rufilo de Forlimpopoli (Italia): Obispo. Se conmemora el 18 de julio. San Rústico de Auvernia (Francia): Obispo, elegido por aclamación del pueblo cuan-do era presbítero. Se conmemora el 23 de septiembre. San Sabino de Bigorre (Francia): Ermitaño. Se conmemora el 9 de octubre. San Sabino de Brescia: Mártir. Se conmemora el 11 de julio. Sabino II: Obispo de Sevilla (año 441). Sabiniano: ¿Prefecto Pretoriano en la Galia? (año 420). Presente en Pamplona ese año según una epístola de Honorio. Saggitio: Obispo de Lérida en 419-420.
162
San Severo de Nápoles: Obispo, muy querido por San Ambrosio de Milán. Murió en el año 409. Se conmemora el 29 de abril. San Severo de Tréveris: Obispo, discípulo de San Lupo de Troyes. Gran itinerante y misionero. Se conmemora el 15 de octubre. San Severo de Vienne (Francia): Presbítero. Se conmemora el 8 de agosto. Siagrio: Nombrado obispo de sede desconocida y de forma ilegal (año 433). Sigesaro: Obispo arriano de Barcelona (año 415). Simfosio: Obispo de sede desconocida (tal vez Braga) y embajador de los suevos en Rávena (año 433). Severa: Tal vez suegra del comes Hispaniarum Asterio, acusada por Frontón de priscilianista en 419-420. Severo: Obispo de Menorca (417-421). Severo: Presbítero acusado de priscilianista por Frontón en 419-420 y familiar del comes Hispaniarum Asterio. San Simpliciano de Milán: Obispo, sucesor de San Ambrosio. Murió en el año 401. Se conmemora el 15 de agosto. San Sixto III Papa. Se conmemora el 19 de agosto. San Taurino de Évreux (Francia): Obispo, el primero de esta sede. Se conmemora el 11 de agosto. Teodosiolo: Hermano de Dídimo y Veriniano, huido de Hispania en 408. Teodorico I: rey de los visigodos entre 418 y 451. San Teodoro Triquino: Asceta de Constantinopla (usó con frecuencia cilicios áspe-ros). Se conmemora el 20 de abril. San Ticón de Amatonte (Chipre): Obispo. Se conmemora el 16 de junio.
Santos Tigrio (presbítero) y Eutropio (lector) mártires: En tiempos del emperador Arcadio, se les acusó falsamente de haber incendiado la iglesia principal y el palacio
163
senatorial como reacción al destierro del obispo San Juan Crisóstomo; por eso fueron sometidos al martirio bajo Optato, prefecto de la ciudad, partidario aún del culto pa-gano. Se conmemoran el 12 de enero. Santo Toribio: Obispo de Astorga en 445, impulsor de la persecución contra mani-queos y priscilianistas. Se conmemora el 16 de abril. San Urbicio de Metz: Obispo. Murió en el año 450. Se conmemora el 20 de marzo. San Urso de Rávena: Obispo. Murió en el año 425. Se conmemora el 13 de abril. San Valentín de Langrés (Francia): Ermitaño y presbítero. Se conmemora el 4 de ju-lio. San Valentín de Retia: Obispo. Murió en el año 450. Se conmemora el 7 de enero. Valeriano: Obispo de Calahorra. San Venerio de Milán: Obispo, que había sido discípulo y diácono de San Ambrosio de Milán. Murió en el año 409. Acudió en ayuda de los obispos africanos enviándoles clérigos y favoreció a San Juan Crisóstomo en su destierro. Se conmemora el 6 de ma-yo. San Verano de Vence (Francia): Obispo. Siendo hijo de San Euquerio, obispo de Lyon, fue educado en el monasterio de Lérins. Se conmemora el 11 de noviembre. Veriniano: Hermano de Dídimo y primo del emperador Honorio. En 408 se opuso a las tropas del usurpador Constantino III pero fue derrotado y muerto en Lusitania. Vetto: ¿Embajador? de los visigodos ante los suevos (años 431-432). Santa Vicenta de Coria (Cáceres): Virgen y mártir en el año 424. Se conmemora el 15 de marzo. San Vicente de Lérins: Presbítero y monje. Murió en el año 450. Se conmemora el 24 de mayo. San Vicinio de Sarsina (Italia): Obispo, el primero de esta sede. Se conmemora el 28 de agosto.
San Victricio de Rouen (Francia): Obispo. Murió en el año 410. Fue soldado en tiempo del emperador Juliano y, al rechazar las insignias militares por amor a Cristo,
164
padeció diversas torturas por orden del tribuno, que le condenó a muerte; pero habiendo alcanzado después la libertad, y tras ser consagrado obispo, llevó también a la fe en Cristo a las remotas tierras del norte de la Galia. Se conmemora el 7 de agosto. Vigilio: Vicario de Hispania (comienzos del siglo V). San Vigilio de Trento (353-405): Obispo y mártir, muerto a golpes. Se conmemora el 26 de junio. San Viviano de Saintes (Francia); Obispo. Se conmemora el 28 de agosto. Vito: magister militum en la Galia (año 446), derrotado por los suevos en la Bética. Walia: Rey de los visigodos (415-418). Firmó un foedus con Roma para combatir en Hispania contra alanos, vándalos y suevos. Santa Xenia: Hija de un senador Romano, huyó de su casa para entregar su vida a Dios y a los demás y acabó sus días sirviendo a los pobres, siendo un ejemplo de humil-dad y espíritu de servicio. Se conmemora el 24 de enero. San Zenobio de Florencia: Obispo, muy amigo de San Ambrosio de Milán. Se con-memora el 25 de mayo. San Zósimo Papa. Se conmemora el 26 de diciembre.
165
EPÍLOGO III LA LEYENDA DE SAN CRISTÓBAL DE LICIA MÁRTIR (Un Santo muy venerado desde el siglo V que se conmemora el 10 de julio) ¿Quién era San Cristóbal, nombre griego que significa “Portador de Cristo”? Sabe-mos que antes de bautizarse se llamaba Réprobo (o tal vez se llamó él a sí mismo con ese nombre apelativo). Con la historia en la mano bien poco podemos decir acerca de él, o no más que, según la tradición fue martirizado en Asia Menor tiempo atrás. Su nom-bre lleva emparejada hermosas leyendas, muy significativas en la tradición piadosa de los cristianos, siendo muy popular y extendido por todas partes. Nos lo pintan como un hombre muy apuesto y de estatura colosal, con gran fuerza física, y tan orgulloso que no se conformaba con servir a amos que no fueran dignos de él. Cristóbal sirvió primero a un rey que se tenía a sí mismo como señor de la tierra, un rey, sin embargo, que se echó a temblar un día en que le nombraron al demonio. Cristóbal entonces decidió ponerse al servicio del diablo, verdadero príncipe de este mundo, y buscó a un brujo que se lo presentará. Pero en el camino el brujo pasó junto a una cruz, y temblando la evitó. Cristóbal le pregunto entonces si él le temía a las cruces, contestándole el brujo que no, que le temía a quién había muerto en la cruz, a Jesucristo. Cristóbal le pregunto entonces si el demonio temía también al tal Cristo, y el brujo le contestó que el diablo tiembla a la sola mención de una cruz donde murió el Redentor del mundo, que no es otro que Jesucristo. Cristóbal empezó a interesarse por Cristo: ¿Quién podrá ser ese raro personaje tan po-deroso aún después de morir? Se lanza a los caminos en su busca y termina por apos-tarse junto al vado de un río por donde pasan incontables viajeros a los que él lleva hasta la otra orilla a cambio de unas monedas. Nadie le da razón del hombre muerto en la cruz que aterroriza al diablo. Hasta que un día cruza la corriente cargado con un insignificante niño a quien no se molesta en preguntar; ¿qué iba a saber aquella frágil criatura? A mitad del río, su peso se hace insoportable y sólo a costa de enormes esfuerzos consigue llegar a la orilla: Cristóbal llevaba a hombros más que el universo entero, al mismo Dios que lo creó y redimió. Por fin había encontrado a Aquél a quien buscaba. –“¿Quién eres, niño, que me pesabas tanto que parecía que transportaba el mundo entero?” –“Tienes razón”, le dijo el Niño. “Peso más que el mundo entero, pues soy el Crea-dor del mundo. Yo soy Cristo. Me buscabas y me has encontrado. Desde ahora te lla-marás Cristóforo, Cristóbal, el portador de Cristo. A cualquiera que ayudes a pasar el río, es a mí a quien ayudas”.
Cristóbal fue bautizado en Antioquía. Se dirigió sin demora a predicar a Licia y a Samos. Allí fue encarcelado por el rey Dagón, que estaba a las órdenes del emperador Decio. Resistió a los halagos de Dagón para que se retractara. Dagón le envió dos cor-tesanas, Niceta y Aquilina, para seducirlo. Pero fueron ganadas por Cristóbal para Cris-
166
to y murieron mártires. Después de varios intentos de tortura, Dagón ordenó degollarlo, tras lo cual muchos sirios, y el mismo Dagón, se hicieron cristianos. San Cristóbal es un Santo muy popular. Hasta modernos poetas como García Lorca o Antonio Machado lo han ensalzado en inspirados versos poetas. Su efigie, siempre colo-sal y gigantesca, decora muchísimas iglesias y catedrales, inspirándonos protección y confianza. Sus admiradores y devotos, para simbolizar su fortaleza, su amor a Cristo y la exce-lencia de sus virtudes, le representaron siempre muy corpulento, con Jesús Niño sobre sus hombros y con todo un árbol lleno de verdes hojas por báculo. San Cristóbal es el patrono de los viajeros que conducen y de los transportistas.
Satanás (Gustavo Doré)
167
San Cristóbal (Tiziano)
168

Anuncios